Balonmano
El Balonmano Soria recupera el liderato al ganar en Gijón (30-38)
Los sorianos se aprovechan de la derrota de Zamora para volver a ser primeros

El BM Soria de Oriol Castellarnau vuelve a ser líder tras ganar en Gijón y aprovecharse de la derrota de Zamora.
Sufrió el equipo de Oriol Castellarnau para acabar imponiéndose en Asturias. Una victoria que hace que los sorianos recuperen el liderato al aprovechar la derrota de Zamora ante el Base Oviedo. Y es que, pese al 30-38 final, lo cierto es que el Club Balonmano Soria fue a remolque en el marcador hasta el minuto 47, con rentas desventajas de hasta 4 goles que fue enjugando una y otra vez para llegar vivo a la recta final. Fue ahí cuando los sorianos mostraron su mejor cara ante un rival agotado que, al verse por detrás en el marcador, cayó en el nerviosismo y la precipitación.
Club Balonmano Soria saltaba a la pista del Braulio García de Gijón sabiendo que el líder había perdido en Oviedo. La ocasión parecía inmejorable, pero lo cierto es que los de Oriol Castellarnau tampoco empezaron con buen pie frente al Real Grupo de Cultura Covadonga. Los locales, con una férrea defensa abierta, dificultaban el ataque de los sorianos, que en apenas tres minutos de juego veían como el rival colocaba el 3-1 en el electrónico. Trataban de rehacerse los sorianos, pero un lanzamiento fallado por Vinicius propiciaba el contragolpe de los locales, que tras otro robo de balón ponían el 5-1 en el luminoso cuando se cumplía el minuto 4 de juego.
Poco a poco, sin embargo, los sorianos fueron asentándose en la pista, cerrando mejor en defensa y tratando de corregir sus errores de precipitación para acortar diferencias (5-3). Estaba mejor el cuadro de Castellarnau, que incluso en inferioridad numérica consiguió aguantar las embestidas del. cuadro asturiano para colocarse, en el minuto 11, a solo un gol de distancia (6-5). Vinicius había sacado a los suyos del atolladero en ataque y, con una defensa más agresiva, los sorianos conseguían ahora mantener la intensidad ante un Real Grupo de Cultura Covadonga que, por su parte, tampoco levantaba el pie del acelerador. El partido estaba muy igualado, aunque los visitantes no conseguían acabar de darle la vuelta a la situación y los locales se mantenían por delante en el electrónico. Paraba el partido Oriol Castellarnau a falta de diez minutos para el descanso (10-9), pero a la vuelta eran los locales quienes golpeaban de nuevo con dos goles de Méndez que colocaban el 12-9 en el luminoso. De nuevo le tocaba apretar los dientes a los sorianos, que a base de defensa y velocidad en ataque conseguían acercarse de nuevo hasta el 16-15 (minuto 28). Pero un nuevo arreón local y la exclusión de Miguel Campos dejaban el marcador en 18-15 al final de la primera mitad.
Lo intentó todo el cuadro soriano en la segunda mitad. Pero lo cierto era que al equipo le faltaba un punto de intensidad en todas sus líneas que le impedía reducir diferencias ante un Real Grupo de Cultura Covadonga que, ahora si, conseguía llevar ell partido por completo a su terreno, manteniendo la calma para no dar vida al rival y mantenerse siempre con tres o cuatro goles de renta en el luminoso, al menos durante los primeros diez minutos (26-23). Porque a partir de ahí, de la mano de Sarasola y Santano, el Club Balonmano Soria conseguía dar un nuevo paso adelante, secando el ataque local y firmando un parcial de 0-3 que le permitía igualar el marcador (26-26). Restaban 17 minutos y medio de partido y, visto lo visto, cualquier cosa podía pasar.
Una vez más, sin embargo, los de Castellarnau no conseguían mantener la intensidad durante demasiado tiempo y los locales volvían a irse de dos goles (28-26). hacía la goma de nuevo el cuadro soriano, que a 12 minutos del final conseguía, por primera vez en el partido, ponerse por delante en el marcador (29-30). A partir de ahí, el camino se allanó para los sorianos, que habían metido ya la directa y sembraron, además, los nervios y las dudas en las filas de un Real Grupo de Cultura Covadonga al que le pesaban ya las piernas y que se fue disolviendo como un azucarillo ante un rival que fue a más y acabó resolviendo el encuentro con comodidad.