Un paseo por la Dehesa y sus rincones, redescubrimos este espectacular parque de Soria
El Parque de la Dehesa, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad en pleno centro de Soria. Aquí la naturaleza cobra vida como escenario perfecto para el desarrollo de la sociedad soriana, adéntrate a conocerlo más a fondo

En la Alameda de Cervantes la vida fluye con elegancia
En el corazón de Soria, el Parque de la Dehesa —conocido oficialmente como la Alameda de Cervantes— se erige como mucho más que una zona verde: es una auténtica parte fundamental de la ciudad, Soria no se concibe sin su parque y desde hace décadas ejerce como punto de encuentro para los sorianos, vida social y la naturaleza se entrelazan en uno de los centros neurálgicos de la ciudad.
A lo largo de sus amplios paseos, sombreados por hileras de árboles centenarios, la Dehesa se convierte cada día en escenario de rutinas compartidas. A primera hora, son los paseantes y deportistas quienes recorren sus caminos; más tarde, familias con niños ocupan los espacios de juego, mientras los bancos se llenan de conversaciones tranquilas. Entre esas escenas habituales, hay quienes alimentan a diario a las aves y quienes no faltan a las partidas de petanca que allí se juegan, una tradición que sigue muy viva y que forma parte inseparable del paisaje humano del parque, marcando con el sonido metálico de los golpes la banda sonora del propio parque.
El recinto alberga además dos establecimientos hosteleros que contribuyen a dinamizar el entorno y a prolongar la estancia de los visitantes, Bar Restaurante El Alto de la Dehesa - Casa Manolo en la parte alta y El Kiosco de la Dehesa, un auténtico espacio cultural que pocas veces se encuentra sin clientes. Sus terrazas, invitan a hacer una pausa, a observar el ir y venir de la gente o simplemente a disfrutar del ambiente relajado que caracteriza este espacio. Desde hace unos años, el parque también cuenta con su propia sala de exposiciones, el Espacio Alameda, un edificio emblemático de Soria rehabilitado para la cultura, que cuenta con tres salas polivalentes de exposiciones, conferencias y estancia, ocupa una superficie de más de 500 metros cuadrados en su interior y espacios exteriores.
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Pero si algo define al parque es su riqueza natural. La variedad de especies arbóreas configura un auténtico pulmón verde en pleno casco urbano. A ello se suma una cuidada selección de plantas ornamentales que, con la llegada de la primavera, transforman la Dehesa en un mosaico de colores y aromas. Las flores, en constante renovación, aportan vitalidad y convierten cada paseo en una experiencia distinta de la que aprender de botánica y naturaleza. Leyendo los paneles que encontramos a lo largo del parque, descubrimos Castaños de Indias nativos de los Balcanes, ginkgos, olmos, chopos, álamos, falsas acacias originarias de Estados Unidos, algarrobo loco o árbol del amor originario del Asia Menor, ligustros de China y Japón, fresnos, cerezos, sauces llorones, acebos, magnolios, cedros de distintas variedades –Atlántico, Atlas Azul y del Himalaya-, palmeras, pinos de varias clases –Albar o Rojo y Nigal-, cipreses, abetos, robles, secuoyas gigantes y así hasta casi 130 especies, que decoran y convierten el parque en un auténtico jardín botánico. De entre las numerosas especies de árboles y arbustos el más grande es la sequoya (Sequoiadendron giganteum), con varios ejemplares en el parque, que puede llegar a medir 90 metros. También habría que destacar el conocido como Árbol de la Música, con su característico templete, tuvo un olmo que vivió más de 300 años. En 1985 la plaga de grafiosis llegó al parque de la Alameda de Cervantes y el 5 de febrero de 1992 se decidió talarlo ante su peligro de caída, haciendo desaparecer hasta sus raíces, se le sustituyó un castaño de indias de flor rosa procedente de Alemania.
Mención especial merece también la cuidada rosaleda dispuesta con perfecta simetría en torno a un paseo central y dos laterales. Allí podemos encontrar durante todo el año diversos tipos de rosales: trepadores como Paul´s Scarlet y Guineé, rosales cultivados en árbol de colores blanco, amarillo, rosa y rojo; tapizantes de la variedad Chinensis rosa y rojo y rosales grandiflora entre los que destacan el Chrysler Imperial, el Paece Meiland y el White Symphoni.
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La fauna también encuentra aquí su refugio. Ardillas, palomas, cigüeñas, hasta las famosas y controvertidas cotorras, que anidan sobre la ermita de la Soledad, generando una relación cercana entre la ciudad y la naturaleza que no siempre es fácil de encontrar en entornos urbanos.
Integrado plenamente en la trama urbanística de Soria, el parque actúa como eje vertebrador de la vida social, carreras, conciertos, encuentros, exposiciones y decenas de actividades se desarrollan anualmente en el parque. La Dehesa no es únicamente un lugar por el que se pasa, sino un espacio que se habita, se comparte y se siente como propio.
Así, entre senderos, conversaciones y estaciones que cambian el paisaje, el parque sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad, un lugar donde Soria se reconoce a sí misma cada día.

En la Alameda de Cervantes la vida fluye con elegancia
Un paseo por el parque de La Dehesa

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