El escultor anarquista en su juventud y afiliado al PSOE después, con obras en piedra en cementerios de pueblos de Soria
Nacido en Segovia en una familia de canteros, perfeccionó su destreza en Valencia, Barcelona, Lyón y París y dejó su impronta y estilo en tumbas y panteones de la provincia. Fue amigo de Machado y murió en la Guerra Civil

Emiliano Barral.
El primer tercio del siglo XX se conoció en como la Edad de Plata de la cultura española con una importante expansión del panorama literario, pero también de las artes en disciplinas conocidas como la arquitectura, la escultura, la pintura e incluso el cine.
Una ola de la que también se impregnó la provincia de Soria que tiene en Antonio Machado uno de sus máximos exponentes de aquella época, en los que otros nombres, quizá no tan conocidos tienen su particular relación con provincia soriana.
Entre ellos se encuentra Emiliano Barral (1896-1936), escultor autodidacta y antiacademicista, anarquista en su juventud y posteriormente se afilió al PSOE pero, ¿cuál fue la relación de este artista con Soria?
Natural de Sepúlveda (Segovia) nació en una familia de canteros, en la que aprendió a tallar la piedra, una destreza que fue modelando a lo largo de su juventud en Valencia, Barcelona, Lyón y París. En las ciudades francesas aprendió el trabajo de cantero funerario, del que dejó una muestra en los cementerios sorianos de El Burgo de Osma, San Esteban de Gormaz y Ágreda.
Tras su vida en París regresó a su localidad natal, Sepúlveda, donde comenzó a tener los primeros encargos para cementerios y con 21 años fue a Madrid para realizar el servicio militar y a partir de 1919 se asienta en Segovia donde comienza a esculpir la piedra.
Hasta la provincia de Soria llegan los ecos del escultor segoviano al que le realizaron algunos encargos y fue precisamente para localidades próximas. En el cementerio de San Esteban de Gormaz está la Tumba del adolescente (1919).
En El Burgo de Osma hay dos esculturas en el cementerio y una tercera en el pueblo. En el panteón de Raimundo Rodrigo está el Relieve de las tres virtudes teologales (1920), la fe que está en el centro, tiene los ojos vendados con un ligero paño y lleva en su mano izquierda un cáliz y en derecha un cayado pastoral, la esperanza, que lleva el ancla y la caridad que protege a unos niños.

Panteón de Raimundo Rodrigo en el cementerio de El Burgo de Osma, obra de Emiliano Barral.
Su segunda obra en el camposanto está en la tumba de Victoriano Corredor (1925), más sencilla que la anterior y la tercera escultura también es un monumento a Corredor, realizada en el mismo año.
En el cementerio de Ágreda, en el panteón de Ezequiel Tudela se encuentra la talla del Doliente (1925).
Emiliano Barral mantuvo una intensa actividad cultural. La primera la cultivó en Segovia, donde mantuvo contacto con un círculo de intelectuales, entre el que se encontraba Antonio Machado, Blas Zambrano.
Precisamente, su trabajo dejó inmortalizado en un busto al poeta sevillano que residió en Segovia tras enviudar en Soria. También hizo tallas para sorianos como José Tudela y su esposa Cecilia Herrero.
En 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona y en la Iberoamericana de Sevilla, representando el pabellón de Castilla la Vieja.
Sus obras se pueden ver no solo en los cementerios sorianos, sino también en Segovia, Valladolid, Burgos y en el civil de Madrid. Barral trabajó en el mausoleo y en un monumento a Pablo Iglesias, fundador del PSOE. Partido al que estuvo afiliado. Se colocó al frente de las milicias de Segovia. Falleció en la guerra civil en 1936 al ser alcanzado por un mortero en Madrid.