C.D. NUMANCIA
Víctima de sus propios errores

El Numancia perdió en casa ante el Real Valladolid. / ÁLVARO MARTÍNEZ-
Un día para olvidar. El Club Deportivo Numancia perdió en la tarde de ayer una nueva oportunidad de acercarse a los puestos de promoción de ascenso tras caer goleado en Los Pajaritos ante un Real Valladolid que aprovechó a la perfección los regalos que le ofrecieron los rojillos en sus cuatro goles. Nada funcionó. El guardameta numantino Nacho Zabal fue el gran anfitrión de la fiesta pucelana. En bandeja de plata sirvió dos de los cuatro tantos visitantes en sendas acciones impropias de un jugador de Segunda División. Hasta el capitán Txomin Nagore, que es de los que nunca fallan, estuvo lento a la hora de conducir el esférico ante Sisi y propició otro desastre que terminó desencadenándose en la línea defensiva.
Y es que el Valladolid, con tres zarpazos en once minutos, dejó sentenciado el partido en la primera parte. Lo que parecía un choque igualado en los primeros treinta minutos desembocó en un recital de errores rojillos que generosamente aprovecharon los blanquivioletas. Antes, el conjunto de Machín sí parecía funcionar. La línea de presión llegaba a tres cuartos de cancha y los pucelanos tenían que recurrir al juego directo y quitarse de encima un esférico que parecía quemar en las botas visitantes. Los numantinos, sin realizar grandes alardes a la hora de la creación, intentaban profundizar por ambas bandas con Unai y Nano como carrileros. Incluso un centro medido del veterano defensa vasco fue rematado desde el punto de penalti por Bedoya de cabeza que llegó a rozar el larguero.
Era la hora de no cometer errores y aprovechar algún acercamiento que, aunque escaso, se podía intuir por el lado soriano. Pero llegó el desastre. Un centro sin demasiado criterio del ex numantino Mikel Balenziaga era peinado por un mal colocado Sunny y, aunque el esférico llegaba manso a las manos de Zabal, el cancerbero navarro se complicaba la vida no atajando la pelota y dejaba el camino libre al killer Guerra para hacer el primero. Un tanto de risa. Pero no quedaría ahí el descalabro soriano. Cinco minutos después, Sisi encimaba a Nagore que, sin ningún apoyo por parte de sus compañeros, perdía el esférico ante el media punta que encontraba el camino libre, ante la pasividad del bloque defensivo, y batía por bajo a un blando Zabal. El camino para la remontada rojilla era en cuesta y empedrado con dos tantos en contra. Pero peor se puso a dos para el descanso. De nuevo el portero rojillo, que estaba como un flan, despejaba de forma defectuosa y a la frontal, un córner botado por los vallisoletanos. Víctor Pérez aprovechaba un nuevo obsequio de la ONG numantina y ponía el esférico en la escuadra. El cuadro rojillo se auto infringía tres derechazos a la mandíbula y KO técnico.
(Más información en edición escrita).