Soria tendrá una buena cosecha, pero no excepcional como la de 2025
El boletín de predicción del Itacyl avanza una campaña adelantada entre ocho y diez días. El trigo tendrá rendimientos un 19% por encima de la media de los últimos 30 años

Cosechadora en un campo de Soria.
El boletín de predicción de cosechas del Itacyl dibuja una campaña 2026 positiva para el cereal de secano en Soria, con rendimientos de trigo un 21% por encima de la media de los últimos 30 años y de cebada un 24% superiores, aunque claramente por debajo del extraordinario comportamiento registrado en 2025. Además, la cosecha viene adelantada entre ocho y diez días y las lluvias han sido abundantes, pero el reparto temporal de esas precipitaciones no ha sido tan favorable como en la campaña anterior.
Así, las previsiones del trigo para la provincia son mejores que las de Castilla y León, con rendimientos de trigo un 19% por encima de la media de los últimos 30 años, e igual para la cebada, un 24% superiores,
La gran lectura del informe es doble: Castilla y León seguirá en niveles productivos altos en 2026, pero la comparación con 2025 enfría el optimismo inicial. Y dentro de ese contraste aparece un caso llamativo: Salamanca, que mejora con claridad sus previsiones tanto en trigo como en cebada frente al año pasado, mientras buena parte de las provincias retroceden.
La diferencia entre un año y otro no responde a una falta de agua generalizada. De hecho, el texto subraya que las lluvias del otoño y del invierno han sido beneficiosas e incluso superiores en cantidad a las del año anterior. El problema ha estado en cómo y cuándo ha llovido. En agricultura de secano, no solo importa la cantidad acumulada, sino la distribución de las precipitaciones a lo largo del ciclo del cultivo.
En trigo, el promedio provincial del 21% sobre la media de 30 años confirma una campaña favorable, pero cinco puntos por debajo de la cosecha del año pasado. Aún así, Soria, por detrás de Salamanca y Zamora, es de las que presenta mejores perspectivas, mientras Burgos, Segovia y Palencia quedan más rezagadas.
Otro dato relevante del boletín del Itacyl es que toda la cosecha de trigo y cebada lleva entre ocho y diez días de adelanto respecto a unas estimaciones tipo. Ese avance se atribuye a la combinación de lluvias y temperaturas benignas.
En términos agronómicos, un adelanto generalizado del ciclo puede ser una ventaja si las fases críticas del cultivo encajan bien con la disponibilidad hídrica y con temperaturas moderadas. También puede elevar la atención sobre lo que ocurra en el tramo final de campaña, porque cualquier episodio extremo de calor o estrés hídrico afectaría a cultivos que ya han acelerado su desarrollo.
Por eso, aunque el boletín proyecta una campaña buena, el mercado y el sector seguirán mirando de cerca la evolución meteorológica de las próximas semanas. El potencial está ahí, pero todavía queda recorrido hasta la cosecha definitiva.
El apartado de pluviometría aporta otra de las claves del informe. Desde octubre, todas las provincias han superado los 250 mm acumulados. En Soria las áreas del norte registran más de 400 litros por metro cuadrado e incluso una zona de la comarca de Arcos de Jalón, al sur, acumula más de 500 litros por metro cuadrado. En la franja este de norte a sur, 250 litros por metro cuadrado, y en el centro y el oeste, más de 300 litros por metro cuadrado.
Además, en relación con las precipitaciones medias de los últimos 30 años, la mitad norte de la comunidad, desde la mitad de Valladolid y Zamora hacia arriba, supera el 100% de incremento de lluvias, mientras que en amplias zonas del sur se supera el 125%.
El problema, por tanto, no es una falta de agua en términos generales. La clave está en que la distribución temporal no ha sido tan ideal como la de 2025. Ese matiz explica por qué, con lluvia abundante, la previsión 2026 sigue quedando por debajo de la campaña anterior.
El boletín de predicción de cosechas del Itacyl no es una impresión subjetiva de campo, sino una herramienta basada en una metodología objetiva y reproducible. El sistema utiliza el modelo agronómico AquaCrop, desarrollado por la FAO, y lo ejecuta diariamente sobre una malla regular de dos kilómetros por dos kilómetros en todo el territorio de Castilla y León.
Para ello toma como base los datos registrados hasta la fecha de ejecución y, para el resto de la campaña, usa la serie histórica climática de los últimos 30 años. La comparación entre el comportamiento de la campaña actual y ese histórico es la que permite obtener los porcentajes que luego se traducen en el mapa provincial de rendimientos.
La metodología se apoya, además, en datos de más de 200 estaciones climáticas, dentro de una colaboración entre el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León y la delegación autonómica de la Aemet.
Así, con todo la previsión del Itacyl para 2026 deja una fotografía clara del cereal de secano en Castilla y León. Trigo y cebada seguirán por encima de la media histórica, con un incremento del 19% y del 24%, respectivamente. El balance, por tanto, es positivo. Pero la comparación con 2025 rebaja el entusiasmo: el trigo cae 8 puntos y la cebada 10 puntos en el promedio regional.
En ese contexto, la gran excepción es Salamanca, que mejora en ambos cultivos y se sitúa entre las provincias más fuertes de la comunidad. En el lado opuesto, Palencia, Valladolid y Segovia concentran algunas de las diferencias más negativas de un año para otro, mientras Burgos queda entre las más rezagadas en valores absolutos de 2026. La campaña, en definitiva, no apunta a repetir el brillo extraordinario de 2025, pero sí a consolidar una cosecha cerealista sólida, adelantada y apoyada por un invierno generoso en lluvias.