MORTANDAD DE CARPAS EN EL PANTANO
Un experto considera que la muerte de las carpas es una epidemia por un virus desconocido
La mortandad de las carpas en el embalse de la Cuerda del Pozo se debe a una epidemia que ataca a los ejemplares adultos de esta especie y seguramente es de origen vírico, aunque el virus no se ha identificado, según explicó el veterinario soriano José Luis Serrano Barrón, gran conocedor de las especies de peces que alberga el pantano, donde practica de manera frecuentemente la pesca.
Este experto sostiene que la causa de la muerte que ataca solo a las carpas adultas es un virus, pero que no se ha dado con él. Los análisis realizados por el Laboratorio de Referencia Estatal se han realizado a través de un sistema de descarte y por eso se ha probado con unos cuantos, «pero el que no se haya dado con el virus correcto no significa que un virus no sea la causa de la muerte de los peces».
En este sentido puntualizó que la carpa es un especie acuícola que sufre y padece sus propias enfermedades, a diferencia de otros peces, porque han sido domesticadas y criadas, desde hace siglos, por los humanos. Serrano Barrón cree que cabe la posibilidad que el virus que las ataca haya mutado «y eso no nos permite reconocerlo entre los que son más comunes y entre los que se han realizado las pruebas».
Para ello, se tendrían que realizar análisis con cultivos para comenzar a investigar y dar con el virus y la enfermedad. Este tipo de pruebas son más costosas que las que se han hecho recientemente y es improbable que la administración las costee, porque este problema puntual de carpas muertas en el pantano soriano no es un problema de salud pública.
El veterinario soriano cree que la epidemia comenzará a remitir y algún día dejarán de aparecer peces muertos, porque como en todas las epidemias hay unos días en los que se observan los picos con el mayor número de víctimas y luego comienzan a bajar, «porque es muy probable que el resto de los ejemplares de la especie se encuentren ya inmunizados», agregó Serrano.
De hecho, el número de ejemplares recogidos ayer por el operativo de la Junta de Castilla y León es sensiblemente menor que el de hace una semana. Se retiraron 1.564, de las cuales 300 fueron en Herreros, 326, en Playa Pita y 938 en la zona de Vinuesa. En total en los 15 días desde que apareció el problema el número ascendió a 63.635.
El experto soriano señaló que es fácil que se pase la epidemia de las carpas en el pantano soriano «y no sepamos a lo que se ha debido, pero problemas de estas características ya se han producido en otros embalses». También agregó que existe un total desconocimiento de cómo ha llegado el virus a la Cuerda del Pozo, porque se trata de un pantano que está bastante aislado y, por ello, también es difícil que se haya podido trasladar a cauces de ríos próximos.