El monasterio de Santa María de Huerta acoge la bendición del nuevo abad: el reto es “mantener unida a la comunidad”

Francisco Rivera recibe las insignias abaciales en una ceremonia presidida por el obispo de Ciudad Real, Martínez Varea, y concelebrada por abades de cinco monasterios cistercienses

Bendición abacial de Francisco Rivera en el monasterio de Huerta.HDS

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Soria

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El monasterio de Santa María de Huerta ha acogido la bendición abacial del nuevo abad, Francisco Rivera Jiménez, al frente desde el pasado mes de mayo de la comunidad cisterciense, en la cual se centran sus principales retos. Tarea que el responsable del monasterio, espectacular desde el punto de vista histórico-artístico y situado al sur de la provincia de Soria, resume en "mantener unida a la comunidad" y la "renovación espiritual" de la misma. El acto estuvo a rebosar de público y siguió un marcado protocolo eclesial.  

La ceremonial fue presidida por el que fuera obispo de Osma-Soria, Abilio Martínez Varea, al frente ahora de la diócesis de Ciudad Real, y concelebraron los abades de San Pedro de Cardeña (Burgos), Roberto de la Iglesia; San Isidro de Dueñas (Palencia), Juan José Domingo Falomir; La Oliva (Navarra), Francisco Javier Urós; el superior de la Abadía de Viaceli (Cantabria), José Luis Galiana; el prior del Monasterio benedictino de Leyre (Navarra), Eduardo Oliver, y el sacerdote Martín Ortega párroco de Santa María de Huerta, además de sacerdotes amigos del nuevo abad y de distintas diócesis. También asistieron familiares del abad de Huerta, natural de Granada.

Un momento de la ceremonia en la iglesia.HDS

Francisco Rivera está al frente del monasterio de Huerta desde el 20 de mayo cuando fue elegido por la comunidad cisterciense en la que ya era prior, tras la dimisión de Isidoro María Anguita Fontecha, el anterior abad.  

El rito de la bendición abacial se inició con la petición de la bendición, realizada por el presidente de elección abacial que fue el padre Roberto de la Iglesia. A continuación, tuvo lugar el interrogatorio en el que al padre Francisco se le preguntó solemnemente sobre su fe, su disposición interior y su compromiso de vivir según la Regla de san Benito y la tradición monástica. Después, la asamblea se unió en la oración de la Iglesia mediante las letanías de los santos, invocando la intercesión de aquellos que nos han precedido en la fe.

Seguidamente, Martínez Varea pronunció la oración de bendición, pidiendo que el Espíritu Santo derramase sus dones sobre el padre Francisco Rivera: sabiduría para discernir, fortaleza para sostener, humildad para servir y amor para guiar a sus hermanos en la búsqueda de Dios. 

Finalmente, tuvo lugar la entrega de las insignias abaciales, signos visibles del servicio que el abad recibe: el libro de la Regla de san Benito signo de lo que está llamado a enseñar a sus hermanos de comunidad, el anillo, que expresa su fidelidad; la mitra, que manifiesta la dignidad espiritual del ministerio; y el báculo, símbolo de su misión de pastor que guía y sostiene a la comunidad, detallan fuentes de Osma-Soria.  

El nuevo abad estuvo rodeado de familiares, amigos y una importante representación vecinal, encabezada por el alcalde, Juan Pascual Ballano. Francisco Rivera concluyó la celebración litúrgica agradeciendo la presencia de tantos en este día, y pidiendo que lo siguieran acompañando con su oración y afecto.

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El abad ingresó en el monasterio de Huerta en el año 2007, hizo la profesión solemne en 2013 y  fue ordenado sacerdote en 2018. Nació en Granada en 1979 y está al frente de una comunidad formada por 14 monjes. 

Francisco Rivera en el monasterio de Huerta.HDS

Bendición abacial en Huerta.HDS