Ágreda celebra el centenario de María Asunción Alonso del Río acompañada de familiares y vecinos
La basílica de Nuestra Señora de los Milagros ha acogido la celebración

La basílica de Nuestra Señora de los Milagros ha acogido la celebración.
Un centenar de personas, entre familiares, amigos y vecinos se dieron cita el pasado sábado por la mañana en la iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Ágreda para celebrar el centenario de María Asunción Alonso del Río.
La diputada, Elía Jiménez hizo entrega a la homenajeada de una placa conmemorativa y de un pergamino que contiene el acta de su nacimiento, en un acto organizado por los CEAS de la Diputación Provincial, mientras el Ayuntamiento de la villa moncaína, que tampoco ha quiso perderse esta celebración se sumó al acto con la presencia de su alcalde, Jesús Manuel Alonso, que hizo entrega a María Asunción de un obsequio y de la felicitación en nombre de toda la Corporación agredeña.
María Asunción Alonso del Río nació en Ágreda el día 5 de agosto de 1926, hace ya cien años. Hija de Raimundo Alonso y Josefa del Río, la centenaria homenajeada el sábado tuvo dos hermanas y un hermano, que, desgraciadamente, ya están fallecidos.
Toda la vida de María Asunción, hasta el día de hoy, ha transcurrido en Ágreda, donde trabajaba de hortelana junto a su padre, repartiendo verduras por las casas de los vecinos a lomos de su burra.
En la actualidad, vive entre Soria y Ágreda, donde sus hijas, Milagros y Josefa, la atienden y la cuidan de manera quincenal.
María Asunción se casó con Pedro Calavia, el 18 de junio de 1952, a los 25 años de edad. Pedro se ganaba la vida trabajando en una tejera mientras Asunción se ocupaba de las labores de casa.
La homenajeada es una apasionada futbolera, siempre le ha gustado y sigue disfrutando viendo los partidos, sobre todo si juega la selección española.
Asunción es una mujer cariñosa, aunque confiesa que no le gusta mucho dar besos. Además, también ha sido una gran aficionada de la repostería haciendo tartas y su gran especialidad, los pastelillos.
Le gusta, además, cantar y siempre está de buen humor. Hace reír a toda la familia con sus anécdotas y su gran personalidad. Es una gran persona, da todo lo que tiene, y, precisamente por ello, es tan querida por los vecinos de su pueblo y, prueba de ello, es el nutrido grupo de personas que se acerco a la Basílica de Ágreda para celebrar su centenario.
Su actitud positiva, su gran sentido del humor y su empeño en hacer feliz a los que le rodean, así como el amor a su pueblo de toda la vida, quizás sean el gran secreto de su longeva y excepcional vida.