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El invernadero de cannabis de Soria sucumbe a las deudas y solicita el concurso de acreedores

Ondara prácticamente replica el camino de su antecesora en Garray, Aleia Roses

Plantas de cannabis cultivadas en Garray.

Plantas de cannabis cultivadas en Garray.HDS

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Soria

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El proyecto de Ondara Directorships para el cultivo de cannabis medicinal en el invernadero de Garray toca fondo. La acumulación de deudas arrastra a la empresa al concurso de acreedores. La firma cursó la solicitud del pasado 26 de julio y ahora está a la espera de la decisión judicial. La empresa repite el camino que marcó su antecesora en las instalaciones, Aleia Roses, dedicada al cultivo de rosas. Aquel proyecto fracasó en 2019 también por las deudas y con un concurso que propició precisamente la entrada del norteamericano David Engel, a través de Full Moon, para desarrollar el proyecto de cannabis. 

Tal y como publicó este medio, el pasado mes de abril Ondara abrió preconcurso de acreedores sin publicidad. Esta medida pretendía ganar tiempo en busca de inversores que permitieran retomar la actividad. Con la aceptación de esta figura la empresa tenía tres meses por delante para lograr la financiación y mientras tanto evitaba la suspensión de suministros básicos. A pesar del trabajo realizado tanto en Soria como en EEUU no se ha logrado el impulso económico y la empresa entra en una nueva fase con un futuro marcado por la incertidumbre. 

Fuentes sindicales confirmaron que el pasado viernes la propia empresa confirmó a la parte social la presentación de la solicitud del concurso, que se había cursado unos días antes, el 26 de julio. Ahora la empresa está a la espera de la decisión judicial. El primer paso será la aceptación del concurso y el consiguiente nombramiento de un administrador concursal que tomará las riendas de la empresa y liderará el proceso en busca de lograr la viabilidad del proyecto. Ahí se abren varias posibilidades, en función de la situación económica real de la empresa, con escenarios como la venta de la unidad productiva o la liquidación entre ellos. 

Ondara llega a este proceso con una plantilla reducida a la mínima expresión. Cuando Engel compró Aleia había más de 250 trabajadores en plantilla. Ahora mismo quedan una treintena, todos afectados por Erte y solo 8 en activo. Esa mínima actividad ni siquiera está remunerada ya que los trabajadores que siguen en sus puestos de trabajo hace 4 o 5 meses que no reciben sus nóminas. No obstante, cabe destacar que, al menos, se ha logrado renovar el permiso de cultivo de cannabis que será, sin duda, uno de los principales activos de Ondara ante un hipotético proceso de venta de la unidad productiva. 

El concurso de acreedores de Ondara puede suponer la puntilla definitiva para un ambicioso proyecto que nunca ha llegado a estar en producción. Prácticamente unos meses después del desembarco de Engel se determinó el cambio de cultivo para producir cannabis y desde ese momento la empresa ha encadenado un rosario de expedientes de regulación de empleo y despidos. Prácticamente 6 años en el complejo proceso de obtención de licencias han ocupado la actividad de la empresa que ahora ve su futuro seriamente comprometido. 

La historia de Ondara tiene muchas similitudes con su antecesora, Aleia Roses. Poco más de una década ha pasado desde el desembarco de Aleia Roses que comenzó las obras del invernadero a finales de 2015. Más de 65 millones de inversión para una empresa puntera, innovadora y que pretendía hacer de Soria uno de los principales puntos de cultivo de rosas retando el 'monopolio' holandés. Apenas cuatro años después, en octubre de 2019, la empresa entraba en concurso de acreedores incapaz de hacer frente a sus deudas. 

El concurso pasó por varias fases  y con muchos momentos de incertidumbre. Finalmente, se dio luz verde a la entrada del fondo norteamericano, Full Moon, a mediados de 2020, que luego formalizó la creación de Ondara para la gestión de la empresa. Unos meses después, en abril, la empresa confirmó lo que se sospechaba desde su desembarco, la renuncia al cultivo de rosas y la apuesta por el cannabis medicinal. La apuesta, de momento, no ha salido bien. 

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