Vinos
Bodegas Antídoto presenta a Munierro en sociedad, su último vino de Soria para ampliar el abanico de tintos
El estadio de Los Pajaritos se convierte en una sala de catas para un centenar de personas que prueban las añadas de 2024 y 2023 (aún 'criando' y sin comercializar) y la recién lanzada de 2022 para comprender su evolución

Foto 'de familia' tras la presentación y cata del vino Munierro de Antídoto celebrada en las gradas.
Bodegas Antídoto presentó este lunes en en estadio de Los Pajaritos Munierro, su último vino de la Ribera del Duero de Soria que complementa la gama de tintos junto a Antídoto y La Hormiga de Antídoto; y el abanico general junto a los rosados Le Rosé y Roselito. Cerca de un centenar de personas participaron en la grada en una cata guiada desde el césped por David Hernando, copropietario junto a Bertrand Sourdois de la compañía.
La cita comenzó poco después de las 19.00 horas con un primer pase a cargo de Le Rosé, el aclamado rosado que algunas publicaciones han situado puntualmente como el mejor de España. Hernando desgranó las características de la cosecha servida (2022), marcada por una meteorología que se cobró su peaje en forma de heladas fuertes y bajada de la producción pero no de la calidad final.
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De ahí se pasó al vino debutante, el tinto Munierro, que debe su nombre a un valle singularmente arcilloso de Matanza de Soria. La puesta de largo se hizo con un sistema muy curioso, el de cata regresiva. Primero se probó el de cosecha de 2024, que ni siquiera había terminado su crianza en barrica, mucho menos el afinado en botella; después el de 2023, que hace poco dejó la madera para aguardar al menos un año más en vidrio antes de salir al mercado; y finalmente el de la cosecha de 2022, la que ahora se pone a la venta y que a pesar de su potencial para guarda ya trenza terroir, matizado de taninos y enlace con el roble francés.
El propio vitivinicultor tiró de experiencia y memoria para recordar cuándo se cosechó cada otoño, cómo condicionó el tiempo la producción o las vicisitudes de la elaboración de cada año -aunque las dos más recientes aún tienen recorrido hasta ponerse a la venta- para que se comprendiese la evolución de un vino marcado por la arcilla de su suelo y por sus vides plantadas en 1925.
La cata resultó un éxito, incluso hay quien cantó "¡gol!" entre pase y pase aprovechando el escenario, y una gran foto final en el césped completó esta puesta de largo. Desde ahora, Munierro 2022 se suma a la lista de vinos de Soria, en este caso dentro además de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Frente a los de suelo calcáreo se yergue diferente y con matices sorprendentes para su zona, aunque una producción muy limitada por la escasez de su suelo hace que sea conveniente ir 'tomando posiciones' si se quiere probar.