Entrevista
Ángel Martín: «El Palacio de Almazán es un edificio que ayudó a construir un país y hay que reconocerle el mérito»
Este soriano reivindica el potencial de la cerámica y el valor del patrimonio, pilares de la asociación que dirige, Cerámica de Almazán
Ángel Martín Martínez.
El consejero de Palacio es un torno de hacer ideas. No para de darle vueltas. Al Palacio, a su derrumbe -que es doble, dice-, a las ideas... Se siente cómodo en él, pero nada como el alfar, el lugar donde todo empezó. Ángel Martín Martínez (Almazán, 1974) se enamoró de la cerámica por casualidad y la reivindica como en si ello le fuera el futuro. El de él no; el de Almazán. ¿Y si tuviera razón?
P. ¿Con qué se siente más cómodo hablando, de la cerámica, el patrimonio en general, el Palacio de Almazán en particular, las pesas, la rutina de fuerza…?
R. Siempre hay cosas que te motivan sobre el resto. Me siento cómodo y me gusta hablar de Almazán, de cosas relacionadas con Almazán, como su patrimonio, su cerámica, con sus judíos, con cualquier historia relacionada con el desarrollo de mi pueblo y la visión que tengo yo sobre la evolución que puede tener y cómo crear un futuro a partir de lo que tenemos. Pero también hablando de la actividad física como medio para conseguir la salud. Soy entrenador personal especializado en su salud, tengo un centro de fitness terapéutico y me gusta ayudar a personas que tienen algún problema médico o enfermedad a poder superarlo a través de la actividad física.
P. ¿De dónde le viene esa comunión con su pueblo?
R. Es algo sentimental. Soy de aquí y llevo toda la vida viviendo en Almazán menos los años que estuve estudiando fuera. Veo cómo Almazán y la provincia van perdiendo cosas y me niego a que nuestra provincia sea menos. Creo que tiene unos recursos impresionantes y cada vez creo más en ella.
P. Cerámica de Almazán, la asociación que preside, ¿es un órdago a la de Quintana Redonda o la de Tajueco?
R. No, no, no. Es algo complementario. Hace cinco años la cerámica de Almazán había desaparecido del mapa, nadie sabía que existía ni la importancia histórica que ha tenido. Y es nuestra obligación recuperar parte de esta historia y su patrimonio, que un día hicieron grande Almazán. La cerámica de Almazán se distribuyó por todo el noroeste de España, desde Soria, hasta El Bierzo, la Bañeza, Asturias, La Rioja, Guadalajara... Tuvo mucha difusión. La cerámica de Almazán de la Edad Moderna, conocida como las Talaveras de Almazán es una cerámica diferente a la que se hace en Tajueco o en Quintana, que es una cerámica popular; aquí también se hizo de ésta, pero la cerámica popular tiene una difusión más local, para nutrir el mercado del entorno. Mientras que la de Almazán se distribuyó por toda Castilla, vistió las casas y sirvió como modo de vida de muestra gente y forma parte de lo que es la cultura de nuestra Comunidad.
P. Si fuera maestro alfarero… ¿qué modelaría para que nos recordaran en siglos venideros?
R. Sin darle la espalda al pasado, intentaría crear una cerámica de futuro que se basara en las cerámicas de Almazán, en las talaveras del siglo XVII, XVIII. (Concrete). Si yo fuera alfarero intentaría modelar el futuro, aunque es un poco abstracto. Como forma cerámica, quizá modelaría una jarra capaz de contener nuestro pasado y nuestro futuro. No sé...
P. ¿Qué le enseña esa memoria recuperada en Almazán de siglos pasados, con la cerámica antigua?
R. De historia y cerámica he aprendido mucho; los diferentes tipos que existen, cómo se fabrican las piezas, las decoraciones que hay de los diferentes centros alfareros. También me ha enseñado a valorar el pasado de nuestra localidad y me ha hecho ver que tenemos en nuestras manos un recurso de futuro que, bien utilizado, puede darnos una nueva vida.
P. Charlas, visitas turísticas, actividades educativas… ¿Por qué me parece que es la primera ocasión que se vende el pasado alfarero de la provincia de forma integral?
