La tradición desaparecida que han recuperado las jóvenes de un pueblo de Soria para encontrar «un buen marido»

La Vestida del Ramo de Golmayo ha devuelto a las fiestas de este municipio de Soria un antiguo ritual en el que las mozas adornaban un armazón con prendas, cintas y doce roscas asociadas a deseos de prosperidad, salud, protección o encontrar marido

Encontrar «un buen marido» figuraba entre los deseos asociados a las roscas que las jóvenes colocaban durante la tradicional Vestida del Ramo de Golmayo, en Soria.Unsplash

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Una estructura de madera cubierta con un viso, una enagua y un manto; cintas de colores y doce roscas cargadas de deseos. Así toma forma una de las costumbres más curiosas de Golmayo, municipio situado a pocos kilómetros de la capital soriana. La Vestida del Ramo hunde sus raíces en las antiguas fiestas del pueblo y estuvo vinculada a sus mozas, muchas de ellas en edad de casarse. Prosperidad, protección, salud y hasta encontrar «un buen marido» figuraban entre las aspiraciones asociadas a aquellas roscas. Tras un periodo de pérdida, los vecinos recuperaron el rito y lo han convertido de nuevo en una de las señas de identidad de sus fiestas.

La Vestida del Ramo forma parte de la cultura popular de Golmayo y está vinculada a las fiestas en honor a Santa Bárbara. La tradición concede un papel protagonista a los jóvenes del pueblo y conserva elementos que permiten asomarse a una forma de celebrar muy distinta a la actual.

Recorrido de la Gallofa en una fotografía de archivo.MARIO TEJEDOR

Mozos y mozas contribuían con una cuota para participar en los festejos. Entre ellos se elegían también un alcalde y una alcaldesa, figuras encargadas de asumir distintas responsabilidades dentro de la celebración. El ramo se recogía en la iglesia y se trasladaba hasta la secretaría del Ayuntamiento, escenario en el que comenzaba el proceso de vestirlo.

El ritual seguía un orden preciso. Sobre el armazón de madera se colocaba primero un viso, después una enagua y, por último, un manto. Las jóvenes incorporaban cintas y lazos de colores hasta transformar la estructura.

Entonces llegaba uno de los momentos que mejor explican el sentido de la tradición: la colocación de las doce roscas.

Aquellas piezas representaban algo más que una elaboración vinculada a la fiesta. Las mozas depositaban en ellas sus deseos y peticiones a Santa Bárbara. Las aspiraciones giraban alrededor de cuestiones esenciales para la vida de la época, como la salud, la protección o la prosperidad. También aparecía el matrimonio.

Las doce roscas de la Vestida del Ramo de Golmayo guardaban los deseos

Las doce roscas constituyen una de las claves de la Vestida del Ramo. Los recuerdos recopilados en Golmayo explican que algunas se encargaban en El Bollero, un horno situado en la calle Zapatería de Soria, y viajaban después hasta el pueblo sobre una burra. Otras se preparaban en los propios hornos de la localidad.

La elaboración y colocación de las roscas correspondía a las mozas. Las piezas quedaban incorporadas al armazón junto a las prendas y las cintas, creando la imagen característica del ramo.

El conjunto reunía varios elementos propios de la sociedad rural tradicional: religiosidad, fertilidad, celebración, búsqueda de prosperidad y participación comunitaria.

La relación entre este tipo de ramos y la fertilidad aparece también en otras localidades sorianas. Camparañón, que pertenece al municipio de Golmayo, recuperó en 2016 una variante de la Vestida del Ramo asociada a las rogativas primaverales y a la festividad de San Antonio de Padua.

El paso de las décadas provocó una interrupción en la celebración. La Peña Los Balagueros desempeñó un papel clave en su recuperación y recurrió a los recuerdos de los vecinos de mayor edad para reconstruir los pasos, las prendas y los símbolos que formaban parte de la costumbre.

La documentación municipal permite comprobar que la recuperación adquirió continuidad. El programa de fiestas de Golmayo de 2011 ya incluía la tradicional Vestida del Ramo dentro de sus actos. Años después, las nuevas generaciones volvieron a encargarse de preparar la estructura y mantener viva la ceremonia.

En 2017 las mozas vistieron otra vez el ramo y estrenaron un nuevo manto ofrecido a Santa Bárbara. En 2022, tras el paréntesis provocado por la pandemia, las jóvenes de Los Balagueros retomaron el ritual y devolvieron las doce roscas a uno de los momentos destacados de las fiestas.

El programa festivo de 2025 volvió a reservar un espacio para esta tradición, acompañada por los Gaiteros de Santa Bárbara. En agosto de 2026, la Vestida del Ramo regresó al centro de la celebración y confirmó el arraigo alcanzado tras su recuperación.

La Vestida del Ramo de Golmayo conserva una tradición adaptada a otra época

La sociedad que vio nacer esta costumbre ha cambiado y con ella también lo ha hecho el significado de algunos de sus elementos. La celebración actual abre la participación a las mujeres al margen de su estado civil, mientras las roscas continúan como una de sus grandes protagonistas y forman parte de los actos posteriores de la fiesta.

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El deseo de conseguir «un buen marido» queda ahora como testimonio de otra época y como una de las anécdotas que despiertan mayor curiosidad alrededor de la Vestida del Ramo.