DÉVANOS
La sencillez de vivir en palacio
Cinco siglos han pasado desde que se construyera en Dévanos el palacio de los Condes de Villarrea. Sus originales moradores hace muchos años que pasaron a la historia, pero no así su residencia que logró sobrevivir al tiempo. Aquellas estancias que una noche dieron posada a la mismísima reina de España, Isabel de Farnesio, es hoy la residencia de los descendientes de aquellos primeros nobles, la familia Hernández Omeñaca.
Milagros es la señora de la casa y su talante dista mucho de aquella imagen estirada que parecen destilar los que viven en palacio. La mujer derrocha simpatía y desparpajo por los cuatro costados. «¿Qué cómo es vivir en un palacio?, pues normal, cómodo», asegura. La casa llegó a la familia por herencia, «es por parte de mi marido, en tiempos vivían aquí los condes, pero luego se quedó para sus descendientes, siempre ha estado dentro de la familia».
El viejo edificio se sigue levantando altivo ante la silueta del pueblo de Dévanos. Nada menos que 1.500 metros de edificación, iglesia incluida, rodeados de dos hectáreas de los antiguos jardines siguen perteneciendo a la casa. En sus dominios se mantienen en pie antiguas edificaciones que hablan de un pasado majestuoso, «sigue estando la fuente piedra que pertenecía a los jardines del palacio, también la alberca, una caseta en la que estaban instalados los baños y los caminos que lo unían todo», explica la dueña.
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