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Ondara ya acumula deudas por más de un millón de euros con su plantilla

UGT denuncia el «caos» que vive la empresa teme que el concurso sea una «estrategia» de Engel para ‘desviar’ de la deuda al Fogasa y alerta de la pérdida de los 8 empleos de seguridad

La planta de Ondara en Garray.Mario Tejedor

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La situación de Ondara Directorship sigue encallada. La empresa dedicada al cultivo de cannabis sigue a la espera de que el juez de luz verde al concurso de acreedores solicitado, pero mientras tanto las deudas se siguen acumulando. UGT denunció ayer que solo a la plantilla se le adeuda más de un millón de euros entre nóminas, complementos de Erte y otras cuestiones. El responsable de Industria del sindicato, Pablo Soria, alertó además que de temen que el propietario de Ondara utilice el concurso para ‘desviar’ las deudas al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). «Las administraciones, y el juez, deben estar muy atentos», advierte.

La empresa vive un momento muy complejo. A principios de agosto se solicitó el concurso de acreedores tras superar la fase de preconcurso sin poder lograr nuevos inversores que puedan reflotar la empresa. El concurso ya debería estar aceptado, pero aún no hay auto, lo que UGT achaca a la caída del ritmo judicial durante el mes de agosto. Sin embargo, lo que ha mantenido el ritmo es la acumulación de deudas de Ondara. Por ejemplo, a los apenas 6 trabajadores que están activos en la empresa ya acumulan cinco meses sin cobrar. A esto se suma las deudas contraídas por los complementos de los ERTEs anteriores impagados y los pagos pendientes a los trabajadores que han extinguido la relación con la empresa por la vía judicial. Fuentes sindicales insistieron que solo «en lo laboral» la deuda ya escala por encima del millón de euros.

Soria advirtió de las posibles consecuencias de un concurso y su posible uso por parte del propietario, David Engel, como vía para evitar el pago de las deudas quedando las mismas en manos del servicio público del Fogasa. El sindicalista recordó que ante una eventual venta de la unidad productiva el invernadero –seguramente el elemento más valioso de la empresa junto a las licencias– no pertenece a Ondara sino a otra sociedad de David Engel con lo que podría quedar fuera del proceso.

Desde el sindicato alertan también de otras peculiaridades que afectan a la empresa. Ondara logró renovar el permiso de cultivo de cannabis y en septiembre debe afrontar la renovación del permiso de comercialización. El problema es que los responsables de ese proceso han abandonado la empresa tras más de cinco meses sin cobrar y el proceso podría quedarse en vía muerta.

Otro foco de preocupación son los 8 empleados vinculados a la empresa de seguridad. Tal y como se ha explicado en más ocasiones, debido a la naturaleza de su negocio una de las condiciones que permiten la actividad de Ondara es contar con un servicio de seguridad para evitar cualquier tipo de problema con el cannabis. La ausencia de este servicio obliga a la empresa a cerrar de forma inmediata su actividad. Ondara acumula importantes deudas con su proveedor de seguridad y el preconcurso sirvió para evitar el cese del mismo, pero en la situación actual la deuda se ha elevado por encima de los 200.000 euros. El riesgo de que pierda la seguridad es máximo lo que además supondría la pérdida de 8 empleos.

La historia de Ondara tiene muchas similitudes con su antecesora, Aleia Roses. Poco más de una década ha pasado desde el desembarco de Aleia Roses que comenzó las obras del invernadero a finales de 2015. Más de 65 millones de inversión para una empresa puntera, innovadora y que pretendía hacer de Soria uno de los principales puntos de cultivo de rosas retando el ‘monopolio’ holandés. Apenas cuatro años después, en octubre de 2019, la empresa entraba en concurso de acreedores incapaz de hacer frente a sus deudas.

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El concurso pasó por varias fases y con muchos momentos de incertidumbre. Finalmente, se dio luz verde a la entrada del fondo norteamericano, Full Moon, a mediados de 2020, que luego formalizó la creación de Ondara para la gestión de la empresa. Unos meses después, en abril, la empresa confirmó lo que se sospechaba desde su desembarco, la renuncia al cultivo de rosas y la apuesta por el cannabis medicinal. La apuesta, de momento, no ha salido bien.