La Capital
La capital ultima el despliegue del contenedor marrón para noviembre
La instalación de los depósitos para la recogida de residuos orgánicos irá acompañada de una campaña y las tarjetas se entregarán en los puntos de información habilitados

Un contenedor marrón utilizado en la recogida de residuos vegetales.
El departamento de Servicios Locales del Ayuntamiento de Soria ultima la puesta en marcha del servicio de recogidos de residuos orgánicos en la ciudad. El contenedor marrón formará parte en cuestión de semanas del paisaje urbano y vendrá acompañado de las tarjetas que los vecinos, de manera voluntaria, tendrá que conseguir para poder abrir los dispositivos de recogida. Fuentes municipales indicaron que la idea es que los contenedores puedan empezar a colocarse en torno a mediados del mes de noviembre.
Desde el Ayuntamiento volvieron a reiterar que la instalación de los nuevos contenedores marrones prevista para mediados de noviembre irá acompañada de una «campaña informativa para retirar la tarjeta» que posibilitará la apertura de los dispositivos. Una tarjeta que será «gratuita y voluntaria». La adquisición de la misma podrá hacerse en los diferentes puntos de información que el Ayuntamiento habilitará en los diferentes barrios de la ciudad. La previsión es que la campaña se anuncie a finales de este mes. Insistir en que la tarjeta no incorporará datos personales del vecino.
El Ayuntamiento de Soria ya lleva varios meses de trabajo para la implantación del nuevo servicio. Sin ir más lejos fue el pasado mes de mayo cuando se adaptó el contrato de recogida de residuos para dar soporte a este nuevo servicio. El cálculo pasa por la instalación de 270 contenedores. Serán elementos «herméticos con cerraduras electrónicas, que evitan que una vez finalizado el servicio queden restos de basura en la vía pública». Para la retirada de las calles, que será mediante carga lateral, se estima la necesidad de un camión más, con dos conductores a jornada completa. La recogida se articulará a través de un nuevo camión, que realizará dos rutas: una nocturna para vaciar 160 contenedores y otra diurna de 110, incluidos los núcleos rurales.
La recogida se articulará a través de un nuevo camión, que realizará dos rutas: una nocturna para vaciar 160 contenedores y otra diurna de 110, incluidos los núcleos rurales.
Al contenedor marrón van exclusivamente los residuos orgánicos biodegradables, que incluyen restos de comida cocinada o cruda (carne, pescado, verduras, frutas, cáscaras), posos de café con sus filtros, servilletas y papel de cocina sucios, tapones de corcho natural y pequeños restos vegetales de jardinería.
Nueva Tarifa
La llegada del nuevo servicio a la ciudad obliga también a establecer su reflejo tarifario, en ese caso, con la modernización de la ordenanza de la recogida de residuos. El coste final se conocerá una vez que el servicio esté en marcha y ahora mismo la estimación de la dispone el Ayuntamiento sitúa el coste en unos 285.000 euros, que es el dinero que se tendrá que repercutir, vía recibo, a cada vecino. Aproximadamente, en Soria se giran unos 29.000 recibos de basuras cada cuatrimestre por lo que las cuentas –de momento provisionales– situarían el incremento en el entorno de los 9-10 euros, es decir, algo más de 3 euros por recibo cuatrimestral.
Cabe recordar, que el cambio en la ordenanza de la prestación patrimonial ya consta en el plan de ajuste del Ayuntamiento y, según el documento derivado del incumplimiento puntual del principio de estabilidad presupuestaria, tendrá que aprobarse este año de cara a su entrada en vigor ya en 2027. Los 285.000 euros se corresponden con la «incorporación de la fracción orgánica», señaló el concejal de Hacienda y portavoz, Javier Muñoz, en declaraciones a este periódico hace unas semanas.
El caso es que, también derivado de la normativa europea, no es posible que el Ayuntamiento asuma esos 285.000 euros de manera directa. Precisamente el denominado ‘tasazo de basuras’, aprobado por el Ayuntamiento hace unos meses, no era otra cosa que la asunción en el recibo de la parte que con anterioridad asumía el gasto público, unos 450.000 euros. Los usuarios tienen que encargarse en su integridad del servicio de basuras, según el principio de ‘quien contamina, paga’, que también se aplica a la recogida de orgánico.