El turismo micológico se resiste aún en Soria pero las reservas llenan el puente

El sector hostelero «reza» para que lleguen las lluvias y las setas y se garantice una ocupación otoñal que supone un destacado porcentaje de los ingresos de sus negocios

El pronóstico de lluvias hace prever la llegada de las setas a la provincia.MARIO TEJEDOR

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Soria

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Las previsiones anuncian lluvias y el sector de la hostelería «reza» para que sean suficientes y la producción micológica atraiga visitantes que ocupen sus negocios. De momento, el turismo micológico no ha hecho acto de presencia, únicamente solicitudes de información en los establecimientos para ver cuándo es el momento de viajar a Soria y disfrutar de la recogida y del potencial gastronómico que proporcionan las setas.

A pesar de ello, las reservas para el puente del 12 de octubre, festividad del Pilar alcanzan ya porcentajes muy altos. Según miembros de la Asociación Soriana de Hostelería y Turismo, Asohtur, el viernes ronda el 80% de ocupación, sube casi al 100% el sábado y el domingo está de momento en poco más del 60%.

«Para el turismo micológico es todavía un poco pronto», aseguró la presidenta de Asohtur, Beatriz Martínez, quien destacó que la campaña cada vez se retrasa más. Como ejemplo, la asociación ha convocado el concurso de la tapa micológica para el 13 de noviembre.

«El turismo micológico es uno de nuestros momentos más fuertes y llevamos años trabajando y luchando por ello, por desestacionalizar, ahora que estamos posicionados si el recurso no llega, ya no existe ese turismo», apuntó Martínez, matizando no obstante que mucho visitante llega atraído fundamentalmente por la rica gastronomía de setas y hongos, y esa no va a faltar.

En el turismo rural, también el puente del Pilar es un momento dulce y están prácticamente al completo, pero no sólo de puentes vive el sector y esperan la llegada de las setas para ocupar también de lunes a viernes, como ha ocurrido en otras campañas. «Los fines de semana están casi todos completos, principalmente el Pilar y los Santos, pero faltan reservas para los días laborables», explicó Jesús Javier Andrés, desde Navaleno. «El turismo que llega en octubre es eminentemente micológico, cada vez más. Llaman para informarse porque quieren venir a recolectar», añadió.

Estos días ya ha comenzado a llover –en Pinares el lunes– y calculan que en un par de semanas ya habrá floración, aunque han comenzado a recoger cantarelus y algún níscalo. «El turismo gastronómico está garantizado porque a la gente le gusta venir a comer producto micológico, y los establecimientos van a estar preparados para ello», comentó Andrés sobre una vertiente del turismo otoñal que nunca defrauda en Soria.

El presidente de la Asociación de Turismo Rural, Tursoria, Arcadio Marín, indicó que su establecimiento está «lleno» para el puente, pero no lo asocia a la micología porque está ubicado en Campo de Gómara. Eso indica que el turismo llegará en el puente haya setas o no. Como lo ha hecho ya en septiembre, sobre todo visitantes atraídos por la caza mayor, la mayoría «madrileños», que han pernoctado varios días, y también llegados del País Vasco, más dirigidos a la codorniz. Otro colectivo presente en el turismo rural soriano es el ciclista. Marín aseguró que son muchos los que llegan procedentes del norte de Europa, sobre todo belgas y holandeses, que están de paso pero pernoctan una noche.

Según indicó, este revulsivo en septiembre ha mejorado mucho el balance del verano, «no tan bueno como se preveía en un principio. De no ser por el eclipse, habría sido peor que otros años, agosto hubiera sido un mes malo», reconoció.

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Por otro lado, la Asociación de Turismo Rural de Soria está de capa caída y su continuidad pende de un hilo. A principios de verano estuvo a punto de disolverse pero optaron por darse un tiempo, y ese ha llegado a su fin. En unos 15 días celebrarán una asamblea y tomarán una decisión. El motivo, la falta de implicación de sus socios. Su actual presidente puso un ejemplo: «Celebramos unas jornadas sobre el Torrezno de Soria con el director de la Marca de Garantía, y de 80 asociados sólo fuimos una vocal y yo». «La gente no participa y así es imposible continuar», lamentó Marín, quien matizó que la junta directiva quiere seguir remando «pero necesita un mínimo de apoyo».