Turismo
El Cañón del Río Lobos presume de sus 40 años como Parque Natural
El primer espacio declarado en Castilla y León tras constituirse como Comunidad es motivo de "orgullo" para sus pueblos, rebasa los 150.000 visitantes anuales y demuestra su vitalidad con proyectos y actividades

Un grupo de escolares visita el Cañón del Río Lobos a mediados de esta semana.
El Cañón del Río Lobos está de aniversario redondo y no por los miles y miles de años que tardó en formarse esta maravilla. Este otoño se cumple el 40 aniversario de su declaración como Parque Natural, primero con Castilla y León ya constituida como Autonomía. Cuatro décadas en las que el corazón del espacio en poco ha cambiado, pero sí ha evolucionado en infraestructura turística, repercusión nacional e internacional, impacto turístico e incluso la forma de apreciarlo. Un espacio de naturaleza e historia, pero también de «orgullo», como repiten uno tras otro los alcaldes consultados. Todos tienen alguna idea entre manos, que ‘conservar’ no es sinónimo de ‘inmovilismo’.
Son en total 20 kilómetros de cañón, más de 10.000 hectáreas protegidas, hasta 200 metros de altura en algunos de sus cortados, kilómetros de cuevas, dos provincias y terrenos de siete municipios. Ucero, Santa María de las Hoyas, San Leonardo de Yagüe, Casarejos, Herrera de Soria y Nafría de Ucero aportan desde la zona de Soria; Hontoria del Pinar pone de su parte representando a Burgos. Precisamente Hontoria, Ucero y San Leonardo son los tres accesos más habituales. Sus alcaldes presumen de vistas, plantean iniciativas y alguno recuerda incluso la época previa a la declaración.
La mayor parte del turismo del Cañón del Río Lobos se encauza por Ucero. «Somos la entrada natural del Parque, la ermita de San Bartolomé está en Ucero, el centro de interpretación del Parque, la cueva de la Galiana Baja...», presume el regidor, Adrián Neves. Lo hace además sabiendo de la importancia que tiene para mantener vivo el pueblo. «El turismo es nuestro primer sector en el municipio, con un 90% de los negocios por un 10% del sector primario. Hay bastantes alojamientos y tres restaurantes» para menos de 100 habitantes. «Es muy importante y no sólo para el municipio, para toda la comarca. En El Burgo de Osma o San Leonardo de Yagüe también deja mucha vida el Parque Natural del Cañón».

Vistas desde el mirador de La Galiana con un buitre volando arriba a la derecha.
Los visitantes les trasladan «muy buenas referencias y sorprende. Aunque ya lo conoce mucha gente salen muy satisfechos». Eso, con cerca de 150.000 turistas al año, es un altavoz sensacional que además permite descubrir el pueblo. «Casi todo el mundo entra a la Casa del Parque, desde el mirador es visible el Castillo y la ermita fundacional de San Juan de Otero. Es una carga cultural muy grande».
También mueve proyectos locales para que ese turismo sea sostenible con el día a día de los vecinos. Por ejemplo «tenemos en proyecto una pasarela peatonal en la zona del puente» de la travesía de Ucero, estrecho y en el que caminantes y coches conviven con dificultad. También se trabaja para crear un nuevo aparcamiento de forma que los habitantes no tengan que ‘competir’ con los turistas. Pequeñas mejoras que suponen que el impacto económico del Parque Natural no ