ENTREVISTA. María Luisa García. Presidenta de la Audiencia Provincial de Soria

«Las estafas superan ya el 50% del volumen de instrucción de los juzgados»

Los tiempos de la Justicia en Soria son más ágiles que en el resto de España y los asuntos se resuelven «muy rápido» en comparación

María Luisa García es presidenta de la Audiencia Provincial de Soria.MARIO TEJEDOR

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Soria

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Estafas en sus múltiples variedades, agresiones sexuales, violencia de género, cláusulas hipotecarias... son materias que ocupan la Justicia de Soria, ahora también inmersa en un cambio organizativo con el Tribunal de Instancia. Han pasado cuatro meses desde que la magistrada María Luisa García (León, 1972) tomó posesión como presidenta de la Audiencia Provincial de Soria y el reto más inmediato es que la implantación del nuevo modelo sea efectiva «y todo funcione sobre ruedas». García, cuyo primer destino estuvo en Baza (Granada), fue jueza de Almazán y posteriormente del Juzgado número 2 de la capital. Ahora resuelve recursos de lo que antes dictaba. Reconoce que esclarecer estafas, en aumento, es complicado, e insta a estar alerta, al igual que apunta a la educación para modificar conductas en las agresiones sexuales y la violencia de género, problemas «trasversales».

Pregunta. ¿Qué balance hace de lo que está encontrando en la Audiencia?

Respuesta. Muy positivo. Empezando por los compañeros. En el trabajo hay un cambio respecto de lo que hacía antes. En ese aspecto me estoy adaptando bien. Ahora veo lo que antes hacía, pero desde arriba. Resuelves los recursos, cosas que antes yo las acordaba o no, pero me las podían revocar. Y ahora ese es mi papel. La importancia de los juicios cambia notablemente y la responsabilidad es mayor. Y en el tema penal, las causas son de mayor enjundia. Más delicadas, las penas que se valoran, los jurados, que este año tenemos unos cuantos. Señalados están el 2 y 3 de febrero, por amenazas condicionales, y el 13 de abril que empieza el jurado por asesinato, de Matamala.

P. Colectivos como el Colegio de Abogados, los procuradores y los propios trabajadores hablan de caos y colapso desde la entrada del Tribunal de Instancia el pasado 31 de diciembre.

R. Todo cambio conlleva incertidumbre y adaptación. Estamos en fase de adaptación. Sí que es cierto que ha habido caos, un poco en tema de correos electrónicos, ceses, altas, reubicaciones. Simplemente en el hecho de las extensiones telefónicas. Yo lo que conozco de primera mano es de los magistrados y todos ellos ya tienen solucionado ese tema. Cada uno, además, ha mantenido su anterior extensión, pese a haber sido cambiados físicamente de despacho. Poco a poco se van solucionando los problemas. Yo entiendo la desconfianza que genera en los colectivos, pero entiendo, y ese es mi deseo, que sea algo temporal, circunstancial, y lógica consecuencia de los cambios. Las puestas en marcha son todas delicadas, trabajosas, hay que tener mucha paciencia, optimismo.

P. ¿Cómo se están solucionando esos desajustes?

R. El problema de acceso a correos electrónicos se está solucionando. Todo eso, hasta donde yo llego, está solventado. El mobiliario que sobra y que está en el claustro, estamos pendientes de que venga un servicio de mudanzas a finales de este mes para llevarse todo. Dependemos de que vengan de la Gerencia de Justicia a hacérnoslo. El problema es que son muchas pequeñas cosas. Pero al ciudadano no le repercute en nada. Los juicios se siguen celebrando, no se ha suspendido ningún señalamiento. El problema más inmediato que tiene el ciudadano de a pie es entrar en el Palacio de Justicia y decir, ¿a dónde voy? Pero tenemos un servicio de seguridad estupendo y además se ha organizado bien, porque enfrente de la entrada se ha ubicado el servicio común general que es donde cualquiera puede ir a preguntar y se le reubica hacia donde tiene que ir. Todo esto en un periodo de tiempo corto se va a solventar. También el desconocimiento de los propios compañeros que tienen que buscar a quien sea para comentarle algo, porque se ha cambiado mucha gente de sitio, de puesto de trabajo.