R. Creo que nuestro pasado alfarero es un recurso de futuro. Y lo que queremos es construir un futuro a través del pasado. Queremos utilizar la base histórica para un proyecto que desarrolle más oportunidades en nuestra provincia, sobre todo a nivel cultural, educativo, patrimonial, turístico… Llevamos cinco años haciendo un proyecto educativo con todos los centros de Almazán y es impresionante. Hemos conseguido instalar un horno, enseñarles a los niños lo que es la cerámica, en qué consiste un alfar; les hemos enseñado a montar un museo en su colegio, a diferenciar las cerámicas, un libro de cuentos…
P. ¿Por qué es el cabeza visible si no es alfarero?
R. No soy alfarero, pero soy de Almazán. Al final es un cúmulo de circunstancias, se alinean los planetas y te ponen ahí, como quien dice. Mi encuentro con el mundo de la cerámica de Almazán fue casual; a partir de ahí empecé a tirar del carro y hubo gente que me siguió en esta locura y poco a poco somos un equipo de gente que está cada uno en su parcela.
P. Unas pinceladas de aquel primer encuentro.
R. Escribí un libro sobre la cocina de los judeoconversos en Almazán a partir de las actas inquisitoriales. Y para la publicación necesitaba unas fotos buenas donde poner la comida. El cocinero de la red de juderías, Javier Zafra, estaba muy interesado en que este libro saliera adelante porque le parecía que aportaba mucho y se ofreció a hacerme las fotos gastronómicas de los platos. Me dijo si no habría algún alfarero que hiciera en Almazán cerámica y así utilizábamos su cerámica y publicitábamos sus platos. Le dije que no había ninguno en activo, pero sí sabía que hacía tiempo se hacía una cerámica en Almazán, estilo Talavera, que fue muy importante. Justo en ese momento, empezaron las obras de la Puerta del Mercado. Él me presentó a su alfarero, que le hacía las recreaciones históricas y pedí permiso a los arqueólogos para coger muestras decorativas. Las cogí para que él mi hiciera reproducciones donde presentar los platos de los judeoconversos. Era una forma de promocionar dentro del libro lo que había sido la cerámica de Almazán.
Tengo buena relación con José Ángel Márquez, el cronista de Almazán, y empezamos a investigar. Nos presentaron a Pedro Cruz, que es el mayor experto en cerámica de Castilla y León y que hoy es nuestro arqueólogo y está implicado en nuestro proyecto de forma altruista. Empezamos los tres a hacer cosas y luego se ha ido sumando gente. Somos unos 110 socios o así. Han visto que merece la pena. Sigo de presidente porque fui quien encendió la mecha, pero todos somos igual.
P. Cambiamos de tercio. ¿Le veremos algún día con el bastón de mano municipal?
R. (Ríe). No, no tengo ninguna ambición política, más que nada porque no me gusta cómo está la política montada. Hoy en día se ponen por delante los intereses partidistas, antes que los intereses del pueblo y eso a mí me echa hacia atrás. Yo sí me ofrezco a todos los grupos que estén en el Ayuntamiento, que crean en este proyecto y estén dispuesto a apostar por él, a ayudarle en lo que haga falta para desarrollarlo, pero no creo que sea buena idea que yo me encasille en una formación política y el proyecto de la cerámica se quede encuadrado dentro de un grupo político. Es un proyecto que tiene que ser de todos.
P. No hablaba de la cerámica, sino de Ángel Martín Martínez, hijo de Ángel Martín Vizcaíno, ex alcalde de Almazán hace años, de quien imagino algo habrá heredado.
R. La parte de político en mi familia ya la tenemos cubierta. No es necesario que entre yo. (Ríe). Ambición política no tengo ninguna. Alguna vez sí me han ofrecido ir en alguna lista, pero no. Lo importante es desarrollar el proyecto con quien esté dispuesto a implicarse, con cualquiera, PP, PSOE, Soria Ya, Vox o el que haga falta. Quien quiera desarrollar el proyecto de la cerámica, encantado.
P. Volvamos a su pasión por la cerámica. A buen seguro que no se lleva el botijo al gimnasio.
R. Tenemos una fuente con agua fresca. Hay que ser más efectivos.
P. ¿Qué milagros hace como entrenador personal en Almazán Fitness?
R. Sobre todo y lo que más satisface es poder ayudar a gente con enfermedades a superar la enfermedad a través de la actividad física. Llevo tres meses entrenando con un niño con cáncer. El otro día pasó las pruebas físicas después de la hospitalización y dio el doble en todo… Esa satisfacción de haber ayudado a alguien a superarlo y salir de la enfermedad más fuerte es algo que no se paga con dinero. O mujeres que han tenido cáncer de mama y se les hincha el brazo y consigues que tengan un brazo normal. O gente mayor con quien se hace envejecimiento activo. O personas con problemas metabólicos, control de la hipertensión, problemas respiratorios… Es lo más satisfactorio.
