Heraldo-Diario de Soria

Entrevista. Abilio Martínez Varea

«Nuestra diócesis es muy dinámica, a pesar de la despoblación y de la edad»

El obispo electo de Ciudad Real, hasta ahora jefe de la diócesis de Osma-Soria, destaca el papel de los sacerdotes mayores en el desempeño pastoral y ensalza el papel cada vez más participativo de los laicos en las tareas diocesanas

El hasta ahora obispo de Osma-Soria, Abilio Martínez Varea, en una celebración.

El hasta ahora obispo de Osma-Soria, Abilio Martínez Varea, en una celebración.MARIO TEJEDOR

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P. ¿Cuál es el mayor cambio a su juicio que ha habido en esta diócesis en su etapa como obispo?

R. Destacaría que he impulsado muchísimo el hecho de que sea una diócesis que viva la comunión. Ahora el Papa Francisco ha puesto de moda la sinodalidad. Significa ir todos juntos, sínodos, caminar juntos, participando todos en los procesos de discernimiento y de decisión. Esto yo lo traía ya muy integrado desde desde mi vivencia como sacerdote, y aquí en la en la diócesis he intentado que esta vivencia comunión sinodal sea un signo de mi tiempo como obispo en Osma-Soria. Entre todo, el Consejo presbiteral, el Consejo diocesano de Pastoral, de asuntos económicos, de gobierno, hemos ido tomando decisiones y discerniendo qué decisiones había que tomar, no solamente el obispo, sino entre todos. No significa que antes no se hiciera. Digo que es donde yo he puesto más interés. La Iglesia de Osma-Soria es una Iglesia de todos, donde participamos todos.

P. ¿Cómo redobla el esfuerzo para hacer frente a esa dispersión poblacional?

R. Es un esfuerzo mayor que en cualquier otra diócesis, porque tenemos 542 parroquias, 512 núcleos de población, con 183 municipios para 90.000 habitantes. Eso significa que hay muchísimos pueblos que tienen muy poca gente. Y, sin embargo, se sigue prestando el acompañamiento por parte de los sacerdotes, aunque aunque sean mayores. Eso implica entrega y esfuerzo. Aunque hay pocas personas, se sigue yendo, para fiestas del pueblo, funerales, mantenimiento los templos... Todo eso hay que hacerlo haya la gente que haya.

P. ¿Qué grado de dinamismo tiene la diócesis?

R. Tomando el pulso a la diócesis de Osma-Soria, a veces nos conviene sacar la cabeza de donde estamos, hacer así con el cuello (gesticula) para ver otras realidades, ¿no? Y si sacamos la cabeza y vemos otras realidades, hay que concluir que nuestra Iglesia es muy dinámica y evangelizadora a pesar de la despoblación y de la edad. El otro día me comentaba una delegada: «Mire, cuando voy a reuniones de delegados, las cosas que en otras diócesis están por hacerse, aquí ya las hemos hecho». Las cosas que en otras diócesis están llegando, aquí ya están. Otra cosa son los resultados y la respuesta. Intentamos tener muchísimo dinamismo, pero a la vez soy consciente también de nuestras dificultades, de que hablamos de pueblos muy pequeños, comunidades muy reducidas, gente que nos vamos haciendo mayor.

P. La decisión de incorporar a laicos a tareas de responsabilidad en la Iglesia parece, a priori, un acierto, pero va lenta.

R. Sí, la implicación de laicos en las tareas de la Iglesia va un poco lenta, no solamente en nuestra diócesis, sino a nivel nacional y a nivel europeo. ¿Por qué? Pues porque por un lado, seguimos con con un modelo de Iglesia de hace 50 años que cuesta quitar. Y, por otro, también es necesario buscar laicos que se quieran implicar. Aun así, he de decir que en nuestra diócesis hay bastantes laicos implicados en puestos de responsabilidad: muchísimos delegados, delegados del obispo, episcopales que llamamos, que son laicos que están llevando esa responsabilidad. ¿Qué es lo que nos falta en este sentido? Nos faltarían quizá laicos implicados en la evangelización en las zonas. Es un proyecto que comenzamos hace tiempo y que va despacio: es hacer lo que llamamos las comunidades parroquiales, la configuración de parroquias unidas con un equipo, donde haya un sacerdote, un religioso o religiosa si es posible, y laicos ya implicados en los territorios. En la experiencia de la visita a Tierras Altas he encontrado fundamentalmente a mujeres muy implicadas, pero tendríamos que hacerlo de forma más estructural, desde desde la diócesis.

P. Nuevo papa, ¿mismo rumbo?, ¿nuevos cambios?

R. Es verdad en cuanto hay un cambio, se le exige al Papa que al día siguiente ya haya cambiado toda la Iglesia universal. Los cambios se producen a lo largo de años, no en un mes, ni en un año, sino a lo largo de años. La visión del Papa es importante. Como él dijo en el primer discurso que hizo a los cardenales y explicó su nombre, León XIV. «Elijo este nombre porque me preocupa la Doctrina Social de la Iglesia y, sobre todo, una revolución a la que estamos asistiendo a todos los niveles, la Inteligencia Artificial», que está cambiando todo. Cierto es que siempre será necesaria la presencia de la persona, el control de la persona. La cuestión social y la cuestión de la Inteligencia Artificial.

P. Usted también se lo planteado en unas recientes jornadas en Andalucía. ¿Cómo gestiona la Iglesia la IA?

R. Sí, sí. Hubo un documento sacado de la congregación del Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre la inteligencia artificial. Un documento muy sensato. La idea es que la inteligencia artificial es buena, pero no se nos puede ir de las manos. Hay que controlarla, que al final no sea la inteligencia artificial la que controla a la persona, sino ésta a la inteligencia artificial. Lo novedoso no es malo en principio. Creo que la inteligencia artificial, si nosotros no perdemos el control sobre ella, puede ser un gran bien para la sociedad y para las personas.

P. La causa de la Venerable va lenta, obispo.

R. La causa de la Venerable he de decir con un poquito de pena que la cosa está muy paralizada, sí.

P. Creo que es un hombre muy informado también en lo político. ¿Cómo ve el momento actual? Una pincelada.

R. Una pincelada para no entrar en discusiones... ¿no? Lo que veo es que siempre hay apelar a que no haya polarización entre nosotros, en la sociedad. Eso es muy importante, que en las divergencias políticas, que son legítimas y necesarias, nunca lleguemos a polarizarnos entre unos y otros. Las divergencias políticas tienen que estar, pero nunca llegar a una confrontación grave en la sociedad, en la que debemos entendernos.

P. ¿Esperaba este traslado a la Diócesis de Ciudad Real?

R. No lo esperaba, aunque muchos me decían que ya era el momento. El Papa Francisco nos había dicho que los obispos tenemos que quedarnos en la diócesis y no mutar, no ser transferidos de una a otra. Los ocho años suelen ser el momento habitual de cambiar en la diócesis de Osma-Soria, pero tampoco lo esperaba.

P. Un consejo a quien le sustituya al frente de Osma-Soria.

R. Solamente que los sorianos acojamos a quien venga como a un obispo más. Y que él intente integrarse lo más posible con la Iglesia y la sociedad soriana, porque eso es positivo. Integrarnos no nos hace menos, sino todo lo contrario. Nos da sentido de pertenencia, de cercanía, de comunión. Como yo he dicho en esa carta que he escrito, para mí Soria ha sido mi hogar, así que también se sienta como en casa. Y una vez que se sienta como en el hogar propio, sabrá qué hacer y cómo dirigirse a las personas.

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