P. ¿Los procedimientos se están llevando según lo previsto, llega el trabajo?

R. Llega el trabajo, siguen entrando las demandas, las denuncias, se siguen celebrando los juicios. En ese aspecto no ha modificado absolutamente nada la reforma. Las salas de vista siguen siendo exactamente las mismas, mantenidas en su mismo espacio.

P. ¿El administrado no lo va a notar?

R. De cara al administrado, probablemente no haya cambios, es más a nivel interno, organizativo. Esta reforma lo que pretende es equilibrar el nivel de trabajo entre todos por igual. Se despersonaliza. Porque antes cada juzgado tenía su juez, su letrado de la Administración de Justicia, LAG, y su grupo de funcionarios. Eso se ha perdido. Ahora hay tres unidades enormes, Servicio de Ejecución, Servicio de Tramitación y Servicio Común General. Y ahí están el bloque de los funcionarios. Algunos se han mantenido, una o dos personas por juzgado, pero lo que se pretende con esta medida es que todos trabajen lo mismo. Cosa que antes no estaba tan perfilado como se pretende con la reforma. Pero de cara al ciudadano, no va a influir ni positiva ni negativamente.

P. Soria siempre ha sido una provincia de bajos índices de delincuencia, ¿eso se traduce también en baja litigiosidad?

R. En niveles de delincuencia seguimos en números bajos, por lo que yo sé a nivel policial, pero cambia la tipología. Ahora mismo en Soria, como en el resto de España, el delito estrella es la estafa, es lo que sube los números, en todas sus variedades, telefónicas, informáticas... Porque es muy fácil y muy anónimo. Pero yo creo que Soria está al mismo nivel, dentro de su volumen de población, que el resto de ciudades españolas. Sigue siendo una ciudad tranquila. De hecho, lo poquito que pasa, pues es muy noticiable. Afortunadamente pasan pocas cosas y yo creo que lo que hay que transmitirle al ciudadano es que Soria es segura, tranquila. Probablemente de las cositas que nos pasan aquí, pues en Madrid nada de eso sería noticiable, porque pasan cosas mucho más graves. Está claro que todos aspiramos a que nuestra ciudad sea totalmente segura, que podamos andar por la calle sin ningún problema.

P. ¿Qué datos arroja el aumento de las estafas?

R. Probablemente supera el 50% del volumen de la instrucción de cada juzgado. En cuanto a la estadística de 2025, todavía no está hecha. La de 2024, que no habrá grandes variaciones, recogía 3.914 asuntos civiles, de los cuales se resolvieron 3.524. En penal, 4.834 ingresados, pero se resolvieron 4.953, con asuntos de años anteriores. Se señalaron un total de 2.570 juicios, que para Soria es volumen.

P. ¿No prevén grandes cambios en 2025?

R. En 2025, los números serán más o menos similares. El incremento de condiciones generales de la contratación que hubo en 2024 ya se ha ido moderando y en 2025 ha habido un ligero descenso, eso ya lo estamos notando.

P. ¿Qué porcentaje de todo el volumen que lleva la Audiencia suponen esos temas de cláusulas hipotecarias?

R. Seguimos notando el descenso de ese tipo de procedimientos en este comienzo de año, que viene ya de finales de 2025, pero hasta hace no mucho, podía ser el 50% de lo que se resolviera en la Audiencia.

P. Y además, generalmente para dar la razón al consumidor.

R. Hemos de tener en cuenta que hay mucha jurisprudencia ya que resuelve el tema. Está el Tribunal Supremo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), es un tema muy manido, que no hay mucho que discutir. Lo que pasa es que también estamos notando que se están incrementando otro tipo de procedimientos. Los civiles de toda la vida, las servidumbres, los retractos y estas cosas, pues están subiendo otra vez un poquito. Digamos que es una cuestión coyuntural, que ha coincidido ahora, como el tema de arrendamientos, de lesiones en tráfico, cosas así por que antes lo ocupaba todo las condiciones generales de la contratación.

