Heraldo-Diario de Soria

La nueva depuradora de Soria costará a los vecinos de la capital 24 euros del recibo del agua

Un acuerdo unánime da el visto bueno al incremento de la participación local hasta los 18 millones, desde los 16,1 iniciales, y a la nueva tarificación por la amortización del servicio que entró en servicio este año

Un momento del pleno ordinario.

Un momento del pleno ordinario.J.A.C.

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Soria

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Con la de ríos de tinta que generó hace años la depuradora de Sinova, con una oposición que instaba al equipo de Gobierno a asumir un coste en la práctica indeterminado, tenía razón el alcalde, Carlos Martínez, cuando señaló que el acuerdo en el pleno pasó ‘sin pena ni gloria’. Y no es que fuera poco importante, al dar carpetazo a un asunto que en su momento encendió los ánimos locales y que ahora se despacha sin apenas retórica ni intervenciones. Un carpetazo que le sale al Ayuntamiento más caro de lo que preveía inicialmente, pero infinitamente más barato que en el escenario de 2014, con una subvención europea con perspectiva de fuera de plazo y la amenaza de aportar las arcas municipales todo lo que no se ejecutara en el tiempo de la ayuda. Un cheque en blanco requerían entonces los populares que aportara el equipo del PSOE, que se resistió con buen criterio a hipotecar la ciudad con un sobrecoste que ni siquiera era mensurable. No sólo se conocieron las cuentas finales de la instalación con el voto unánime favorable de los grupos, sino también cuánto se incrementa el recibo del agua en concepto de depuración para amortizarla. «Dos euros por recibo y mes», señaló el portavoz del equipo de Gobierno, Javier Muñoz. O sea, 24 euros al año.

La depuradora de Sinova tenía en el túnel emisario su talón de Aquiles presupuestario. Un terreno complicado de perforar, con fracturas e incógnitas, auguraba en 2014 que los costes iban a dispararse. De hecho, es lo que ha sucedido. La diferencia es que las arcas locales apenas tienen que hacerse cargo de la diferencia, cuando hace años le tocaba abonar el grueso, casi toda la planta en las peores perspectivas y una parte principal, siendo optimistas.

Con el planteamiento actual, la participación del Ayuntamiento asciende a algo más de 18 millones, desde los 16,1 iniciales. Esto, con el nuevo escenario, pasado el clímax de 2014 y después de que la Comunidad Autónoma entrara en la ecuación y de que la ciudad obtuviera garantías de que si el proyecto se iba de madre no iba a pasar lo mismo con la aportación de los sorianos. El programa de depuración ha aumentado sus costes, pero del lado municipal no en la misma proporción. Si inicialmente la presencia del Consistorio representaba el 32%, ahora es del 21%. Y es que la planta de Sinova cierra en 85 millones, frente a los 50 calculados en febrero de 2019, cuando el Ayuntamiento le dio el visto bueno.

Lo que el pleno votó fue un añadido al convenio de 2019 para asumir las nuevas cantidades de un programa de depuración que ha pasado de ser la guerra de Troya a un ejemplo de «colaboración institucional», como señaló Muñoz. El Estado, los fondos europeos, la Comunidad Autónoma y los ayuntamientos de Soria y Los Rábanos en alianza han posibilitado la depuradora y su largo túnel emisario de cinco kilómetros.

Muñoz habló de una «serie de imprevistos» para justificar el mayor coste del proyecto. En realidad, en lo relativo al túnel sólo se ha ratificado lo que todo el mundo se maliciaba anticipando la calidad del terreno. Tampoco hay que achacar al colector toda la culpa de los 35 millones de diferencia. Sucedió en este tiempo que los materiales aumentaron de precio.

Por parte de Vox no hubo ni un comentario al acuerdo y por parte del PP, que venía de abstenerse en la Comisión del área, algunas consideraciones sobre el recibo del agua y ese mínimo que se cobra que viene a ser una especie de máximo que invita al despilfarro. «No hay más remedio que aprobar la adenda», reconoció Saturnino de Gregorio sobre el añadido. Si Muñoz preveía algún debate se llevó un chasco por suerte para él y también tuvo que quedarse estupefacto dados los antecedentes de una materia que envenenó como pocas aquel mandato corporativo en el que no pudo lanzarse la depuradora. Por lo demás, el portavoz del equipo de Gobierno explicó que ya se trabaja en el nuevo sistema de cobro del agua, una «tarifa por tramos» a la que se quiere poner algún apellido ecológico.

El añadido era el único punto de debate del orden del día. La portavoz del PP, Belén Izquierdo, aprovechó el turno de ruegos y preguntas para interesarse por la situación de los vecinos de Los Pajaritos próximos al polideportivo. Al parecer, la eficiencia energética del pabellón está reñida con el descanso de los residentes o, por lo menos, el sistema de climatización debe de producir un ruido de mil demonios. Las quejas han llegado al alcalde, quien aseguró conocer el problema. Son varias las soluciones que se barajan: poner unas pantallas para mitigar el ruido, desplazar la maquinaria a otro punto o, la más radical, que funcione las «mínimas horas posibles».

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