P. Las diferencias de lo que buscan ellos y ellas.
R. La gente que viene a mí por lo general tiene algún problema de salud y lo que busca es mejorar su calidad de vida, o que les ayude a mejorar de la enfermedad. No tengo un gimnasio en plan rutinas ni musculación. Mi principal actividad es entrenamiento personal aunque sea a gente que no tenga ninguna enfermedad como tal, con programas adaptados a cada uno.
P. De todos los habitantes de un Palacio, pongamos que el de Almazán, ¿en los zapatos de quién sería más feliz?
R. Posiblemente en los zapatos del consejero. Soy más de ayudar que de mandar. Me gusta dar mi visión y que mi manera de entender las cosas se pueda utilizar como un recurso que ayude a desarrollar cualquier tarea. No me veo mandando, como el marqués o el rey. Más como alguien que asesora y tiene ideas. Lo que tengo es eso, ideas; unas buenas, otras malas...
P. Habla de ideas. Dígame una para el Palacio de Almazán.
R. Convertirlo en un motor de desarrollo cultural, económico y turístico para Almazán. (Sí, bueno… traduzca la idea concreta). En un palacio tan grande se pueden hacer muchas cosas. Debería ser un lugar que atrajera a las personas para desarrollar experiencias en Almazán. Hablando de la cerámica… el futuro de Almazán, turísticamente hablando, tiene que estar ligado a experiencias ligadas con el barro. En el Palacio montaría un balneario, un hotel spa…, en el que se hicieran tratamientos con barro, con un restaurante especializado en cocina con barro, con talleres de cerámica para turistas, niños, familias y que tuviera un nexo experiencial ligado al barro.
P. Propio de reyes.
R. O de cualquiera. Creo que el turismo familiar basado en la experiencia está muy demandado y tenemos que buscar diferenciarnos del resto del turismo de alguna manera; no que la gente venga, de un paseo y se vaya, sino que se quede. Que vengan y vivan experiencias que no viven en otro lugar y cuando se vayan lo hagan con ganas de volver y contarlo. Crear un escenario con experiencias basadas en el barro y la cerámica, que da muchísimo juego.
P. Una pena lo del Palacio de Almazán.
R. Muy grande, sí. Ha sido un doble derrumbe. Además de lo que supone un derrumbe de un edificio con el patrimonio histórico que tiene este Palacio, que es impresionante, un sitio que ha alojado a reyes, que ha sido la corte del infante don Juan, que estuvieron los Reyes Católicos, que han estado Felipe II, Felipe III, Felipe IV, un palacio real, que algo así se haya dejado caer de esta manera… por inactividad y pasarse la pelota de unos a otros. Creo que si este palacio hubiera estado en Valladolid o en Madrid ahora no se habría caído jamás. El derrumbe del Palacio de Almazán no es solo un derrumbe patrimonial, es un derrumbe del pasado y también del futuro. Ahora que parecía que se iba a comprar el palacio, que por fin íbamos a darle un uso y ser el motor que hablábamos antes, ahora vuelve a caer la losa y nos vuelve a enterrar no sé por cuántos años.
P. Ha nombrado a bastantes reyes: me tranquiliza saber que hay alguien que valora la unificación territorial de España que hicieron, al menos los Reyes Católicos, ahora que ocurre lo contrario.
R. Bueno, al final el Palacio de Almazán es un edificio que ayudó a construir un país y se le hace un flaco favor si no se le reconoce el mérito que tuvo y lo que ayudó para crear España. Más allá de lo que pueden ser nacionalismos o sentimientos más fuera del concepto de nación, aunque creo que en Soria nos sentimos españoles…, más allá de eso, todo el mundo tiene que reconocer que la historia y el pasado tienen un valor. Y que si Cataluña y el País Vasco son lo que son también es en parte por lo que se construyó en España. No te digo que no todo el mundo tenga derecho a una identidad, pero hay que reconocer el mérito de haber llegado hasta aquí juntos.
P. ¿Qué pieza de cerámica es usted?
R. Creo que igual soy un bote de farmacia. (Risas). (¿Por qué se siente así?). Creo que en mi interior guardo remedios para intentar solucionar las enfermedades que tenemos. No sé si el remedio que tengo es el adecuado o no. Habrá que probarlo, pero me siento un bote de farmacia con un remedio que, si nos lo tomamos, conseguiremos curarnos de esto de la despoblación y el abandono que tenemos.