Medio ambiente
La comunidad científica señala el decaimiento del pino silvestre en Soria por efecto del cambio climático
El profesor Gabriel Sangüesa advierte de la necesidad de reconfigurar los bosques con el pino laricio y el resinero como opciones que en un principio se adaptarán mejor
Pinos en Soria.
Los efectos del cambio climático obligarán a reconfigurar progresivamente los bosques de Castilla y León y a favorecer especies con mayor capacidad para soportar unas condiciones de mayor temperatura y menor disponibilidad de agua. El profesor de la Escuela de Ingeniería de la Industria Forestal, Agronómica y de la Bioenergía (EiFAB) de la Universidad de Valladolid, Gabriel Sangüesa, señaló los problemas de decaimiento que afectan al pino silvestre en Soria y al pinus pinaster en Valladolid, y apuntó a la necesidad de adaptar la gestión forestal para conseguir masas más resilientes, informa Ical.
"Tenemos que reconfigurar nuestros bosques y favorecer aquellas especies que previsiblemente van a estar mejor adaptadas a las condiciones futuras", explicó Sangüesa, quien incidió en que este proceso no supone necesariamente sustituir de forma generalizada unas especies por otras, sino actuar sobre cada monte en función de sus características y de su vulnerabilidad.
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En el caso de Soria, el investigador puso como ejemplo la convivencia del pino silvestre con otras especies que, previsiblemente, tendrán una mejor respuesta ante las nuevas condiciones climáticas. "En Soria tenemos masas de pino silvestre que conviven con pino laricio y pino resinero y, en principio, estas dos últimas especies van a ser más resilientes a las condiciones futuras", apostilló.
La situación de los bosques ante el cambio climático centró esta semana en Soria la III Reunión de la Red Ibérica de Decaimiento Forestal Inducido por el Clima (ReDeC), celebrada del 15 al 17 de septiembre en el Campus Duques de Soria de la Universidad de Valladolid.
El encuentro reunió a investigadores y especialistas en gestión forestal para analizar los procesos de pérdida de vitalidad de las masas forestales, avanzar en su seguimiento y abordar medidas de gestión adaptativa. Las jornadas combinaron sesiones de trabajo con una salida de campo a masas afectadas por la sequía, el muérdago y los insectos perforadores.
Sangüesa señaló que los efectos de este proceso de adaptación se apreciarán en la propia configuración de los montes, y apuntó a una reducción de la densidad de las masas y a una mayor presencia de especies mediterráneas, "En algunos lugares el cambio podría ser todavía más acusado. Seguramente dentro de diez o veinte años tendremos bosques diferentes a los que tenemos ahora. Probablemente serán masas menos densas, con más presencia de especies mediterráneas e incluso en algunos lugares podremos encontrarnos formaciones más próximas al matorral", remarcó.
Esta transformación obligará también a modificar la forma de gestionar los montes, según el investigador, quien incidió en la necesidad de anticipar las actuaciones y tomar decisiones adaptadas a las características de cada masa, en lugar de esperar a que los árboles presenten señales evidentes de deterioro.
“La detección temprana constituye precisamente uno de los principales problemas a la hora de afrontar el decaimiento. La sequía puede debilitar progresivamente a los árboles y facilitar la incidencia de otros factores, entre ellos el muérdago o determinados insectos, hasta provocar un deterioro que no siempre resulta visible en sus primeras fases”, dijo.
En este sentido, afirmó que muchas veces cuando vemos los síntomas ya el problema está encima, y añadió que el árbol lleva tiempo sufriendo. "Cuando aparecen determinados signos externos puede encontrarse ya en una situación complicada", advirtió para agregar que el seguimiento de las masas adquiere así especial importancia para identificar los primeros síntomas de estrés y disponer de información que permita intervenir antes de que el deterioro alcance fases más avanzadas.
Acercar la investigación al monte
Otro de los retos planteados durante el encuentro celebrado en Soria pasa por trasladar con mayor rapidez el conocimiento científico a quienes toman las decisiones sobre el terreno y, al mismo tiempo, conseguir que los problemas detectados por los gestores lleguen a los investigadores.
"Tenemos que conseguir que lo que hacemos los investigadores llegue a los gestores y que los problemas que encuentran los gestores sobre el terreno lleguen también a los investigadores. Todavía existe una distancia entre ambos mundos que tenemos que reducir", destacó.
La reunión de ReDeC abordó precisamente herramientas para mejorar ese intercambio de información, desde protocolos y sistemas comunes de seguimiento a largo plazo hasta el uso de bases de datos y teledetección. El objetivo pasa por disponer de información comparable sobre la evolución de las masas y convertir los resultados de la investigación en herramientas útiles para la gestión forestal, según concluyó Sangüesa.