JUICIO POR EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO / VISTA DEL TSJ
Las acusaciones señalan a Triana como inductora y le piden 22 años
La abogada que ejerce la acusación de la hija de Carrasco remarca que la presencia de Gago «le da fuerza a Montserrat para matar»
Las acusaciones ejercidas por la hija y la pareja de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, señalan a Triana Martínez, la hija de la asesina confesa de Carrasco, como inductora y reclaman para ella la misma condena que su madre: 22 años de cárcel, por los delitos de asesinato, con el agravante de atentado, y tenencia ilícita de armas. Y no los 20 años que le impuso el magistrado-presidente, Carlos Álvarez, en contra del veredicto del jurado, como cooperadora necesaria.
Beatriz Llamas, la abogada de la hija de Carrasco, indica que Triana tuvo el dominio de la información del hecho, efectuó seguimientos, realizó búsquedas de armas en Internet y recibió la llamada de su madre para que estuviera preparada porque iba a matar a la presidenta de la Diputación leonesa.
Para la acusación, lo que ahora hace su abogado defensor con el recorrido ante notario y las horas es un mero «encaje de bolillos». «Nos da igual la hora de la llamada porque la motivación es la misma, que estuviera preparada», remarca la abogada, quien señala en la defensa de su recurso y en su alegato contra los de las defensas de madre e hija y de la policía local, Raquel Gago, que Triana tiene el «dominio funcional del hecho y actúa al mismo nivel de su madre».
Igual de contundente se muestra a la hora de expresar la participación de la policía local. «Raquel le da la fuerza a Montserrat para matarla a plena luz del día», asegura Beatriz Llamas, quien deja claro que esa fuerza le venía dada por la seguridad de la huida. «Es tan importante matar, como la huida», aclara la letrada de la acusación particular, que hace suyos todos y cada uno de los argumentos del Ministerio Fiscal.
Las acusaciones, la de la pareja que ejerce Carlos Rivera y la del PP se sumaron a lo dicho por Beatriz Llamas, señalan que Raquel Gago conocía el plan y sino dijo nada cuando fueron detenidas madre e hija «fue porque tenía miedo, porque estaba metida en ese plan», puntualizan. Es más, al mantener el arma del crimen 30 horas en su poder entienden que «ocultó información esencial para el esclarecimiento del hecho».
Argumentos todos ellos que le hacen exigir, como la Fiscalía, que Raquel Gago sea considera cómplice de asesinato y condenada a 12 años de cárcel, frente a los cinco que le puso el magistrado-presidente en su sentencia, por encubrimiento y tenencia ilícita de armas.