TARDELCUENDE
Un inversor comprará por un millón Gruinsa que está en liquidación
El empresario de Castilla y León ha presentado su oferta en el Juzgado que ha sido admitida en un auto que no es firme

Fábrica de Gruinsa en Tardelcuende-HDS
La conocida empresa Gruinsa cambia de dueño. Un empresario castellano leonés adquirirá la firma soriana por un importe de un millón de euros. El Juzgado que ha visto el concurso de acreedores de este empresa ha autorizado, en un auto que no es firme con el que se cerrará la liquidación, la adjudicación de la empresa a la sociedad jurídica Grupo de Incendios Comercializadora, cuyo capital aportará este empresario, según informaron fuentes jurídicas cercanas al proceso.
Después de una largo concurso de acreedores, en el que entró la empresa en junio de 2013, se ha cerrado con el cambio de dueño pero con el mantenimiento de la actividad que asegura los 98 empleos con los que cuentan en la actualidad en los dos centros de trabajo, ubicados en Almazán y en Tardelcuende.
La empresa entró en liquidación, dentro del concurso, el pasado mes de marzo al no poder salir del convenio, al que llegó en 2015 con los acreedores, para reducir la deuda que ha sido el principal problema de la empresa, dado que su actividad, centrada en la fabricación y distribución de material contra incendios, está consolidada en el mercado español e incluso cuenta con clientes extranjeros.
Parece ser que el comprador ha sido la única empresa que ha presentado oferta a las condiciones de adquisición que presentó la Administración Concursal, que ha gestionado la empresa desde hace varios meses, y que ratificó el juez.
En este periodo se ha mantenido la actividad y también la plantilla en las dos fábricas, así como se han pagado las nóminas. De hecho el inversor ha decidido continuar con el mismo nombre con el que nació Grupo de Incendios en la década de los años 80.
Desde que la empresa entró en concurso de acreedores no ha aumentado la deuda que arrastraba por importantes problemas financieros. La sociedad cuando entró en concurso tenía una deuda de más de 12 millones de euros, una buena parte de ellos con entidades bancarias por las hipotecas que suscribió para acometer la ampliación de las instalaciones. La empresa no entró en concurso de manera voluntaria, sino que lo hizo porque uno de sus acreedores lo presentó en el Juzgado para reclamarle la deuda. Aunque durante el periodo del convenio con los acreedores, la firma consiguió reducir la deuda en cuatro millones de euros, al final no pudo hacer frente a todo el capital tras la quita que se le aprobó, por lo que entró en liquidación.
Según informaron fuentes jurídicas, durante los años que la empresa ha estado en concurso de acreedores no se ha generado más deuda contra la masa. La oferta económica por la que salió la subasta se calculó teniendo en cuenta la monetarización de las posibles indemnizaciones de los despidos de toda la plantilla, en el caso de que se hubiese cerrado la empresa, así como lo que se debe de pagar a los proveedores y a la Seguridad Social por los contratos.
A lo largo del concurso de acreedores se ha tenido en cuenta que a esta empresa es de especial interés para la comarca de Tardelcuende e incluso de Almazán. Precisamente, la empresa en concurso puso en marcha una serie de medidas para reconducir la situación económica negativa en la que se encontraba, un esfuerzo que se tuvo en cuenta en el Juzgado.
La buena salud de la actividad se ha visto reflejada en un incremento de la plantilla que después de algunos despidos en el periodo de crisis, en la actualidad cuenta casi con un centenar de trabajadores.