Heraldo-Diario de Soria

Brillan las calderas y las doce cuadrillas

Los sanjuanes viven su día grande, con las calderas en las calles acompañadas de centenares y centenares de sanjuaneras y sanjuaneros ataviados con sus mejores trajes tradicionales. Todo un homenaje a la secular tradición que protegen los sorianos

Caldera de San MIguel.

Caldera de San MIguel.MONTESEGUROFOTO

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El ‘día de más esplendor’, un poco pasado por agua pero que respetó el desfile de la mañana, que se celebró como se espera, con un sol radiante que acompaña la alegría de los vecinos. Puntuales a las once los cohetes anunciaron la salida del desfile, precedido por la Banda de Música. Ya por la tarde el tiempo empeoró y a muchos el agua tuvo que pillarles refugiados en algunos de los establecimientos con sus mejores galas. Galas que en el desfile son abrumadoramente tradicionales, con multitud de coloridos estilos en los que predomina el rojo de las faldas y en los que hay que fijarse también en los complementos.

Un sol de flores amarillas con compañía de botas y la silueta de un toro acompañaban a la caldera de la Cruz y San Pedro. Sencilla la de Santa Catalina, con el logotipo de la cuadrilla y el caldero dispuesto sobre escenas de La Saca. El motivo de La Mayor no era otro que el rosetón de Santo Domingo, bajo la presidencia de una bota y con la presencia de los ‘pinchos’ de la puerta de los corrales de La Saca. En El Rosel y San Blas se decantaron por un lecho verde sobre el que corrían los toros, con un sol cerámico.

En Santiago lucía el logotipo de la cuadrilla, flanqueado por la mítica puerta de Cañada Honda y los Arcos de San Juan de Duero. El sol, con los versos alusivos de la sanjuanera al barrio, y también los corrales de Cañada Honda daban empaque a la caldera de San Miguel, en la que no faltaban las botas. Motivo solar igualmente en San Juan, destacando en espiral sobre un lecho floral con bota. Unos esbeltos Arcos de San Juan de Duero, plateados como la bota y los novillos sobre flores amarillas y moradas era la propuesta de Santo Tomé, San Clemente y San Martín.

En San Esteban la escena elegida no era otra que una completísima plaza de toros, bajo un mantón sostenido por bastones de jurado. También en espiral se presentaba el sol de El Salvador, donde figuraban, estilizados, bota y toro. En cuanto a Santa Bárbara, los arcos y torre de la plaza de toros enmarcaban a un astado sobre el que volaba el chorro de vino de la bota. Por último, notas musicales y un sol estrellado para La Blanca, con motivos de las diferentes jornadas sanjuaneras.

Una mañana espléndida dio paso a una tarde desapacible, pero seguro que no truncó la ilusión y buen humor de la multitud de comidas y encuentros familiares propios de la jornada.

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