Heraldo-Diario de Soria

El EMI impulsa un observatorio que anticipará la aparición de setas con datos meteorológicos y sobre el terreno

La iniciativa del INIA-CSIC y el Instituto Micológico Europeo ofrecerá información por comarcas y evitará difundir localizaciones precisas para prevenir una presión recolectora excesiva

Boletus edulis recolectados este otoño en Soria.

Boletus edulis recolectados este otoño en Soria.A. CARRILLO

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Las setas de Soria tienen algo de imprevisibles. Hay jornadas en las que los recolectores tienen escaso 'premio' y otras que se dan mucho mejor de lo esperado. Para evitar una excesiva presión sobre los montes antes de que efectivamente hayan fructificado los hongos, se está desarrollando una herramienta que conjugará datos del tiempo, observaciones sobre el terreno e información de comercializadores para poder informar con precisión de cuándo ha llegado el momento de salir al monte.

El Grupo de Investigación de Recursos Micológicos del INIA-CSIC y el Instituto Micológico Europeo (EMI) comenzaron a trabajar en la creación del Observatorio Micológico, una herramienta con la que informará sobre la producción de setas y anticipará su evolución mediante el análisis de datos meteorológicos, observaciones sobre el terreno e información de los comercializadores. La iniciativa abarcará las principales zonas micológicas de España, entre ellas Castilla y León, y ofrecerá información a escala comarcal, sin difundir localizaciones precisas que puedan provocar una presión recolectora excesiva, informa Ical.

El proyecto nació para responder con criterios científicos a las demandas de información sobre la situación y las perspectivas de los hongos silvestres comestibles. Para ello, reunió a un equipo multidisciplinar de micólogos, expertos en sistemas de información geográfica, comercializadores, observadores, miembros de asociaciones micológicas y aficionados, que contrastará los datos antes de elaborar y compartir los informes.

“Se trata de tener una fuente de información independiente y basada en criterios científicos sobre el estado de la producción fúngica”, explicó a Ical el director del EMI e investigador del INIA-CSIC, Fernando Martínez Peña.

La iniciativa ofrecerá información sobre el inicio y el final de la fructificación de las principales especies comestibles y precisará si su aparición resulta puntual o generalizada. También recogerá la calidad de los ejemplares, la presencia de larvas y la presión recolectora, siempre que existan datos contrastados. Además incorporará una valoración de la tendencia de la producción en función de las previsiones meteorológicas y el criterio de los expertos.

La frecuencia de publicación dependerá de la demanda y será mayor durante la campaña de otoño. En los momentos de arranque de la temporada o en las fases más críticas, los informes podrían actualizarse semanalmente. Además, la información pública se referirá a zonas forestales de ámbito comarcal. "Los mapas detallados serán de uso interno para evitar que su difusión concentre a los recolectores en enclaves concretos y perjudique a los territorios productores. En ningún caso se dará información sensible ni puntual”, señaló para agregar que también descartan compartir datos que puedan generar efectos negativos sobre la producción y la diversidad de setas.

La elaboración de los informes combinará datos geoespaciales de precipitación, temperatura y reserva de agua en el suelo con observaciones de campo e información de los comercializadores. El procedimiento incluirá el análisis, la validación y la discusión conjunta de los datos para comprobar si las condiciones meteorológicas se traducen en la aparición efectiva de hongos.

“La información climática puede inferir una probabilidad de fructificación de una especie en un territorio, pero debemos contrastarlo con otros datos como las observaciones sobre el terreno o los datos de comercialización, entre otros”, explicó.

El equipo dispone de herramientas para compartir observaciones en tiempo real, que servirán de apoyo a la elaboración de los informes y las previsiones. No obstante, la capacidad de anticipación estará condicionada por la incertidumbre meteorológica, ya que “más del 60% de la variabilidad de la producción micológica depende de las condiciones del tiempo y las previsiones pierden fiabilidad más allá de una semana”.

