La capital
La Asociación Centro de Soria vuelve a la carga contra el alcalde: "Se está expulsando a los vecinos"
Acusa al Ayuntamiento de "vulneración del derecho fundamental al descanso, la intimidad familiar y la inviolabilidad del domicilio". Lamenta que se celebre una nueva verbena este Jueves Lardero, "justo después de presentar nuestra demanda"
Una de las verbenas en la ciudad.
La Asociación Centro de Soria vuelve a la carga. Tras anunciar el pasado viernes el alcalde la ciudad, Carlos Martínez Mínguez, la denuncia del colectivo contra el Ayuntamiento por los ruidos ocasionados por las verbenas, la asociación le acusa de "expulsar progresivamente a los vecinos del centro".
En un comunicado, Centro de Soria explica los motivos que le han llevado a los tribunales y denuncia "la incoherencia" del Ayuntamiento. Señala que la denuncia es "el resultado de "reclamaciones ignoradas" y una situación "insostenible" para los residentes del centro.
La entidad vecinal subraya que la decisión de recurrir a los tribunales no es precipitada, sino la culminación de un largo proceso. Además, critican la celebración de una verbena para este jueves 12, Jueves Lardero, "víspera de jornada laborable", justo después de haber presentado su demanda, lo que, a su juicio, evidencia la "escasa voluntad de diálogo del equipo de gobierno".
Los vecinos denuncian que los niveles de ruido generados por verbenas y otros eventos musicales exceden de forma recurrente los límites legales establecidos para la contaminación acústica. Critica que mientras el alcalde se refiere a la situación como "molestias", la asociación insiste en que se trata de una "ilegalidad", al considerar que se está produciendo una "vulneración del derecho fundamental al descanso, la intimidad familiar y la inviolabilidad del domicilio", derechos que, según recuerdan, están reconocidos constitucionalmente.
Dice que el impacto de esta problemática es particularmente severo en ciertos colectivos, como hogares con personas mayores, dependientes o enfermas que no pueden reubicarse, familias con niños pequeños y profesionales con responsabilidades críticas. Entre estos últimos, se mencionan conductores, operarios de maquinaria y personal sanitario, para quienes la privación de sueño incrementa significativamente el riesgo de accidentes. La asociación estima que algunos residentes del centro llegan a soportar cerca de treinta eventos ruidosos anualmente, muchos de los cuales son autorizados por la Junta de Gobierno los viernes, sin previo aviso, lo que impide cualquier tipo de reacción.
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El problema, según la Asociación Soria Centro, va más allá de las verbenas. Se observa una "falta de control constante" sobre los niveles de ruido, con bares y locales que superan de manera reiterada los límites establecidos. A pesar de las múltiples llamadas a la Policía Local, los incumplimientos persisten "noche tras noche sin consecuencias aparentes".
El colectivo asegura haber presentado reclamaciones durante años "sin respuesta efectiva" y haber solicitado reuniones con el equipo de gobierno "sin éxito". Ante esta situación, y tras "agotar todas las vías", han decidido recurrir a la jurisdicción contencioso-administrativa.
Señala en el comunicado que el Ayuntamiento justifica sus políticas en la "dinamización hostelera", pero la asociación argumenta que la actividad económica no debe prevalecer sobre el derecho al descanso y la salud de los vecinos. Proponen la existencia de "fórmulas de compatibilización", como horarios razonables, ubicaciones alternativas y el cumplimiento efectivo de los límites de ruido, que, a su juicio, el Consistorio "ni siquiera ha contemplado seriamente".
Asimismo, la asociación destaca que "cientos de ciudades en España" demuestran la viabilidad de un sector hostelero dinámico que respete el descanso de los residentes. Consideran "engañoso" presentar la situación como una disyuntiva entre hostelería y silencio.
La asociación señala una aparente contradicción en la política municipal. Mientras el Ayuntamiento promueve una Zona de Bajas Emisiones con fines de protección ambiental y sanitaria, "tolera un modelo de ocio" que desatiende el ruido, considerado "uno de los principales contaminantes del siglo XXI".
Recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado extensamente los efectos del ruido en la salud, incluyendo trastornos del sueño, estrés, problemas cardiovasculares y deterioro cognitivo. Cuestionan por qué se restringe la circulación de vehículos mientras se permite "sistemáticamente una contaminación acústica igual de grave". Para la asociación, el discurso ambiental del Ayuntamiento es "selectivo", aplicándose "cuando conviene" e ignorándose "cuando afecta a otros intereses".
Una de las consecuencias más preocupantes de las políticas municipales, según la asociación, es la "expulsión progresiva de los vecinos del centro". Afirman que un número creciente de familias, exhaustas por la imposibilidad de descansar, optan por abandonar sus hogares, que a menudo se transforman en apartamentos turísticos.
Lamentan que los "residentes estables" -con arraigo, vínculos sociales e hijos en el barrio- estén siendo reemplazados por "visitantes temporales" que, a su juicio, no contribuyen de forma estable al tejido social ni económico. Esta situación, lejos de ser fortuita, es vista como una "consecuencia directa de políticas que priorizan al visitante ocasional sobre el residente permanente". El mensaje implícito, concluyen, es "demoledor: el centro de Soria no está pensado para que viva gente. Quien quiera vivir con dignidad, que se vaya a la periferia".
La falta de vigilancia durante las verbenas también genera otros problemas, como la conversión de estos eventos en "escenarios de botellón donde menores consumen alcohol". Además, denuncian que espacios vecinales y zonas de alto valor patrimonial, como el Palacio de los Ríos y Salcedo, amanecen "con orines y suciedad", habiéndose transformado en "urinarios públicos".
Los vecinos del centro, según la asociación, aspiran simplemente a "vivir con la misma dignidad" que cualquier otro residente de Soria, lo que implica el derecho al descanso, al silencio nocturno, a un entorno limpio y seguro, y al cumplimiento de las leyes que los protegen. En sus palabras, "no pedimos privilegios, pedimos normalidad".
La decisión de acudir a los tribunales se produce "tras años de silencio municipal". La Asociación Soria Centro concluye que la ciudad puede disfrutar de sus eventos festivos y de su hostelería, pero "no a costa de vaciar el centro de vecinos ni convertir el descanso en un privilegio".