Heraldo-Diario de Soria

Nafría de Ucero recupera la memoria de sus encinas centenarias gracias a un proyecto pionero

Agresta estudia los montes de este municipiodonde hay localizados unos 200 árboles que va a inventariar en una iniciativa de la junta gestora que tiene financiación europea

Nafría quiere recuperar la memoria y el paisaje de sus encinas centenarias.

Nafría quiere recuperar la memoria y el paisaje de sus encinas centenarias.HDS

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Arranca un proyecto pionero en el Parque Natural del Cañón del Río Lobos para recuperar la memoria y el paisaje de las encinas centenarias en ‘La Marcelina’ y ‘La Sierra’, dos montes de Nafría de Ucero donde al parecer hay unos 200 árboles históricos, elementos de gran valor natural y testigos vivos de la historia agroganadera del municipio. Una iniciativa que ha recibido 25.000 euros de financiación con cargo al Plan Estratégico de la Política Agrícola Común (PEPAC) 2023-2027 de España, gestionada a través del grupo de acción local Tierras Sorianas del Cid en el marco de la estrategia de desarrollo local Leader.

Agresta es la encargada de desarrollar los trabajos previstos de recuperación y conservación de este patrimonio que impulsa la junta gestora de los montes de Nafría de Ucero, y durante este año se desarrollará uno de los trabajos centrales del proyecto: la localización, inventario y caracterización de las encinas centenarias existentes en esta zona del Cañón. Un proyecto que puede servir para visibilizar estos paisajes culturales y silvopastorales cada vez más difíciles de reconocer bajo la vegetación actual con el abandono progrestivo de los aprovechamientos tradicionales que se repite en muchos pueblos de Soria y de otras zonas rurales de Castilla y León y del resto del país.

«El estudio permitirá conocer su distribución, dimensiones, estado sanitario y estructural, vitalidad, presencia de cavidades y otros microhábitats, amenazas, características de su entorno y necesidades particulares de conservación», señala Beatriz de Torre, ingeniera de Montes de Agresa que coordina la actuación junto con Javier Antón Peñalba.

Además, se prestará especial atención a las señales de carácter cultural que conservan algunos ejemplares, como iniciales, marcas u otros indicios de antiguos aprovechamientos. Y es que durante generaciones estas encinas formaron parte de un paisaje ligado al pastoreo y al aprovechamiento de los recursos del monte. «Cada familia disponía tradicionalmente del aprovechamiento de una o varias encinas y utilizaba las leñas, las bellotas, el ramón, el pasto, la sombra y otros recursos que proporcionaban, de modo que algunas de ellas conservan todavía en su corteza las iniciales o marcas de las familias que las utilizaban».

De hecho, a raíz de un encuentro participativo en Nafría con vecinos y vecinas de distintas generaciones, antiguos usuarios de los montes y descendientes de las familias relacionadas con el aprovechamiento tradicional de las encinas que se celebró el pasado mes de agosto, los más mayores recordaban que cuando eran niños «se veía a las ovejas pastar en las laderas del monte», una imagen que habla de un paisaje silvopastoral mucho más abierto que el actual.

Durante el encuentro se compartieron recuerdos sobre el pastoreo, las leñas, las bellotas, el ramón y otros aprovechamientos, pero también historias familiares, lugares, nombres, anécdotas, emociones y recuerdos de infancia.

«El objetivo ahora es reconstruir colectivamente el relato de estos montes antes de que desaparezca la memoria de las personas que conocieron directamente aquellos usos tradicionales». Una información que permitirá relacionar el paisaje actual y algunos de sus árboles con la historia de las familias y con las formas de vida que contribuyeron a modelarlo.

Porque con el progresivo abandono de estos usos y la disminución del pastoreo, la vegetación forestal ha ido ocupando antiguos espacios abiertos y muchas de aquellas grandes encinas han quedado hoy ocultas entre una masa forestal cada vez más densa.

Como punto de partida, el análisis de una fotografía aérea de 1956 permitió prelocalizar cerca de 200 árboles con posibilidades de corresponder a encinas o quejigos antiguos, cuya presencia y características deberán comprobarse sobre el terreno, si bien puede que con el paso del tiempo se hayan reducido incluso a la mitad, pero no se sabrá hasta realizar el inventario.

Éste dará lugar a fichas individuales de los ejemplares seleccionados, cartografía, documentación fotográfica y recomendaciones de gestión, protección y divulgación.

Porque las encinas antiguas poseen un importante valor ecológico. Sus grandes ramas, cavidades, grietas, madera muerta y zonas de pudrición generan numerosos microhábitats que pueden ser aprovechados por insectos, aves, murciélagos, líquenes, musgos, hongos y otros organismos. Son estructuras que se desarrollan lentamente y que resultan difíciles de encontrar en masas forestales jóvenes.

La conservación de estos ejemplares supone, por tanto, proteger no solamente árboles de gran valor paisajístico, sino también pequeños ecosistemas desarrollados durante décadas.

Además, el proyecto estudiará si alguno de los ejemplares reúne características suficientes para promover su incorporación al Catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia de Castilla y León.

Otro de los objetivos será generar conocimiento sobre el mantenimiento adecuado de estos árboles.

Las intervenciones sobre ejemplares longevos requieren criterios muy distintos a los utilizados en árboles jóvenes. Las podas intensas o mal ejecutadas pueden acelerar su deterioro, por lo que cualquier actuación deberá plantearse de forma individualizada y limitarse a aquellas intervenciones realmente necesarias para favorecer su conservación o reducir riesgos estructurales.

«El proyecto contempla por ello una jornada de intercambio de conocimiento, con participación de especialistas, personal técnico, agentes vinculados a la gestión forestal y población local, así como la elaboración de materiales técnicos sobre las necesidades de mantenimiento de las encinas de la Sierra de Nafría».

A partir de la información obtenida durante el inventario se diseñarán actuaciones de gestión forestal dirigidas a mejorar el entorno inmediato de las encinas, favorecer su conservación y recuperar progresivamente parte del carácter abierto del paisaje silvopastoral histórico.

Estas actuaciones buscarán también mejorar la accesibilidad, favorecer la biodiversidad y contribuir a disminuir la vulnerabilidad del monte frente a incendios forestales y sequías intensas.

Y se llevará una adecuación recreativa del entorno mediante recorridos y elementos de interpretación y educación ambiental que permitan conocer las encinas y su historia de manera respetuosa.

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