José Boces retrata a la capital en el primer tercio del XIX en ‘Soria 1833’
El que fuera jefe de la Policía Local de Soria tiene en la Historia su segunda vocación y publica su primer libro

José Boces Diago.
Mientras Reino Unido abolía la esclavitud y Estados Unidos presentaba el precursor de las telecomunicaciones modernas -el telégrafo-, en el corazón de España, una pequeña capital de provincias apenas se había recuperado de una cruenta guerra llamada de la Independencia, barrida la ocupación francesa años atrás y sobrevivía sin mucho margen de confianza. Estamos en Soria 1833: año crucial en España por la muerte de Fernando VII e inicio de las Guerras Carlistas; también el título de un libro que acaba de salir a la calle, escrito por José Boces Diago, Soria 1833. ¿Cómo era la foto fija de la ciudad y su Ayuntamiento, bastante certera a todas luces después de leer las actas de todos los plenos municipales entre 1750 y 1840?, ¿cómo el soriano de a pie? ¿Por qué ese año y no otro?, ¿por qué, en definitiva, Soria 1833?
La publicación -202 páginas- ve la luz después de seis años de investigación e indagaciones en el Archivo Municipal y el Ayuntamiento de Soria. La segunda vocación de este policía jubilado -ex jefe de la Policía Local de Soria- siempre fue la Historia y desde que se jubiló en 2019 no ha hecho otra cosa que bucear en ella. Las actas municipales han sido su fuente básica «para conocer la actividad del Ayuntamiento y proporcionarme información para esa foto fija que he querido hacer de la ciudad y que recoge el libro», cuenta.
Con respecto a la elección del año, Boces sostiene que se trata de un periodo que «no digo que no esté estudiado, pero quizá sí oscurecido por los grandes acontecimientos a nivel nacional», añade, en referencia a la Guerra de la Independencia a comienzos de siglo, la muerte de Fernando VII ese año, y luego más tarde el alzamiento carlista que desembocó en la primera Guerra carlista. «1833 es cuando todo empezó. Para mí es cuando empieza el verdadero cambio, del antiguo régimen a cuando España comienza a modernizarse», explica. Así y con todo, la publicación recoge interesante información no solo de aquel año tal y como se desprende del subtítulo del libro: Notas para la Historia de la ciudad en el primer tercio del siglo XIX.
El libro se centra en dos bloques: los acontecimientos que se vivieron aquel año desde la perspectiva municipal y de la gente, en sendos capítulos. Uno es La ciudad y su gente y otro, El Ayuntamiento. Hay un tercer capítulo, menor en extensión, Hacia la guerra civil. «Hablamos de una ciudad de unos 4.000 habitantes, prácticamente en ruinas, sin servicios y con todo tipo de necesidades, con unas viviendas realmente malas», cuenta el autor.
Cita a modo de telón de fondo las 300 casas quemadas durante la ocupación francesa y alude a un ejemplo de esta imagen ciudadana con el siguiente episodio: aquel año, y ya muerto Fernando VII, «cuando el comandante militar ve que las partidas carlistas pueden llegar a la ciudad, pide a grupos de ciudadanos que se armen para defenderla». La contestación de las cuadrillas viene a decir que están cansados y no están dispuestos a coger las armas. «Uno dice algo así como ‘mire usted, defender la ciudad puede ser bueno, o puede ser malo, según las circunstancias», apostilla.
«Fueron años de sufrimiento, de guerras civiles, de penurias y hambres, de soportar intransigencias de unos y otros. Imagínate después de haber pasado años antes una guerra durísima, aunque no se viviera como frente, crisis de subsistencia -que las hubo-, económicas -que repercutieron en ruina-... No me imagino cómo sufrió aquella gente, tuvo que ser durísimo», añade.
"Un año de miedo"
¿Palabras para definir aquel Soria 1833? El escritor dice que «fue un año de miedo, de sufrimiento, de incertidumbre, de qué va a ser mañana, qué va a pasar con nuestros jóvenes».