La iniciativa contará con la colaboración de más de cien orientadores micológicos formados por el EMI durante los últimos tres años. Esta red contribuirá también al conocimiento de la biodiversidad fúngica mediante plataformas de ciencia ciudadana como iNaturalist, a través de las cuales ya se aportaron 6.146 observaciones de más de 1.216 especies de hongos en España.

Equipo y financiación

El equipo contará con el director del EMI y científico titular del INIA-CSIC, Fernando Martínez Peña; el micólogo especializado en taxonomía y ecología fúngica y profesor principal del Curso de Orientadores Micológicos del instituto, Javier Marcos Martínez, y el geógrafo del INIA-CSIC y técnico responsable del Observatorio Micológico de MicoAragón, Rubén Escribano Gil de Gómez.

También participarán el experto en el tratamiento de datos geoespaciales relacionados con la producción fúngica, Carlos Alberto Márquez; el especialista en comercialización de hongos silvestres comestibles, Antonio García Hernández, y el presidente de FAMCAL y experto micológico, Enrique Fernández Villaamor. A ellos se sumarán los alumnos del curso de orientadores, asociaciones micológicas y otros especialistas.

El Observatorio cuenta con financiación de MICO-REG, Proyecto de Innovación para el Uso Regenerativo del Recurso Micológico, financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader).

Los informes sobre las distintas especies y campañas permitirán comparar la evolución de la producción a largo plazo. Este trabajo formará parte de la línea de investigación del Grupo de Recursos Micológicos del INIA-CSIC, bajo la coordinación de Martínez Peña, y contribuirá a la adaptación del modelo micológico al cambio global.

La iniciativa también difundirá buenas prácticas de recolección, dará a conocer las funciones ecológicas de los hongos y promoverá otras formas de disfrutar de la micología menos dependientes de la abundancia de setas.

El observatorio prevé publicar el primer informe sobre la producción micológica del país en dos o tres semanas y realizar, a su vez, próximamente otro sobre el balance de la campaña de este otoño.

Posible mejora de la campaña

Martínez Peña calificó la campaña micológica en Castilla y León de “escasa, irregular y con una evolución incierta”, condicionada por el déficit hídrico acumulado y el aumento de la probabilidad de heladas nocturnas conforme avanza el otoño. No obstante, apuntó que las lluvias y las temperaturas suaves previstas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para los próximos días podrían mejorar la situación de algunas especies.

En conjunto, la producción de las principales setas de interés comercial se sitúa claramente por debajo de la media, tanto en cantidad como en extensión territorial de las fructificaciones.

El hongo blanco, boletus edulis, ha registrado las producciones más destacadas en zonas de montaña de Ávila, León y Zamora. En el resto de la Comunidad, su aparición ha quedado limitada a enclaves especialmente húmedos de pinares de pino albar, hayedos y turberas. “La presión recolectora fue muy elevada y la calidad de los carpóforos ha sido excelente con una escasa presencia de larvas”, puntualizó.

Las producciones de hongo negro, boletus aereus, han sido localizadas y han estado estrechamente vinculadas a las tormentas registradas entre finales de septiembre y principios de octubre, especialmente en Zamora y Salamanca. “En estas zonas la presión recolectora fue moderada y se observó cierto grado de agusanamiento”, agregó.

El hongo rojo, boletus pinophilus, ha fructificado de forma muy escasa en toda Castilla y León, con una presencia relativamente mayor en los pinares húmedos de León. “Los ejemplares presentaron poco agusanamiento, aunque estuvieron sometidos a una elevada presión recolectora”, detalló.

Por su parte, el hongo de verano, boletus reticulatus, apareció de forma muy esporádica en algunos robledales de la Comunidad, especialmente en León, Zamora y Salamanca. Los ejemplares han tenido una baja incidencia de parasitación.

La seta de cardo, pleurotus eryngii, ha tenido una presencia escasa en toda Castilla y León, restringida principalmente a prados y pastizales con suficiente humedad en el suelo. Las producciones de níscalos, del grupo lactarius deliciosus, han sido muy reducidas y se limitan a las zonas más húmedas de los pinares de montaña, con un nivel moderado de agusanamiento.

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