De "La Bruja" a los gigantes centenarios: la historia y el catálogo oculto de la comparsa tradicional de Soria
La Comparsa Municipal de Gigantes y Cabezudos de Soria conserva figuras vinculadas a las fiestas y suma personajes inspirados en Numancia, la historia medieval y la tradición popular

Mucho más que un pasacalles infantil
La Comparsa Municipal de Gigantes y Cabezudos de Soria es mucho más que un pasacalles infantil. Sus figuras forman parte de la memoria festiva de la ciudad y, en los últimos años, han experimentado una profunda transformación para reflejar con mayor precisión la historia y la identidad sorianas. Entre sus personajes conviven gigantes, cabezudos, reyes, héroes celtíberos y figuras de raigambre popular como La Bruja o los Piñorros.
La tradición de los gigantes y cabezudos hunde sus raíces en las antiguas procesiones del Corpus y en las celebraciones religiosas y populares de diversas ciudades españolas.
En Soria, buena parte de las figuras tradicionales procedía de los años sesenta y no guardaba una representación directa con la historia local. Ante esto, el Ayuntamiento impulsó una renovación progresiva del conjunto con el objetivo de construir una comparsa con personalidad propia.
Para llevar a cabo esta renovación, se recurrió a la firma soriana Numanguerrix y a artesanos y talleres especializados como Aitor Calleja y Mikel Areso, encargados del diseño, la imaginería y la construcción de las nuevas incorporaciones.
El resultado es un catálogo estrechamente conectado con el pasado celtíbero de Numancia, la Edad Media y diversos episodios destacados de la historia local.
Gigantes y cabezudos con historia soriana
La transformación comenzó con la llegada de Atta y Retógenes, dos gigantes celtíberos inspirados en los héroes de la resistencia de Numancia. Como contrapartida, desfilan dos cabezudos romanos —un general y un soldado— que encarnan al bando enemigo dentro del juego festivo.
Esta elección respondió al deseo municipal de conectar la comparsa con el territorio y acercar la historia numantina a las distintas generaciones. El vestuario y las armas se diseñaron tomando como referencia directa las piezas y reconstrucciones del Museo Numantino, con especial cuidado en detalles como pectorales, hebillas y cinturones.
El catálogo se amplió posteriormente con otras figuras históricas. Entre los gigantes de perfil medieval destacan el rey Alfonso VIII y su esposa, Leonor de Plantagenet. Por su parte, la representación popular soriana la encarnan los gigantes de los Piñorros, personificados en Don Saturio y Doña Blanca, ataviados con los trajes típicos de la tierra.
La nómina de personajes vinculados a la historia local y nacional se completa con figuras y cabezudos que remiten a nombres como Almanzor, Miramamolín, Napoleón, el General Durán y diversos combatientes de la Guerra de la Independencia.
La lógica tradicional de las comparsas divide a sus integrantes en dos categorías bien definidas: los gigantes encarnan la virtud, la nobleza y la solemnidad, mientras que los cabezudos representan el contrapunto satírico, lo grotesco y los antiguos pecados capitales.
Esta oposición explica que los solemnes héroes celtíberos o los reyes compartan recorrido con los romanos, transformados en personajes cómicos encargados de perseguir a los niños.
La Bruja, los Piñorros y la memoria festiva
Junto a los personajes históricos, la Comparsa de Soria custodia figuras de corte popular grabadas en la memoria colectiva. Uno de los casos más singulares es el de La Bruja, un cabezudo histórico original de 1971 que, tras permanecer guardado y fuera de las calles durante más de medio siglo, fue cedido por un particular, restaurado y reincorporado de forma permanente a la comparsa para desfilar de nuevo en las fiestas de San Saturio.
Las figuras salen a la calle durante las fiestas patronales de San Saturio, las celebraciones de San Juan y otros actos institucionales. Asimismo, la ciudad acogió el primer Encuentro de Gigantes y Cabezudos de Soria, que contó con la participación de comparsas invitadas de otras localidades, como Vitoria-Gasteiz e Ibarra. En dicho evento, las figuras anfitrionas —numantinos, reyes y piñorros— encabezaron un nutrido pasacalles por el centro de la capital.
La agrupación trabaja además en la recuperación de los bailes tradicionales de gigantes y participa habitualmente en concentraciones fuera de la provincia. De este modo, las figuras dejan de ser meros elementos decorativos para convertirse en embajadores culturales de una ciudad que ha encontrado en sus gigantes una forma viva de contar su pasado.