Heraldo-Diario de Soria

¿Y si el clima de Soria ayudara a frenar la ansiedad? La técnica del frío que arrasa en redes

La técnica de grounding con hielo que ha revolucionado TikTok promete calmar la ansiedad y frenar los ataques de pánico en segundos. Esto es lo que dice la ciencia y lo que avala una psicóloga experta

Sostener hielo entre las manos, como propone esta técnica de grounding, puede ayudar a calmar la ansiedad en momentos de crisis.

Sostener hielo entre las manos, como propone esta técnica de grounding, puede ayudar a calmar la ansiedad en momentos de crisis.Getty Images

Patricia de la Torre
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Por TikTok circulan infinidad de vídeos que prometen algo que todos hemos buscado alguna vez: una manera inmediata de frenar la ansiedad severa o un ataque de pánico. En ellos se explica que si sufres de ataques de ansiedad o pensamientos intrusivos, si coges un simple cubito de hielo con tus dos manos y lo sujetas fuerte se genera un shock al sistema nervioso que lo aleja de la respuesta de pánico y disminuye la liberación de cortisol y adrenalina, ayudándote a centrarte en el aquí y ahora. Además, dicen que después de sostener los hielos por un tiempo prolongado se activan receptores de dolor que distraen del foco ansioso y te permiten recuperar el control de tus emociones.

Desde Humind Care, una plataforma psicológica, han querido aclararlo y su visión nos ha sorprendido. Explican que el uso del hielo no es un truco sin base, sino una forma de generar una respuesta física que interrumpe el ciclo de pánico. Al sostener el hielo, se produce una sensación intensa que «distrae de aquello que te trae tan preocupado» y activa una conexión con el presente. Lo definen como una técnica de mindfulness que ayuda a «estar en el aquí y en el ahora», permitiéndote volver a tomar control de tus emociones y tus pensamientos.

La técnica con hielo y el grounding: qué hay detrás del truco

Esta estrategia se enmarca dentro de lo que en psicología se conoce como técnicas de grounding, métodos para reconectar con el momento presente y romper el ciclo de pensamientos acelerados que alimentan la ansiedad. La idea es sencilla, cuando la atención se traslada del «pensar demasiado» al «sentir ahora», la mente sale de la espiral ansiosa y vuelve al control racional. Esto está respaldado por una revisión médica publicada en la Biblioteca Nacional de Medicina que señala que sostener un objeto frío o un hielo entre las manos ayuda a redirigir la atención física al presente.

Desde una perspectiva fisiológica, aplicar frío a ciertas zonas del cuerpo (especialmente aquellas ricas en terminaciones nerviosas) puede activar lo que se llama respuesta del nervio vago y del sistema nervioso parasimpático. Este mecanismo es el que ordena al cuerpo bajar el ritmo cardíaco, disminuir la presión arterial y calmar la respiración, contrapesando la respuesta de «lucha o huida» que domina en crisis de ansiedad. Un análisis científico publicado en 2024 en Journal of Thermal Biology encontró que la exposición al frío (como inmersión en agua helada, aplicar compresas frías o sostener hielo) está asociada con una mayor actividad parasimpática y una disminución de la respuesta simpática al estrés.

Cuando el organismo siente un estímulo físico intenso y distinto (como el frío extremo), el cerebro se «reorienta» hacia esa sensación sensorial y deja de alimentar el circuito de pánico. En términos prácticos, el frío funciona como un interruptor que cambia el foco de atención del pensamiento al cuerpo, lo que puede generar un descenso real y perceptible de la ansiedad. El frío de Soria, al final, no es tan malo.

¿La ciencia respalda el truco? Sí… con matices

Sin embargo, algunos expertos advierten que no todas las variantes del truco del frío son adecuadas para todo el mundo. La exposición brusca a temperaturas muy bajas o técnicas más extremas de choque frío pueden activar fuertemente el sistema nervioso simpático (la parte del organismo responsable de la respuesta de lucha o huida) antes de que se active cualquier señal de calma, lo que en algunas personas puede incrementar la sensación de estrés en lugar de disminuirla. Una investigación sobre inmersión en agua helada publicada en Journal of Education Health and Sport en junio de 2025 muestra que, aunque estos estímulos pueden tener beneficios fisiológicos, también conllevan riesgos como estrés cardiovascular y tensión corporal, especialmente en personas con mayor sensibilidad al frío o con condiciones previas.

Eso sí, si lo haces en casa, recuerda, envolver el hielo o compresas frías en una bolsa o envuelto en un paño para evitar irritaciones.

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