La víbora protagonista de un cumpleaños infantil junto al Duero en Soria, con final feliz para todos
El animal causó sensación entre los más pequeños que siguieron con atención la retirada del reptil por los bomberos, uno de los dos tipos de víboras que hay en Soria y venenoso
El mes de junio resulta bastante frecuente que algunos parques de la ciudad se conviertan en escenario de cumpleaños infantiles. La zona verde de la ermita del Mirón, el parque de la Dehesa y, especialmente, las márgenes del Duero se convierten en el mejor lugar de la celebración, donde la chiquillería se lo pasa a lo grande. La siguiente historia ha tenido lugar este jueves 18 de junio en la zona del merendero del Soto playa, junto al Duero a su paso por Soria, donde el celebrante y un buen ejército de invitados estaban en pleno convite cuando alguien se percató de un invitado de excepción, una víbora hocicuda en un árbol. En realidad no fue ningún humano quien descubrió al reptil, sino una ardilla, la cual sí atrajo la atención de la chiquillería al verla trepar por el árbol "de donde saltó espantada hacia atrás", lo cual sí llamó la atención de los presentes.
El susto de la ardilla no fue nada comparado con la expectación que causó la víbora, vista por los críos al acercarse. La víbora se convirtió en segundos en protagonista del cumpleaños, mientras se esperaba a los bomberos del parque de la capital. Al parecer, el cumpleaños se montó sin que nadie se percatara de la presencia de la víbora, descansando en un árbol en el que incluso se había atado una guirnalda de cumpleaños.
Los pequeños fueron muy correctos con el animal, retirado por los bomberos con unas pinzas especiales y trasladado a otro lugar dentro de su hábitat. Ni que decir tiene, que los niños no se perdieron ni un segundo del proceso de retirada.

Árbol con la guirnalda donde estaba descansando la víbora
La víbora hocicuda es una de las tres víboras venenosas de España, junto con la víbora áspid y la víbora cantábrica. Se extienden por todo el país, aunque están muy amenazadas por la destrucción de sus hábitat. Suelen imponer cuando se las observa y son muy bonitas, a la vez que tranquilas y esquivas. En las horas centrales del día están ocultas, debajo de piedras o enroscadas entre raíces, ramas o troncos, como era el caso. En Soria solo están la áspid y la hocicuda, que es la más frecuente.
Afortunadamente la anécdota quedó en eso y el cumpleañero recuperó pronto su protagonismo que probablemente se extenderá en el tiempo: el cumpleaños del pequeño será recordado siempre por la víbora hocicuda que se coló en la celebración en busca, quién sabe, de un trozo de tarta.