P. Eso respecto a civil. ¿Y Penal, algún asunto que preocupe?

R. Penal sigue igual, más o menos el volumen no ha variado. Los asuntos de agresiones sexuales hace un tiempo ya que se han incrementado, porque además ahora es un abanico muy amplio, desde el abuso hasta la agresión en sí, la violación de antaño. Eso ya lleva un tiempo. Yo ya notaba en instrucción el incremento de ese tipo de delito. Pero creo que ya se ha estabilizado e inclusive hay un leve descenso. Que antes era rara la guardia en la que no hubiera algún tipo de agresión sexual y ahora creo que se está notando un poco el decaimiento del delito. Lo vemos en gente joven, pero ya mayores de edad, aunque también los hay de menores de 16 años. Hay un problema de educación de fondo. La solución judicial no es solución, es el último punto del camino. Es como en la violencia de género, hay un problema transversal a tratar desde diversos frentes. Hay que empezar por la educación, en la familia, en el colegio.

P. ¿Las redes sociales están haciendo mucho daño en ese sentido?

R. Está el problema del acceso desde muy jóvenes, sin ningún tipo de control, a redes sociales, porque ahora algunos de los casos de agresión sexual, más de acoso, se generan a través de las redes sociales. En los juicios vemos que entre los jóvenes se están normalizando las conductas que en generaciones mayores pues nos chirriarían. Alguien que te diga cómo te tienes que vestir, que les miren el móvil... Comportamientos que, increíblemente, en adolescentes se están volviendo a normalizar. Claro, ahora es todo más sutil, porque es a través de las redes sociales, un seguimiento constante, un acoso, inclusive. Ha cambiado la forma de cometer el delito, pero sigue existiendo y hay un problema de fondo enorme de educación.

P. ¿Cómo evolucionan los delitos de violencia de género?

R. Yo creo que el pico se ha superado ya, hace tiempo, y hay un leve descenso, afortunadamente, pero es un tema que continúa preocupando, evidentemente. Soria sigue siendo en ese aspecto privilegiada respecto de otras zonas, porque sí que hay casos de violencia de género, pero afortunadamente son poquitos los casos graves con resultado muerte. Creo que también es un problema transversal que afecta a varios frentes y hay una violencia que afecta a gente muy joven.

P. ¿Quizá también por lo mismo, porque no se reacciona a tiempo o porque se piensa que es algo normal y no se corta?

R. Sí, yo creo que hay un problema de educación ahí. El panorama no es muy alentador porque la solución es a medio y largo plazo. Intentar cambiar la mentalidad de la gente, de adolescentes, de chicos jóvenes, es complicado.

P. ¿La unidad de víctimas se ha reforzado, sobre todo pensando en la violencia de género?

R. La víctima, sea a la hora que sea, requiere de atención. Ahora mismo no sé si tiene atención en Almazán y en El Burgo de Osma por la tarde. Aquí sí, como un sistema de guardia, también de fin de semana. Que además es cuando más se suele dar la violencia. Además, en la propia Comisaría, en la Comandancia, cuando van a presentar una denuncia se les oferta la atención psicológica. Es un servicio policial, que se complementa con el judicial.

