«Gobernar es escuchar, explicar y actuar con la ciudadanía en el centro»
Antón toma posesión como concejal y como alcalde reivindicando el municipalismo «multinivel» en todas las instituciones y apelando a «cuidar lo construido, mejorar lo que sea necesario y seguir avanzando»

El nuevo alcalde de Soria, Javier Antón.
«Con un profundo sentimiento de orgullo, agradecimiento y responsabilidad», Javier Antón tomó posesión como alcalde. Tuvo primero que hacerlo como concejal antes de la votación en que con el respaldo de su grupo salió elegido regidor. Entre una cosa y otra tuvo que prometer dos veces cumplir con lealtad las funciones de ambos cargos. En su discurso ya como alcalde Antón tuvo palabras de recuerdo para predecesores en la Corporación, para esbozar sus sentimientos personales y referir cuáles serán los pilares de su gobierno: ciudadanía, igualdad y futuro. También reflexionó sobre un clima político no muy sano, «especialmente en las redes sociales» y agradeció la comprensión de las familias, «que en demasiadas ocasiones soportan los efectos de esta deshumanización». Para él «gobernar es escuchar, explicar y actuar, siempre con la ciudadanía en el centro», con compromiso para «hacer mas ciudad y no defraudar la confianza».
Comenzó Antón recordando su primera promesa como concejal allá en 2003, captado para la política por Eloísa Álvarez, primera alcaldesa de Soria y primera socialista al frente de la Corporación para quien tuvo un «recuerdo especial». Lo mismo para Silvio Orofino y Jesús Bárez, también fallecidos. Las palabras para el saliente Carlos Martínez llegaron al describir el sentimiento de «responsabilidad». Y es que, «no partimos de cero. Esta ciudad ha recorrido en las dos últimas décadas un camino de transformación, modernización y fortalecimiento de lo público que no se entiende sin la estabilidad institucional y sin el papel determinante de mi alcalde, de mi compañero y de mi amigo, Carlos Martínez Mínguez, que durante años ha ejercido la Alcaldía con una visión profundamente municipalista, situando siempre a Soria y a sus vecinos y vecinas en el centro de la acción política». Un municipalismo que él también reivindicó, pues no sólo «el Ayuntamiento es la institución más cercana a la ciudadanía», sino que existe la «necesidad de que la voz de Soria sea escuchada allí donde se toman decisiones que afectan a nuestro presente y a nuestro futuro». En este sentido, «lo haremos con lealtad institucional, pero también con firmeza, desde un enfoque multinivel, desde los parlamentos autonómicos y nacionales hasta las instituciones europeas».
De Martínez llega una «experiencia acumulada», que es «patrimonio institucional» del Ayuntamiento y que «nos obliga a asumir el mandato con una responsabilidad aún mayor: cuidar lo construido, mejorar lo que se necesario y seguir avanzando sin perder los valores que han guiado este proyecto compartido de ciudad».
«Soria no es solo un espacio físico», prosiguió el ya alcalde, «Soria es comunidad, convivencia. Es el lugar donde compartimos problemas y esperanzas, soluciones y conflictos. Una ciudad que ha sabido conservar su identidad, su historia y sus tradiciones, pero que no puede ni debe renunciar a crear futuro, a generar oportunidades y a mejorar su patrimonio social, económico y cultural para las generaciones que vendrán». Aquí apeló a la «humildad», pues «sabemos que no tenemos todas las respuestas», pero también a la «convicción plena en las posibilidades de Soria y su gente: una ciudad trabajadora, solidaria y exigente consigo misma, que ha demostrado estar a la altura cuando las circunstancias lo requieren».
Ciudadanía, igualdad y futuro como «pilares» de la acción de gobierno. Ciudadanía, porque «este Ayuntamiento debe ser una institución abierta, cercana y accesible; una puerta a la que llamar cuando surgen las dificultades, una puerta sin mirilla, donde no se pregunte por el origen, el género o la condición social para ser atendido». Igualdad como «un compromiso firme con el feminismo como camino hacia una sociedad más justa». Aquí «no daremos un paso atrás en la defensa de los derechos conquistados. Combatiremos cualquier forma de violencia machista y seguiremos trabajando para que la igualdad sea real y efectiva en todos los ámbitos de la vida municipal». Y un futuro que «hoy solo puede entenderse desde la sostenibilidad: un compromiso claro con el medioambiente, con el territorio y con un modelo de desarrollo equilibrado que permita crecer sin dejar a nadie atrás: ni a las personas ni a los barrios».
En cuanto a la oposición, le «tiendo la mano desde el primer día, el diálogo enriquece cuando se ejerce desde el respeto, el rigor y el interés general». El alcalde se compromete a «gobernar desde el acuerdo y el entendimiento, sin confundir nunca discrepancia con deslealtad». Antón se acordó igualmente de colectivos y asociaciones y vecinos en general, a quienes invitó a «caminar juntos» y «a pensar en la Soria que queremos dejar a nuestros hijos e hijas».
Como proyectos concretos, derivados de ese municipalismo activo en otros niveles administrativos, citó los que implican al Estado (Centro de Proceso de Datos, Centro Nacional de Fotografía y Numant-ia) como una «oportunidad real para el futuro económico de Soria».
Antón finalizó hablando contra la «confrontación y deshumanización» que también han llegado a la política local. «No podemos normalizar que el desacuerdo se transforme en odio, ni que quien piensa diferentes sea tratado como un enemigo». Para el alcalde, «defender ideas con firmeza es compatible con el respeto y quienes tenemos responsabilidades públicas debemos ser los primeros en dignificar la palabra y proteger el diálogo».