C.D. NUMANCIA
Inyección de ‘Moral’ para el Numancia
Manu del Moral da la victoria en el último minuto y los rojillos vuelven a ganar después de casi dos meses de sequía

El Numancia volvía a ganar dos meses después con un gol de Del Moral-María Ferrer
El C.D. Numancia necesitaba ganar como el comer y después de casi dos meses de sequía se reencontraba con la victoria en el derbi regional ante un Real Valladolid que ofreció una imagen gris en Los Pajaritos. Un gol de Manu del Moral en el último suspiro dejaba los tres puntos en Soria y también un ambiente de tranquilidad que no se había vivido en los últimos episodios ligueros. Del Moral salvaba los muebles del equipo y, tal vez, la cabeza de Jagoba Arrasate. Un triunfo que debe significar un punto de inflexión para que el Numancia comience a remontar el vuelo en la clasificación.
Se volvió a ver al Numancia de las dos caras, un equipo atrevido y con mordiente en la primera parte y timorato en la segunda. Los fantasmas de anteriores jornadas sobrevolaron Los Pajaritos cuando el Valladolid, en su primer disparo a puerta, anotaba el empate. Eran los primeros compases de la reanudación y las dudas aparecieron en las filas numantinas. Dudas que fueron mayores cuando a falta de un cuarto de hora para el final Mata estrellaba un balón en el larguero que pudo poner por delante a los pucelanos. La mala suerte de otras tardes se alió en esta ocasión con un Numancia que ahora respira un poco más en la tabla.
El derbi arrancaba con el campo inclinado hacia el marco de Becerra con un disparo alto de Íñigo Pérez y dos faltas laterales ejecutadas por Julio Álvarez. El Numancia llevaba el mando del juego y el Valladolid sólo creaba cierto peligro por la banda derecha que ocupaba Iban Salvador. El premio a su mejor entrada en el encuentro lo recogían los locales a los once minutos con un gol de Pablo Valcarce. El mellizo trazaba una diagonal ante la pasividad de la zaga pucelana y batía a Becerra con un disparo cruzado que hacía inútil la estirada del meta visitante.
Había que ver cómo digería el Numancia su ventaja teniendo en cuenta su déficit en anteriores tardes. Pero los de Arrasate siguieron estando firmes en estos primeros 45 minutos. Un remate de cabeza de Del Moral y otro de Callens pudieron incrementar diferencias ante un Valladolid que no existió en ataque y que sólo se aproximó al marco de Aitor con un remate en propia puerta de Callens que salía alto por poco.
Después de lo acontecido ante el Elche hace quince días, el Numancia tenía que afrontar la segunda parte con la lección aprendida y evitando concesiones a su rival. Pero el Valladolid había dado un paso al frente y había mejorado sus prestaciones con respecto al primer periodo. Sin embargo, el cuadro rojillo pudo anotar el 2-0 en los primeros minutos de la reanudación tras una buena combinación entre Julio Álvarez y Del Moral que éste último mandaba a las nubes. El equipo de Herrera buscaba el empate y la entrada al terreno de juego de su delantero De Tomás en sustitución de Jordán iba a ser vital para la igualada. El punta hispano dominicano ponía las tablas en el marcador tras un despiste de la línea de cobertura del Numancia. Unai Medina y los centrales sorianos no estuvieron atentos y tras un par de recortes De Tomás batía a Aitor de un sutil disparo.
Regresaban los fantasmas y los miedos a Los Pajaritos para un Numancia que con el tanto en contra estuvo aturdido y atenazado por los nervios. Restaba un cuarto de hora para el final y los males numantinos pudieron ser mayores cuando Mata, después de una buena acción entre De Tomás y Míchel, mandaba el esférico al travesaño después de que Aitor repeliera el disparo. La suerte estuvo de cara con un conjunto rojillo que quería pero no podía. Cánticos en contra de Arrasate en la grada y los minutos pasaban con un empate que de poco servía para la reacción del equipo en la clasificación. En estas y casi con el minuto 90 ya cumplido, aparecía la figura del pichichi Del Moral para anotar un gol que valía tres puntos y algo más. Un balón suelto que aprovechaba el andaluz para perforar la portería de un vendido Becerra. Casi ya sin tiempo para más finalizaba un partido que supone un claro balón de oxígeno para el Numancia en su guerra por escapar del descenso.