Una escultura de 1.200 kilos y cuatro metros de altura corona un mirador entre los pinares de Soria

Cabeza Alta, en Duruelo de la Sierra, reúne una amplia panorámica de la comarca y un homenaje a quienes trabajaron en sus montes

La escultura de Abel de Vicente en Cabeza Alta, durante la presentación de septiembre de 2020JCYL

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Un leñador de madera recibe a quienes llegan al mirador de Cabeza Alta, en Duruelo de la Sierra. La figura supera los cuatro metros de altura y los 1.200 kilos de peso y representa a uno de los trabajadores tradicionales de la comarca de Pinares. Está realizada en sabina y lleva la firma de Abel de Vicente, hachero y escultor con motosierra de la vecina Covaleda.

El emplazamiento permite entender el homenaje. Desde esta elevación, al sur del municipio, se abre una panorámica del territorio que aquellos trabajadores recorrían para aprovechar la madera. El bosque ocupa buena parte de las vistas, con la sierra de Urbión como una de las referencias del horizonte y pueblos sorianos y burgaleses repartidos por el valle.

La escultura de Cabeza Alta sustituyó a otra dañada por la carcoma

La figura actual se instaló en 2020. Su antecesora, también obra de Abel de Vicente, había sufrido un ataque de carcoma que impidió recuperarla. Se decidió mantener el homenaje con una nueva talla, después de que el leñador se hubiera convertido en una referencia reconocible para vecinos y visitantes del mirador.

Para construirla se emplearon tres metros cúbicos de madera de sabina, mediante tablones encolados. La elección del material buscaba una mayor resistencia frente al ataque de insectos. El resultado conserva la relación entre el personaje representado, la materia de la escultura y el paisaje forestal que se contempla desde su ubicación.

En Cabeza Alta, la obra representa un oficio que ayuda a explicar la historia de los caminos del entorno. Muchos de los que hoy utilizan senderistas y ciclistas sirvieron para sacar madera del monte, trasladar ganado o comunicar pueblos. La visita permite recorrer parte de esa red y observar el territorio desde una posición elevada.

Qué se ve desde el mirador de Cabeza Alta

El mirador se encuentra en la sierra de la Umbría, a unos 1.540 metros de altitud. El folleto turístico municipal destaca las vistas hacia las sierras de Urbión, Cebollera y Neila, además del valle del Duero y de los pueblos de la comarca pinariega de Soria y Burgos. Es una perspectiva amplia, que permite situar el municipio dentro del paisaje montañoso que lo rodea.

Cabeza Alta comparte el enclave con un puesto de vigilancia forestal. La altura tiene, por tanto, una función que va más allá de contemplar el horizonte: permite observar el monte. La presencia del leñador junto a estas instalaciones reúne dos actividades ligadas al bosque, su aprovechamiento y su vigilancia.

El Ayuntamiento describe un acceso que parte de la salida de Duruelo hacia Burgos. Aproximadamente a un kilómetro del pueblo se toma una carretera de montaña que discurre entre pinares, con vistas hacia la localidad y Urbión. Para preparar una visita a pie conviene escoger un itinerario concreto, porque los recorridos que llegan a Cabeza Alta tienen distintos puntos de partida y longitudes.

Entre las referencias del ascenso figura el refugio Prado de los Cuadrados. El municipio lo presenta como una pequeña zona de descanso antes de continuar hacia el mirador. Es una parada vinculada a esta subida, dentro de un entorno que cuenta con otros refugios y caminos distribuidos por las laderas de Urbión.

Cabeza Alta dentro de una visita a Duruelo de la Sierra

El mirador puede formar parte de una escapada que incluya otros parajes de Duruelo. Castroviejo ofrece una perspectiva diferente, entre formaciones rocosas modeladas por la erosión. Sus miradores y sus berrocales permiten contemplar el valle desde otro punto del término municipal, con un paisaje en el que las rocas comparten protagonismo con el pinar.

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También están las cascadas de La Chorla y Cueva Serena, conectadas por una ruta señalizada. Su caudal depende de las condiciones de la temporada y del deshielo. Cabeza Alta ofrece otra forma de acercarse a este territorio: subir sobre la masa forestal y reconocer, junto a la figura del hachero, el monte que dio trabajo a generaciones de habitantes de la comarca.