Carmen Ortega, historia de una mujer de campo: «Hay que hacer muchos números para poder vivir dignamente de la agricultura»
Dice Carmen que la vida del agricultor «no es solo estar en la tierra, también mirar al cielo». Ella lo hace por partida doble desde hace 11 años y seguirá aun cuando deje de pilotar su explotación agraria en un pueblo de Soria, la misma que levantó el sudor de su abuelo, su padre y su hermano. Aquí abajo se conjuran precios y demasiada burocracia; en el cielo de Caltojar, la confianza en que lo mejor está por venir, pese a lo duro del ribazo

Carmen Ortega.
Pregunta.– Carmen Ortega Barca, agricultora. ¿Más cansada o más satisfecha? De lo suyo en el campo, hablo.
R. Estoy un poco cansada. Hay que luchar mucho porque la agricultura ahora está un poco complicada. Hay que hacer cantidad de papeleo y estar pendiente de la burocracia y de todo. Son muchas las trabas que te ponen. Antes la agricultura era mucho más fácil; la gente sembraba lo que quería. Ahora casi hay que hacer lo que la Administración te manda, no puedes sembrar ni cultivar lo que tú quieras ni como quieras hacerlo, sino como la Administración te dice. Luego, los precios de herbicidas y abonos están muy caros y la producción no es mucha. Estamos en una zona que no es muy productiva.
P. ¿Desde hace cuánto en el campo?
R. Once años. Hace poco. Fue por circunstancias de la vida y sigo en la agricultura por motivos... sentimentales. Tengo una pequeñísima explotación y con eso voy tirando. En una fábrica ganaría dos pesetas, así tengo mis tierras.
P. ¿Y qué le da el campo que no dé la fábrica?
R. He vivido toda mi vida en el pueblo y mis padres y mis abuelos han vivido del campo. Estoy en el campo ya te digo que sentimentalmente... Esta explotación la tenía mi hermano y por circunstancias pasó a mí. Por eso sigo.
P. ¿Cuándo fue la última vez que se subió a un tractor?
R. Yo no llevo el tractor. Gestiono la explotación y me hacen los trabajos. Tengo tractor, pero no lo cojo. Doy vueltas al campo y gestiono. Quizá no me he atrevido a cogerlo. He vivido toda la vida en el campo y en el pueblo, pero nunca me había ocupado del campo. Ahora sí, pero no labro. Estoy contenta y no lo voy a dejar. Es lo que he vivido y escuchado toda mi vida: el campo. No sé decirte. ¿Hasta cuándo? No lo sé.
P. Miembro de AMFAR Soria, cuando a veces se detiene a pensar, ¿qué meneo le daría al campo?
R. Lo que te he comentado antes. Algo para que no nos pusieran tantas trabas al agricultor. Por otro lado, también dicen que a la mujer le favorecen en el medio rural y en el campo, pero eso no es verdad. Ser mujer en el medio rural no te favorece en nada.
P. ¿Usted no ha tenido apoyo?
R. No, a mí no me ha favorecido para nada ser mujer en el medio rural. Cuando empecé todo fueron trabas. Cogí la explotación porque mi hermano falleció y lo hice, como te digo, por razones sentimentales y no abandonarlo. Hubo que hacer mucha tramitación y pagar mucho dinero. Es una pequeñísima explotación para lo que tiene ahora la gente, pero costó mucho levantarla. Toda la explotación que tenía mi hermano me la tuvo que vender mi padre a mí. Y luego los derechos, también... (Pagar por algo que es de uno, el gran invento del siglo XX). Y no tuve ningún favor para nada. Al revés, mucho, mucho papeleo que hacer. En la Junta de Castilla y León tampoco se portaron mal, aquí tuvieron que hacer todo el expediente personalmente y enviarlo a Valladolid. Al final me lo concedieron. Ahora bien, otro tipo de ayudas no he tenido, como por ejemplo tienen los jóvenes que se incorporan a la agricultura.
P. La tierra es sudor familiar...
R. Eso tira mucho. Piensas que con todo el sacrificio que ellos han tenido, puedo seguir yo manteniendo esto ahora. Gracias al sudor de mis abuelos, de mi padre, de mi hermano... vivo yo de la agricultura. Pero es lo que te digo, las cosas se están poniendo muy complicadas, no solo para mí, en general para todos los agricultores, que a veces se movilizan. (Hoy -por el viernes- ha habido manifestación en Soria). Sí, por lo que te he dicho, los precios son los que son y la producción aquí no es tan buena.
