Sucesos

Soria sufre 34 incendios en julio y agosto que dejan más de 540 hectáreas quemadas

La mayor parte de la superficie afectada es agrícola mientras que la arbolada se queda en 85 hectáreas, con las causas accidentales como las más frecuentes

Un helicóptero descarga sobre el incendio declarado el 1 de julio en Tardelcuende.MARIO TEJEDOR

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Soria

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Soria sigue resistiendo ante los grandes incendios forestales que han marcado el verano en Castilla y León. No obstante las cifras son algo peores que en 2025 en lo relativo a los montes. Entre enero y octubre del pasado año ardieron unas 25 hectáreas de arbolado, matorral y pasto. Sólo en julio y agosto de este 2026 la cifra se va a al menos 161,53 hectáreas, a lo que hay que sumar las de superficie agrícolas, como mínimo 380,23. Más de 540 hectáreas calcinadas en dos meses en un total de 34 sucesos.

El total de los dos meses centrales de verano deja un balance de 541,76 hectáreas afectadas por los incendios en Soria, aunque el dato real será mayor. Las cifras se han obtenido cotejando todos los partes emitidos por la Junta de Castilla y León y en numerosos casos se han cerrado con el incendio todavía «en perimetración», por lo que habrá que sumar sus resultados finales a estos datos iniciales.

En total julio dejó 23 incendios forestales y agrícolas en Soria por los 11 de agosto, a lo que hay que sumar dos fuegos que afectaron a Soria aunque no en territorio provincial. Son los de Mierla (Guadalajara), declarado el 24 de julio y que obligó a efectuar desalojos en Barcones y Retortillo; y el de Selas (Guadalajara) del 30 de julio que puso en jaque a la zona de Iruecha.

Los 34 incendios forestales y agrícolas declarados en Soria en julio y agosto presentan una gran variedad de causas. La mano del hombre está detrás de la mayor parte de ellos pero los accidentes son mucho más frecuentes que las negligencias o los fuegos intencionados. Así, la causa probable más común en los fuegos sorianos de los meses centrales de verano es la accidental por el uso de motores y máquinas, con 11 casos. En cuatro han sido originados por rayos y en tres, accidentales por líneas eléctricas. Sólo en dos casos se apreciaron negligencias en el uso de motores o máquinas y hay un único incendio señalado como intencionado, ocurrido el 8 de agosto en Cabrejas del Campo con un balance de 0,08 hectáreas agrícolas afectadas. En 5 ocasiones la causa figuraba como "desconocida" y en ocho seguía bajo investigación en el momento de cerrar el parte.

Respecto a las superficies afectadas, las más extensas son las agrícolas, algo que entra dentro de lo entendible si se cruza la frecuencia de accidentes con maquinaria y el ser época de cosecha y trabajos en el campo. En los partes con superficies ya perimetradas se rebasan las 380 hectáreas de superficie de cultivo quemadas. No obstante la mayor parte del bloque se la llevó un único incendio, el del 16 de julio en Utrilla, que afectó a 308,42 hectáreas de cultivo en una sola jornada. El del 10 de agosto en Los Villares (38,7 hectáreas por negligencia) y el del 13 de julio en Lumías (20,43 hectáreas, accidental) le siguen en cuanto a terreno agrícola.

En lo relativo a superficie propiamente forestal (arbolado, matorral y pastos) la cifra rebasa las 161 hectáreas quemadas cuando en los 10 primeros meses del año pasado se quedaron en 25. Un incremento porcentualmente muy elevado pero que no obstante, en perspectiva, sigue dejando a Soria en una posición mucho mejor que la de otras provincias de Castilla y León. En la mayoría de territorios de la Comunidad se han superado estas cifras en un sólo incendio forestal.

Desglosado, la superficie arbolada que ha ardido en los dos meses centrales del verano ha sido de 84,75 hectáreas. El incendio con mayores daños en el arbolado fue el antes mencionado de Lumías de 13 de julio, con 50,3 hectáreas. Le siguió el de Recuerda, un día antes, con 22,82 hectáreas. El año anterior el total no pasó de 12 hectáreas de zona arbolada, con lo cual ambos siniestros superaron a todo el ejercicio precedente pero sin llegar a ser especialmente ‘graves’ si se comparan con otros casos en la Comunidad. Por ejemplo el de Burgohondo (Ávila) calcino 37.818 hectáreas, de las cuales 33.943 eran forestales y 27.603 arboladas. Un único caso que supone 326 veces más de superficie arbolada quemada que todos los casos de la provincia de Soria juntos.

No obstante, en terreno soriano merecen mención aparte dos sucesos que pusieron en jaque a la provincia pero que se resolvieron con cifras bajas gracias a la detección y la profusión de medios de extinción. Uno ocurrió el 1 de julio en Tardelcuende y quemó 4,94 hectáreas de pinar por un rayo; el otro, el 5 de agosto en Vinuesa con un saldo de 1,61 hectáreas también de pino por un accidente. En ambos casos se declararon en zonas muy delicadas por su frondosidad y por ser masas continuas de arbolado, pero la cooperación de medios terrestres y aéreos de distintas administraciones, así como el apoyo vecinal, lograron que no fuesen a mayores aunque ambos alcanzaron un Indice de Gravedad Potencial (IGR) de nivel 1.

En el capítulo de matorral destacó el incendio de Utrilla del 16 de julio, que quemó 75,86 hectáreas de este tipo además de las más de 300 agrícolas. Los pastos tuvieron afecciones muy inferiores, aunque más allá del análisis de estos dos meses este mismo sábado ardían más de 19 hectáreas en Valdanzo (Soria) y Maderuelo (Segovia) tocando todo tipo de superficies, lo que es señal clara de que aún no se puede bajar la guardia.

Aunque queda fuera del balance de julio y agosto, este mismo domingo volvía a declararse un incendio en la provincia de Soria. Junto a un camino de Miño de San Esteban y por causas desconocidas se daba la voz de alarma a las 11.23 por un fuego que quedaba extinguido a las 15.06 horas. El balance fue de 1,14 hectáreas quemadas, con 0,45 de pasto y 0,69 de superficie agrícola.

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No obstante y con la campaña de riesgo alto de incendios forestales aún activa, Soria ha logrado esquivar un año más los considerados ‘Grandes Incendios Forestales’, aquellos que rebasan las 500 hectáreas de superficie. Pero eso no quiere decir que sea inmune y se pueda mirar hacia otro lado. Los incendios de Tardelcuende y Matamala en el año 2000; el de Úrex de Medinaceli, en 2009; o el de Barcebalejo en 2016 son duros recordatorios.