Balonmano
El BM Soria se queda a las puertas del triunfo en Pamplona
Los de Oriol Castellarnau empatan a 26 en un choque en el que llegaron a colocarse dos arriba a cinco minutos del final, 23-25, y en el que tuvieron el último ataque del encuentro. Sus rivales en la lucha por la salvación, Zaragoza y Oviedo, empatan sus partidos y los amarillos siguen a dos puntos de la permanencia

La plantilla del BM Soria durante un encuentro en el San Andrés.
Empate del Club Balonmano Soria frente al Anaitasuna (26-26) en un partido muy igualado donde el conjunto local siempre fue por delante y llevó la iniciativa. No obstante, un gran arreón final de los visitantes en la segunda parte les permitió igualar las fuerzas, llegar a ponerse 23-25 a cinco minutos del final y tener el último ataque del partido, no pudiendo sellar esa reacción con una victoria. Un gran Sergio Tobes destacó por encima del resto con siete puntos anotados en un buen partido colectivo donde todos aportaron. Los amarillos se quedan a dos puntos de la salvación toda vez que sus rivales en la lucha por la permanencia, Zaragoza y Base Oviedo, empataron sus encuentros.
Se enfrentaban los amarillos a un rival que mira hacia arriba en la clasificación y que desde el inicio del partido quiso llevar la iniciativa, cometiendo el menor cupo de errores posible, apenas perdiendo balones, mostrándose sólidos en defensa y eficaces en ataque. Así comenzó un encuentro que siempre lideró el conjunto local en el marcador. De hecho, con veinticinco minutos de juego disputados, llegó a lograr una ventaja de cuatro tantos (10-6). Sin embargo, en el paso por vestuarios las tornas cambiaron y el Club Balonmano Soria comenzó a reaccionar y a complicar las cosas a los locales.
Tras el descanso, el conjunto dirigido por Oriol Castellarnau se mostró más serio en defensa y el guardameta evitó varios tantos que permitieron acercarse y reducir distancias en el electrónico. De hecho, a los diez minutos del segundo tiempo, los sorianos ya lograban estar por delante (15-16). A partir de ese momento, la igualdad marcó el devenir del encuentro. Ningún equipo lograba coger la delantera, imponerse a su rival y controlar el ritmo del partido. Los últimos diez minutos del partido fue un continuo intercambio de golpes entre los dos conjuntos. Si uno anotaba un tanto, el otro respondía rápidamente. Un ritmo alto que finalmente terminó con un empate a 26 que quizás es lo más justo en un partido donde cada equipo dominó una parte.