Boces Diago pone el énfasis también en la segunda parte -el aspecto municipal-, «una de las que más me ha interesado, porque apenas ha sido estudiada si es que alguna vez lo ha sido», aportando lo que califica de «una historia de la sociología del poder». Así, el autor se detienen en conocer quiénes fueron las personas que formaron parte de aquel Ayuntamiento, qué hacían, a qué se dedicaban, cuáles eran sus rentas, donde vivían, cuáles eran sus actividades profesionales...
Todo ello permite hacerse una idea de quiénes controlaban el Ayuntamiento «y de cómo esas personas compusieron los ayuntamientos en los tres sistemas que se sucedieron», avanza el autor. Así, la investigación de José Boces permite conocer que hay nombres que se repiten en los diferentes regímenes y que incluso «hay 10 personas en concreto que están en las tres etapas».
Nombres que estuvieron en un ayuntamiento de antiguo régimen en el principio de siglo; al formado luego por el sistema impuesto por los franceses como fuerzas de ocupación, para continuar en el ayuntamiento constitucional que salió de las Cortes de Cádiz y luego otra vez al antiguo régimen. En total, los sorianos que estuvieron en los ayuntamientos en ese primer tercio de siglo son 135, todos ellos identificados con nombre y apellidos.
¿Y qué conclusión ofrece esta repetición de nombres? , cuestionamos. «Era gente que quería estar en el control de la actividad en la ciudad y en el poder municipal, en la medida que le dejaba el poder del Estado. Por otra parte, durante la ocupación francesa, a ver quién es el guapo que se niega si te dicen que tienes que ir. Al margen de esto, ellos o las personas que los colocaban lo que querían era manejar, continuar protegiendo sus intereses».
Entre las curiosidades, y entre las muchas anotaciones a pie de página, el autor nos descubre al bisabuelo de Antonio Machado como miembro de uno de los ayuntamientos de la época. El libro, autoeditado e impreso en Gráficas Ochoa, está dirigido a estudiosos, pero «todo aquel que esté interesado por la historia local va a encontrar cosas que le llamarán la atención, nombres y apellidos que están aún en nuestras calles», concluye Boces. ¿Suenan los apellidos Liso, Chicote o Ruiz? «Figuran en un índice onomástico de 400 personas, gente que puedes decir 'este apellido todavía está por Soria'».
Y entre las cientos de horas entre papeles, extrae una curiosidad. De entre la decena de personas que forman parte de la estructura del antiguo régimen, hay dos que lo son de carácter hereditario y no solo eso: «Son dos regidores que me llamaron la atención porque vuelven al Ayuntamiento con el decreto de amnistía, ya que fueron purgados cuando los 100.000 hijos de San Luis instalan de nuevo a Fernando VII en el trono», apunta Boces en referencia a Ramón Carrillo y Antonio González Calahorra, «dos regidores perpetuos».
Boces Diago considera que 1833 no fue año más importante de Soria en el XIX, pero sí «un periodo oscurecido» que a él le interesaba sacar a la luz. «En Soria ha habido otros acontecimientos que están muy bien estudiados, otras épocas con especialistas en el tema. Yo no dejo de ser más que diletante que ha dedicado seis años de su vida a esto. Tal vez puede servir de pauta y apoyo a investigadores profesionales para profundizar en el tema».
«La investigación realizada en archivos y la bibliografía que nos aporta el autor hace que nos encontremos con un estudio útil para todo aquel que desee conocer y estudiar Soria capital, la historia de su ayuntamiento y sus gentes», con una «original interpretación en determinados aspectos». Así lo juzga el doctor en Historia Carlos de la Casa, autor del prólogo de Soria 1833, que destaca la contribución del libro «al conocimiento de nuestra tierra».
La portada es la reproducción de un grabado de la capital en 1845 y la foto ha sido cedida por el Archivo Histórico Provincial. Mientras, en la contraportada figuran las letras Padrón general de 1833, facilitado por el Ayuntamiento de la capital. El libro, autoeditado, está impreso por Gráficas Ochoa.