ELECCIONES 24 - M | LOS RESULTADOS EN CYL
La ‘marca Herrera’ sostiene la mayoría
El PP se queda a un escaño de la mayoría absoluta y cierra una etapa de 24 años de gobierno en solitario / Con el 37,8% de los votos, baja hasta los 42 escaños / Ciudadanos le arrebata 7 de los once parlamentarios que pierde

Herrera, cabizbajo, minutos antes de valorar los resultados en la sede del PP regional. I-Ical
El Partido Popular pierde la mayoría absoluta en Castilla y León tras 24 años de supremacía indiscutible y otros cuatro de gobierno en minoría. El desgaste de las siglas y el huracán Ciudadados han dejado a Juan Vicente Herrera a un escaño de la marca que le auparía directamente a la Presidencia de la Junta.
Como ya le ocurriera en el año 1987 a José María Aznar, necesitará, al menos, la abstención de otro grupo parlamentario, de los cinco que conformarán la Cámara de la octava legislatura, para ser investido presidente.
Con 42 parlamentarios, obtiene la misma representación que la suma del resto de fuerzas políticas juntas – Psoe, Podemos, Ciudadanos, IU y UPL–, aunque el acuerdo a cinco bandas para el empate parece altamente improbable. En todo caso, en las Cortes más plurales de la historia autonómica, conjugar el verbo pactar se hace imperativo.
Con una participación del 63,38%, ligeramente superior a la de hace cuatro años (0,8 puntos más), los populares obtienen el 37,8% de los votos y se quedan con 42 escaños en las Cortes, al 98,62% de escrutinio.
Por el camino se dejan once procuradores: siete se los roba Ciudadanos y cuatro viajan a Podemos. La hemorragia de apoyos con respecto a las autonómicas de hace cuatro años es abultada: de 14 puntos y 237.000 sufragios menos. Y, pese a que el Psoe baja casi cuatro puntos, la brecha con el que se mantiene como principal partido de la oposición se estrecha: de los 21,8 puntos de ventaja que sacó el PP en 2011 a los casi doce de ayer.
El batacazo popular se reproduce en todas las comunidades y ayuntamientos, aunque con distinta proporción. En este sentido, el PP de Castilla y León sale de las urnas mejor parado. La marca Herrera amortigua el embate de la marca de la gaviota. De las mayorías absolutas aplastantes se apean veteranos barones e históricos feudos como La Rioja y Murcia. Las siglas se erosionan en Valencia y Madrid.
Sin embargo, el PP ha recuperado apoyos desde las europeas de hace un año. En las urnas a Cortes han entrado casi 138.000 papeletas ‘azules’ más, aunque en términos porcentuales el porcentaje es casi idéntico, del 37%, consecuencia de la fragmentación del voto.
Los populares sufren el mayor daño en León, donde pierden tres procuradores de los ocho que tenían, sin que los socialistas sufran la pérdida de ningún escaño. Podemos, que entra con dos asientos en la Cámara, y Ciudadanos, con uno, son los que hacen el roto al PP en una provincia para la que Herrera había apostado por un hombre fuerte y de su máxima confianza, Antonio Silván.
Dos escaños resta también por las provincias de Burgos y Valladolid. La formación naranja le arrebata uno al presidente en su tierra y la morada, otro. En la provincia vallisoletana, los populares se quedan con 7 escaños, tras ver arrebatado uno por Podemos y otro por Ciudadanos.
Un asiento en el hemiciclo restan en Ávila, Salamanca, Segovia y Zamora, mientras mantienen la actual representación en Palencia y Soria.
En el cuartel general del PP regional, en María de Molina, eran conscientes de que se enfrentaban a las elecciones más inciertas de la historia reciente y de que la mayoría absoluta estaba más que nunca en el alero. El candidato a la Presidencia de la Junta hace tiempo que venía insistiendo en este mensaje: que Castilla y León no es un granero de votos y que era necesario pelear cada voto.
Los comicios de hace un año (mayo de 2014) fueron el primer aviso. PP y Psoe vieron las orejas al lobo al comprobar que la mecha de las entonces llamadas formaciones emergentes había prendido en el electorado. Con el paso del tiempo, los dos grandes comprobaron que Ciudadanos y Podemos habían llegado al mapa electoral para quedarse.
Cualquier duda que pudiese quedar sobre la continuidad en el tiempo del tirón de las nuevas marcas quedó despejada el 22 de marzo, en las elecciones andaluzas. Sorprendieron el pinchazo de Podemos –sus expectativas eran mayores– y el boom de Ciudadanos, el partido esponja de los descontentos con el PP. Los populares de Castilla y León tomaron nota.
De ahí la campaña intensiva realizada por el candidato a revalidar el sillón al frente de la Junta. Ayer, cuando los resultados no estaban aún cerrados, valoró que la pérdida de la mayoría absoluta no es un buen resultado para él, aunque subrayó que el PP ha ganado «claramente» las elecciones autonómicas y municipales en Castilla y León. En todo caso, remarcó que no es el resultado por el que han estado trabajando.
Herrera apuró hasta casi el final del escrutinio para comparecer ante la prensa, pasadas las 00.15 horas. En una primera valoración afirmó que el PP había ganado «claramente» las elecciones, aunque dejó abierto el escenario al estar bailando dos procuradores y poder estar entre los 41, 42 y 43, motivo por el que cargó contra el socialista Luis Tudanca por haber dado antes de tiempo la pérdida de la mayoría absoluta.
A la una de la madrugada volvió a comparecer para afirmar que es un «buen resultado pero no es por el que ha trabajado en estos meses». «Son once procuradores menos, la pérdida de la mayoría absoluta no es un buen resultado».