PERSONAJES ÚNICOS / RAÚL PÉREZ
El investigador de los parásitos
Este licenciado en Veterinaria estudia algunas de las parasitosis alimentarias más frecuentes que se transmiten mediante el consumo de alimentos, como la anisakidosis

Raúl Pérez Caballero, el investigador de la ULE que se centra en las parasitosis alimentarias más frecuentes.
La inmunoparasitología es una rama que ha marcado la vida profesional del investigador de la Universidad de León (ULE) Raúl Pérez Caballero, que actualmente centra su trabajo en el estudio de las parasitosis alimentarias más frecuentes que se transmiten mediante el consumo de alimentos, como la anisakidosis. Para ello, este licenciado en veterinaria investiga las enfermedades parasitarias desde el punto de vista inmunológico. «Los primeros años de mi investigación se centraron en valorar el poder inmunógeno de algunos candidatos vacunales o algunos antígenos, para ver si podrían ser útiles en la creación de vacunas para la enfermedad», apunta el investigador.
Sus primeros pasos en la rama de la parasitología fueron durante su licenciatura en Veterinaria, la cual cursó en la Universidad de Córdoba. «Fue a cuando cursaba mi segundo curso de la carrera que, a través de una asignatura, comencé a conocer este ámbito de investigación, que ya entonces me resultó una rama de la veterinaria muy apasionante, y me metí en este mundillo. Esta especialidad es compleja, pero muy bonita.». Relata que en ese periodo que transcurrió entre su segundo y tercer año del grado, empezó a trabajar como alumno interno en el departamento de la facultad que abarcaba este ámbito. A raíz de esto, comenzó a trabajar investigando en el laboratorio, centrándose especialmente en la identificación de parásitos y el análisis de distintos tipos de muestras. Y, finalizada esta etapa, solicitó mientras cursaba quinto una beca de colaboración para poder llevar a cabo un pequeño trabajo de investigación. «Ahí fue como empecé a iniciarme en el campo de la profesión».
Una vez obtuvo su licenciatura, cursó un máster y realizó su doctorado, el cual finalizó en 2018, previo a realizar periodos postdoctorales que le llevaron a un centro especializado en biomedicina de Estados Unidos, donde estuvo trabajando con la malaria, una enfermedad grave causada por un parásito hemático. «Y de Estados Unidos me fui a Barcelona a trabajar también en una fundación biomédica, pero en este caso con virus». Desde este centro estuvo trabajando de manera íntegra en el estudio de COVID, SARS-CoV-2 y el virus del niño.
Esa experiencia le sirvió para ir perfilando su especialidad, y le incentivó a volver a la universidad, en esta ocasión como profesor, dado que cuenta con interés por la docencia y la investigación, «pero de forma conjunta». Así fue como llegó al departamento de Sanidad Animal, de la Facultad de Veterinaria de la ULE.
Su trabajo como profesor en esta universidad, el cual se centra principalmente en la parasitología, se complementa con su investigación, que abarca la búsqueda de vacunas y nuevos tratamientos con los cuales frenar la resistencia a determinados principios. «Concretamente, lo que queremos ver es la presencia de residuos de medicamentos en los animales, ya que cuando se trata a una vaca, oveja o cabra frente a determinadas enfermedades parasitarias hay una serie de residuos que estos animales expulsan de su cuerpo a través de las heces, y están repercutiendo a nivel ecológico. Por ello queremos ver si habría alguna alternativa con capacidad terapéutica que no cause este problema», añade.
Adicionalmente, trabaja en el análisis de las parasitosis alimentarias más frecuentes que se transmiten mediante el consumo de alimentos. «Los parásitos existen, pero vivimos en un país donde la seguridad alimentaria es muy alta, y existe toda una serie de programas sanitarios y de inspección, que hacen que la posibilidad de que los vayamos a encontrar sea poco probable, pero no imposible», añade.
De esta manera, su investigación más reciente busca dar a conocer al público general determinadas parasitosis que podemos encontrar cuando consumimos ciertos alimentos de determinadas maneras. «Surge para dar a conocer, de una forma sencilla, este tipo de enfermedades que tienen una gran repercusión en la salud». Especialmente, se ha centrado en el manejo y el proceso de cocinado de forma higiénica de los alimentos para acercar al público general una parte de la información que recopilan desde la medicina veterinaria o la investigación en enfermedades parasitarias.
«Quiero que la gente sepa, por ejemplo, que el anisaki se puede encontrar en la merluza cruda, aunque no sea común su consumo en España, y cómo se puede prevenir, ya que creo que lo que no se conoce, no se previene y luego vienen los problemas. Es importante prevenir aunque la probabilidad de contagio sea baja», remarca.Para el desarrollo de este proyecto, comenzó por la realización de un estudio bibliográfico acerca de la parasitosis, el cual consistía en «ver cuáles son las más comunes y no tan comunes, puesto que son muy numerosas pero no todas las enfermedades parasitarias transmitidas son frecuentes, y sus características».
Pérez Caballero trabajó en la investigación de su forma de transmisión, cómo se pueden detectar y prevenir para sentar las bases de estas enfermedades y transmitir la información del trabajo que realizan en el laboratorio. «Uno de los deberes que creo que tenemos los investigadores es poder acercar lo que se hace en los centros científicos al público y que conozca este tipo de estudios».
De cara al futuro, explica que le gustaría poder abordar el estudio de qué enfermedades pueden llegar de otros continentes y establecerse en nuestro territorio para así poder hacer un estudio que permita revelar bien de dónde vienen, cómo se transmiten, ya sea por contaminación de agua, contaminación de alimentos que luego no se lavan, etc; y, sobre todo, «poder hacer buenos planes de prevención y controles de inspección sanitaria».
Su trabajo con estos pequeños parásitos se ve motivado porque estos le permiten «avanzar científicamente y tener una repercusión en la sociedad. Muchas veces estás en el laboratorio con ciertos temas que igual no tienen un efecto directo, pero sí pueden ser la base de otros que vayan a tener una conexión más directa con el público. Ese es el caso con mi rama de trabajo, ya que el análisis de parásitos alimentarios puede hacer que se den medidas de prevención y control, ayudando a mejorar la calidad de vida de las personas», incide.