La primera comunión regresa a pueblos de Soria después de 20 años
Tres municipios de la provincia acogen una celebración que no tenían desde hacía años por falta de niños: repobladores o descendientes que residen fuera han hecho posible el 'milagro'

Niños tomando la primera comunión en uno de los pueblos.
Las celebraciones de los sacramentos son un buen ejemplo del termómetro de la despoblación en un territorio. Hace años, incluso décadas que las iglesias de lo que hoy se llama España Vaciada no se abren para bodas, bautizos o comuniones y no en vano, si se celebra alguna de ellas se convierte en la actualidad en todo un acontecimiento en las localidades, aunque no sea de habitantes habituales y se trate de descendientes de la localidad o personas vinculadas a la misma. Lo que se da en denominar los hijos del pueblo.
Eso es lo que ha pasado este año en tres pueblos de la provincia. Castilruiz, Pozalmuro y San Felices han abierto las puertas de sus iglesias para celebrar las comuniones de 6 niños. En estos pueblos hacía más de 12 años como mínimo, en el mejor de los casos que no había comulgantes.
En Castilruiz dos niños hicieron la comunión en la iglesia, además, uno de ellos fue bautizado en la misma celebración. Son hijos de dos familias que se han asentado en la localidad recientemente.
Esta localidad de la Rinconada ha experimentado un crecimiento de nuevos residentes en los últimos años que supera la veintena que han elegido el pequeño pueblo como residencia, atraídos por el empleo en localidades próximas, según explicó el párroco Alfonso García, que precisó que hacía casi 15 años que no se habían celebrado comuniones en el pueblo.
Una situación similar se vivió en la parroquia de San Felices con tres comuniones en mayo después de 20 años. Uno de los niños es residente en el pueblo y los otros dos se sumaron a la celebración porque la familia tiene vínculos con el pueblo, por lo que ese día fue fiesta grande en San Felices.
La última reciente comunión en la zona fue en la iglesia de Pozalmuro, donde se celebró la comunión de un niño.
En esta ocasión, los pequeños pertenecen a una familia que tiene relación con la localidad a la que viajan con frecuencia desde su residencia habitual en otro municipio. En Pozalmuro no había comuniones en 12 años.
El párroco, Alfonso García, mostró su satisfacción por estas celebraciones que se habían convertido en poco habituales en los pueblos tan pequeños donde lo que no se celebra desde hace muchos años son bodas, concluye.
De esta forma, la recuperación de las comuniones prácticamente se celebrar como si fuera todo un acontecimiento para los municipios que hace muchos años habían perdido.