P. Mencionaba el incremento de las estafas, ¿el problema sigue siendo su esclarecimiento?

R. El problema de la estafa es que es un delito muy fácil de cometer, muy anónimo y casi con toda probabilidad el que estafa no está ni siquiera en España. Por eso es muy complicado llegar al autor. Que no es sólo el tema del hijo que pide dinero porque necesita pagar una factura, una estafa que ya se está dando menos ahora, o el del paquete que no se ha podido entregar, que el otro día me llegó a mí, que es tan sencillo como darle al enlace que aparece y ya la has liado. Son las estafas más elaboradas, más tipo empresa, facturas que presentan al cobro, hackean los correos, capturan esa factura, cambian algún dígito de la cuenta en la que se tiene que hacer el ingreso y ese dinero ya no va a la empresa a la que tienen que pagar al proveedor. Ese dinero automáticamente sale de España y entonces hay que hacer comisiones rogatorias, son procedimientos largos, hastiosos totalmente y con poco resultado. Hay que tener muchísima precaución, no facilitarle a nadie nada porque los bancos ya tienen nuestros datos. Y hay que desconfiar. Nos están haciendo muy desconfiados pero más vale eso que caer. El que vende por Wallapop, que también es una estafa muy burda y muy barata, delitos leves, 100, 200 euros, pues a esos sí se les pilla. Pero otra cosa es que se recupere el dinero, porque solemos hablar de gente insolvente. Cuanto más mayor se es, claro, más vulnerable, más susceptible de caer. Antes estaban las estafas de las revisiones de gas, que hace tiempo que no se ven. Intentamos resolver las más posibles, pero cuando hablamos de comisiones rogatorias a cualquier parte del mundo, todo se complica. Hay países, por ejemplo Venezuela, donde mandar una comisión rogatoria es prácticamente como mandarla a Marte. En Europa están funcionando muy bien, la colaboración es muy buena. Hemos resuelto asuntos por ejemplo con Dinamarca.

P. ¿La petición de un juzgado de vigilancia penitenciaria sigue vigente, hasta qué punto ven que las causas con presos dan más trabajo?

R. Se ha pedido en varias ocasiones. Es cuestión presupuestaria y no sabemos la solución. Igual que un quinto juzgado, que ahora sería un quinto magistrado para reorganizar un poco las materias, por ejemplo, del 3, que lleva violencia, familia y discapacidades, pero de forma exclusiva. Un quinto magistrado serviría para descargar un poco al resto. Y el de vigilancia penitenciara descargaría al de Burgos, que es donde ahora van los recursos que plantean los presos en la cárcel de Soria, respecto de permisos sobre todo. Ahora la prisión no está en su máxima capacidad, todavía tiene un módulo pendiente de abrir. Yo entiendo que cuando la prisión esté totalmente copada, ahí sí que se planteará seriamente la creación del juzgado de vigilancia, que hablamos de una población reclusa ya importante para que el juzgado de Burgos se siga ocupando de ello.

P. ¿La relación de puestos de trabajo se considera suficiente con la reorganización acometida en el paladio?

R. Se podrían añadir puestos de trabajo. Tenemos bastante funcionariado interino, quizá excesivamente alto, así que sí, todo eso es mejorable. Ahora mismo todas las necesidades están cubiertas.

P. ¿Qué objetivos se marca hasta el final del mandato?

R. De momento, lograr que la implantación de los Tribunales de Instancia sea efectiva y todo funcione sobre ruedas. Y la labor de coordinación de todas las instituciones es fundamental. Poner mi granito de arena para resolver o mejorar los problemas en la medida de lo posible.

P. ¿Cree que los ciudadanos de Soria confían en la justicia?

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R. Cada caso es un mundo, pero en general yo creo que tienen que estar satisfechos porque los tiempos que se manejan en Soria, no se manejan en prácticamente ningún sitio de España, aquí los asuntos se resuelven muy rápido. En general creo que el ciudadano está satisfecho a nivel provincial, sí confía en la justicia, en la cercana, en la de aquí. Otra cosa ya son las altas esferas, ahí tendrá cada uno su opinión. Hay casos que tienen una instrucción muy compleja, que dependen de diligencias que no se hacen aquí, como los resultados de toxicología de Madrid. En general, quitando asuntos puntuales que son muy escabrosos, muy complejos, el día a día en asuntos civiles se resuelven muy rápido. Desde que se celebra la audiencia previa o se señala la fecha de juicio verbal, pueden pasar tres, cuatro meses. En condiciones generales de la contratación, por el volumen que había, que se iban un poco más en el tiempo, la jueza celebra el juicio y pone la sentencia y no estamos hablando de tres años como en Madrid.