C.D. NUMANCIA
Un arbitraje sibilino
Alberola Rojas anuló un gol al Numancia y siempre barrió para los locales

Pablo Valcarce no daba crédito al gol que le anulaba el colegiado Alberola Rojas.-Área 11
Vuelta a las andadas lejos de Soria. El Nàstic supo ser más práctico y más pragmático que el once de Jagoba Arrasate, ganó con un gol a la contra en un partido donde los locales parecieron más los visitantes, y se levanta hoy en la zona de ascenso a Primera División. Eso sí, el Numancia tiene motivos de queja, en especial en un más que posible gol de Nacho a los 53 minutos, jugada que el local Mossa sacó sobre la línea con los visitantes pidiendo desesperadamente el tanto, y también con una segunda amarilla a Valcarce a los 93 minutos en una jugada donde pareció haber penalti del nipón Suzuki sobre el canterano. Pero la realidad es que el Numancia sí jugó un buen primer periodo en el que se le anuló un gol que parecía legal, pero en la media hora final no tuvo fútbol para acercarse más a los dominios de Manu Reina y acabó perdiendo.
Salió con fuerza el Nástic, creando peligro en los primeros minutos a un Numancia al que le costó unos diez minutos tomar bien los espacios a la cancha. Cristian Lobato probó fortuna a los dos minutos atajando Juan Pablo en dos tiempos, pero poco a poco los de Jagoba Arrasate cogieron bien el sitio en la medular, cerrando las líneas de pase a los tarraconenses y adueñándose de la cancha.
Comenzaron avisando los sorianos a través de acciones a balón parado, como un lanzamiento de falta de Íñigo Pérez o un gol anulado con polémica a Pablo Valcarce en el córner siguiente, entendiendo el colegiado que el balón había salido en la parábola del centro. El remate con la testa a las mallas había sido impecable.
Ante la presión de los numantinos, el Nástic optaba por replegar sus líneas y buscar peligro en los envíos en largo, obviando el juego combinativo en el centro del campo, ya que ahí mandaban los de Jagoba Arrasate. Nacho tuvo otra buena oportunidad poniendo a prueba a Manu Reina.
Tras unos minutos de insulso juego sin acercamientos a las áreas, pareció despertar el Nàstic con un chut de Naranjo al que respondió Juan Pablo con una estirada fenomenal. Creaban más peligro los de Vicente Moreno, pero Juan Pablo estaba atento con un par de buenas intervenciones. Pidió un penalti Alex Alegría a los 39 minutos en un derribo tras balón colgado al área, pero no lo pareció.
Una clarísima oportunidad para los catalanes llegaría a los 41 minutos, en una penetración individual de Emaná con zapatazo desde 25 metros raso que se estrelló en la base del poste. El rebote fue a pies de Naranjo pero éste disparó alto en franca posición, con Juan Pablo batido. Respondió el Numancia también desde la larga distancia, en un trallazo de Íñigo Pérez que buscaba la escuadra y que halló respuesta en Manu Reina. Al descanso, cero a cero pero buenas sensaciones.
Unas sensaciones que saltaron por los aires al minuto y medio de la reanudación. El Numancia se fue a lo loco arriba en un balón parado, y la contra del Nàstic por el costado zurdo fue letal, con veloz carrera de Naranjo, pase de la muerte y remate a las mallas de Emaná.
Tocaba remar contra una poderosa corriente, pero el Numancia brindó entonces diez minutos de vendaval ofensivo sin premio, lamentablemente. Tras un aviso local en testarazo de Bouzón con intervención acertada de Juan Pablo, el primero en probar fue Pablo Valcarce tras una buena jugada colectiva en banda diestra. Su remate abajo, seco, lo despejó como pudo Reina.
Y dos minutos después, la polémica en un pase en largo donde Nacho le ganó la espalda a Mossa, pero su chut salió algo mordido superando a Reina pero siendo despejado por el propio Mossa en una carrera desesperada sobre la línea. Pareció gol, pudo no serlo, pero fue cuestión de milímetros y Alberola Rojas optó por el ‘sigan, sigan’. En fin.
No se rendían los sorianos y un remate en escorzo de Alex Alegría dos minutos más tarde lo sacaban entre Manu Reina y el travesaño. El problema es que esta jugada fue casi el canto del cisne de los de Arrasate en ataque, frenados por la seriedad de un Nàstic que ya no volvería a pasar aprietos hasta el arreón final. Muy bien los locales en el trabajo defensivo, buscando salidas en rápidas contras que tampoco generaron demasiados sustos al arco numantino.
Refrescaban ambos técnicos su alineación, pero el encuentro se movía por rieles parecidos, ataque estéril del Numancia hasta tres cuartos de campo y trabajo a destajo de los granates. Un par de centros con peligro del Numancia fueron casi el canto del cisne, un canto no sin polémica cuando Pablo Valcarce veía la segunda amarilla por rematar con la mano un centro en el segundo palo. Pareció agarrón del lateral japonés Suzuki y por lo tanto penalti, pero de nuevo nada de nada. Con diez acababa un Numancia que demostró buen trato de esférico, pero escasa pólvora en la punta de lanza.