Lo que se esconde tras la fachada del convento de San Francisco, en Soria
San Francisco es una de esas imágenes reconocibles de Soria: su fachada forma parte del paisaje de la ciudad, pero tras ella se esconde un espacio que pocos han podido contemplar. Las recientes excavaciones arqueológicas para localizar los restos de Jaime IV de Mallorca han permitido acceder a las entrañas de este antiguo convento y descubrir, al otro lado de los muros, las piedras, huellas y ruinas que todavía sobreviven en el que fue uno de los grandes conjuntos religiosos de la ciudad

El San Francisco que permanece oculto a los ojos de los sorianos resurge con la búsqueda de Jaume IV
Todo el mundo que pasea por la calle Nicolás Rabal y sus cercanías, en Soria, conoce la fachada de San Francisco, esa ruina entre la Dehesa y el Rincón de Bécquer, pero mucho menos visible es lo que se esconde al otro lado. Detrás de los muros que todavía permanecen en pie se abre un espacio de ruinas en el que sobreviven piedras, restos de antiguas estructuras y algunas marcas y elementos que permiten intuir la dimensión que llegó a tener el antiguo convento. Es más, recientemente se ha puesto en boga, ya que un grupo de arqueólogos mallorquín ha estado excavando el lugar para resolver un misterio de hace más de 600 años. Estas imágenes permiten asomarse a un lugar al que habitualmente no se puede acceder y contemplar el San Francisco que permanece oculto a los ojos de los sorianos.
Los trabajos arqueológicos realizados durante estas últimas fechas han intentado localizar los restos de Jaime IV de Mallorca. La campaña se centró en la antigua capilla de la Concepción y, aunque finalmente no apareció la tumba del monarca, la excavación permitió documentar una parte importante de la evolución del antiguo convento y sacar a la luz varios enterramientos del siglo XVIII. Los trabajos, retomados casi dos décadas después de la primera investigación de 2008, ya han concluido y el yacimiento ha vuelto a quedar protegido.
El convento franciscano, cuya fundación se atribuye tradicionalmente al propio San Francisco de Asís tras su paso por Soria en 1214, llegó a ser uno de los grandes conjuntos religiosos de la ciudad. Un incendio en 1618 obligó a reconstruirlo y durante la Guerra de la Independencia sufrió nuevas destrucciones por orden del brigadier José Joaquín Durán. Tras la Desamortización de 1835, los franciscanos abandonaron el lugar y el conjunto tuvo diferentes usos hasta quedar progresivamente transformado. Hoy, entre la iglesia que continúa en pie, los restos monumentales y el entorno del Rincón de Bécquer, apenas quedan algunas piezas de aquel enorme convento.
Ahora, mientras las excavaciones ya han terminado y el yacimiento ha quedado nuevamente protegido, nos asomamos a ese espacio que permanece escondido detrás de la imagen que todos conocemos. Un San Francisco diferente, más silencioso y desnudo, en el que cada piedra y cada marca sobre los muros cuentan una pequeña parte de una historia que todavía no ha terminado de escribirse.

El San Francisco que permanece oculto a los ojos de los sorianos resurge con la búsqueda de Jaume IV
Tras la fachada del convento de San Francisco

El San Francisco que permanece oculto a los ojos de los sorianos resurge con la búsqueda de Jaume IV
Tras la fachada del convento de San Francisco

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Tras la fachada del convento de San Francisco

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Tras la fachada del convento de San Francisco

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Tras la fachada del convento de San Francisco

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Tras la fachada del convento de San Francisco

El San Francisco que permanece oculto a los ojos de los sorianos resurge con la búsqueda de Jaume IV