P. También hay ayudas, el cereal las tiene.
R. Tiene ayudas de la PAC, pero con eso no es suficiente. El cereal está a muy bajo precio. Son ayudas de la PAC que han recortado bastante. Hay que hacer muchos números para poder vivir dignamente de la agricultura, y más en una zona así en la que, como hablamos, no hay una producción alta. Hay que hacer muchos números para poder ir viviendo, nada más. Pienso que está difícil. Este año en nuestra zona no se va a sembrar mucho cereal, porque vale muy caro. No sacas... tienes más gastos que ingresos.
P. ¿Qué la sujeta entonces a la tierra?
R. Ya te digo que me sigue animando lo sentimental y el hecho de que me he criado en el pueblo. Ahora es mi manera de vivir. Aquí, entre comillas, hago lo que quiero y es mío. Me da la libertad que no me daría otro trabajo.
P. ¿Qué es lo que menos le gusta?
R. No sé qué decirte. A veces me agobia un poco, porque es algo a lo que yo no estaba acostumbrada. Y ya llevo unos años. A la hora de la cosecha, la incertidumbre, el tiempo... Has echado mucho dinero al campo y estás pendiente de si llueve o no lo hace. Yo de eso antes no me preocupaba. Ahora llega la siembra, la primavera... La vida del agricultor no es solo estar en la tierra, también mirar al cielo. Puedes tener la tierra muy bien preparada, pero si las condiciones del tiempo no acompañan, pues nada.
P. Me reconocerá que siempre se están quejando ustedes de los bajos precios.
R. Claro... Todo el mundo quiere ganar dinero o al menos no perder. Yo tengo más gastos que otros agricultores, porque personas contratadas me llevan la tierra y eso son más gastos añadidos.
P. No sé si compra huevos o tendrá gallinas, pero yo ya no hago tartas caseras.
R. Será por los problemas de la gripe aviar, no sé. Vuelvo a repetir que al agricultor no le pagan lo que deberían: el precio del cereal estaba hace años como ahora. Y luego vas a comprar un saco de pienso para gallinas y te vale una pasta. No entiendo cómo se han puesto tan caros los huevos. Es un lujo, vamos. Van a ser como el torreznillo, llevan camino de ser un artículo de lujo.
P. ¿Para cuándo estrellas Michelin al agricultor?
R. ¿Por qué?, ¿por el buen campo?, ¿por la calidad de sus productos? (Dígamelo usted. No digo a todos, a alguien 'sobresaliente'). A lo mejor sería una forma de un poco más de interés en sacar muy buena calidad del producto del trigo. No sé... es que con el cereal es muy complicado porque como ahora exportan mucho cereal de Marruecos y otros sitios. En cambio con los cocineros no ocurre eso, hay cocina de muchos países y no pasa nada.
P. ¿Y cómo hemos llegado a esta situación que viene contando?
R. No lo sé. Al final se van a cargar la agricultura. Antes no venía tanto producto de fuera. Se vivía más del producto de aquí, del producto nacional.
P. Dígame cuándo se es un buen agricultor.
R. Un buen agricultor es el que hace sus labores a tiempo, mima la tierra, está muy pendiente. El agricultor de toda la vida, el que está acostumbrado a todo -hacer las cosas en tiempo, dar vueltas al campo...-, ahora tiene también que hacer muchísimo caso a lo que manda la Administración. Ponen muchos impedimentos para todo. Por ejemplo, antes se podían quemar los rastrojos; ahora no, es a base de herbicidas y ya no se puede. Ahora tampoco se pueden echar muchos fertilizantes porque la tierra tiene nitratos y luego están las aguas...
P. ¿Volverán a las movilizaciones del campo?
R. Creo que se arreglará ¿no? Quiero pensar que sí.
P. Un augurio para 2026.
R. No sé qué pasará en este 2026, pero quisiera que esto se arreglara, que los precios fuesen un poco más elevados y los gastos no sean tan grandes. No es mi caso, pero quienes tienen que comprar un tractor o una cosechadora tienen que invertir una de dinero... que están toda la vida pagando nave, tractores y maquinaria.
P. Si cierra los ojos, ¿volvería a dar el paso de coger la tierra?
R. Esto ha sido muy duro, pero puedo asegurarte una cosa: si no lo hubiera intentado me hubiera arrepentido toda mi vida. Eso es así. Como lo intenté, estoy orgullosa de haberlo intentado y de ir tirando. Tengo esperanza de que nos vaya a ir mejor.