El palacio del siglo XV de un pueblo de Soria que acaba de perder cinco de sus once arcos tras años de deterioro
Bien de Interés Cultural desde 1991 y vinculado a los Reyes Católicos, ha sufrido un grave derrumbe que arrastra parte de su galería histórica y vuelve a poner el foco sobre años de deterioro

Un desastre patrimonial que deja huella en la villa a un día de sus fiestas
Cinco siglos de historia pueden cambiar de aspecto en cuestión de segundos. Almazán, una de las villas con mayor patrimonio histórico de Soria, acaba de comprobarlo con uno de sus edificios más emblemáticos. El Palacio de los Hurtado de Mendoza ha sufrido un grave derrumbe que ha afectado a la fachada orientada hacia el Duero y se ha llevado por delante cinco de los once arcos de su galería superior.
El desplome se produjo durante la mañana del 1 de septiembre de 2026, alrededor de las 7:50 horas. Dos plantas de la zona central cedieron y los restos de piedra, madera y otros materiales descendieron por la ladera hasta alcanzar la ronda del río Duero. El alcalde de Almazán, Jesús Cedazo, explicó a EFE que el derrumbe afectó a alrededor de un tercio de la fachada orientada hacia el río.
El palacio es de titularidad privada en su mayor parte, mientras el Ayuntamiento de Almazán posee un 5% tras adquirir parte de la planta baja en 2007. Patrimonio exige ahora a los propietarios un plan de emergencia y la Junta recuerda su deber de conservación del BIC.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán pierde cinco de sus once arcos
El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán ocupa un lugar privilegiado en la Plaza Mayor y extiende una de sus fachadas hacia la ladera del Duero. Su construcción y sus sucesivas reformas abarcan los siglos XV y XVI, según la información turística del Ayuntamiento de Almazán.

Un desastre patrimonial que deja huella en la villa a un día de sus fiestas
La parte más antigua corresponde a la zona norte. Allí se encuentra la galería de finales del gótico que mira hacia el río, uno de los elementos más característicos del conjunto. El derrumbe del 1 de septiembre ha golpeado este sector y ha provocado la pérdida de cinco de los once arcos del piso superior.
RTVE recoge que dos plantas de la zona central sufrieron el desplome y que buena parte de los materiales alcanzaron la carretera CL-116A y la ronda del Duero. El inmueble cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural desde 1991.

Un desastre patrimonial que deja huella en la villa a un día de sus fiestas
La dimensión del daño se aprecia al comparar las cifras: la galería contaba con once arcos y el derrumbe ha afectado a cinco. Casi la mitad de esa secuencia arquitectónica ha quedado dañada en un solo episodio.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán acumulaba avisos sobre su deterioro
La historia previa al derrumbe aporta una de las claves del caso. En 2024, el estado de la fachada norte ya centraba la atención de propietarios, técnicos, Ayuntamiento y Junta de Castilla y León.
La documentación publicada por las Cortes autonómicas recoge un informe técnico elaborado a petición de la propiedad. Durante una visita realizada el 13 de agosto de 2024 con propietarios y contratistas para preparar las actuaciones de consolidación y estabilización, los técnicos observaron la posibilidad de un "colapso de derrumbe inminente" en una parte del muro.

Un desastre patrimonial que deja huella en la villa a un día de sus fiestas
Ese mismo día, el Ayuntamiento de Almazán trasladó la situación a la Junta de Castilla y León. La ronda del río Duero quedó cortada como medida de seguridad.
Una semana después, el 20 de agosto, la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural abordó la situación y autorizó las obras urgentes destinadas a consolidar y estabilizar el agrietamiento del muro de la fachada norte.
La conservación del edificio llegó también al debate político autonómico. Una proposición registrada en las Cortes de Castilla y León en septiembre de 2024 abordó el estado del palacio y recogió el interés del Ayuntamiento de Almazán por adquirir el inmueble con el objetivo de preservar este patrimonio.
Dos años después de aquellas advertencias, el derrumbe ha transformado la fachada orientada al Duero.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán guarda cinco siglos de historia
El valor del Palacio de los Hurtado de Mendoza supera su imponente presencia arquitectónica. Su historia está ligada a una de las familias con mayor poder en la Castilla de la época y también al paso de la Corte por Almazán.
El Ayuntamiento sitúa la construcción y renovación del gran conjunto señorial entre los siglos XV y XVI. La zona norte corresponde a la etapa más antigua y presenta una galería de finales del gótico con vistas al Duero.
La historia de Almazán añade otro capítulo destacado. La documentación de las Cortes de Castilla y León recoge el paso de la Corte de los Reyes Católicos por la villa en 1496 y la estancia del príncipe Juan en 1497.
El palacio experimentó una gran transformación durante el siglo XVI. En 1565, Francisco Hurtado de Mendoza impulsó una ampliación que dio forma al cuerpo principal de estilo renacentista.
Según los escritos recogidos por el Ayuntamiento, el autor fue Bartolomé Carlone, arquitecto que también figura como contratista en las obras de El Escorial. Su intervención explicaría el aire italiano de la fachada principal y su composición sobria.
El edificio reúne así dos grandes momentos arquitectónicos. La zona orientada hacia el Duero conserva la herencia gótica del siglo XV, mientras la fachada principal representa la transformación renacentista del XVI. El gran escudo de armas de los Mendoza completa su imagen hacia la Plaza Mayor.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán conserva también un vínculo con Hans Memling
El valor cultural del Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán alcanza también la pintura flamenca. Los bajos del inmueble acogen el Centro de Recepción de Visitantes y la Oficina de Turismo de la localidad.
En ese espacio se muestran cuatro tablas del siglo XV atribuidas al pintor flamenco Hans Memling, conocidas como el Tríptico de Almazán. Las piezas corresponden a las puertas que cerraban el antiguo tríptico y representan a San Francisco de Asís, San Bernardino de Siena, Santa Isabel de Hungría y San Pedro.
El conjunto convierte el edificio en algo más que una pieza arquitectónica. Palacio, historia cortesana, arquitectura gótica, transformación renacentista y arte flamenco confluyen en un mismo espacio situado en el corazón de Almazán.
La propia Plaza Mayor concentra buena parte de la identidad monumental de la villa. El palacio forma parte de una panorámica donde también destaca la iglesia románica de San Miguel y desde la que el paisaje se abre hacia el Duero.
El desplome abre una nueva etapa para el Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán. El palacio conserva todavía buena parte de sus cinco siglos de historia. Su fachada, en cambio, muestra desde esta semana las cicatrices de un deterioro que llevaba años generando preocupación.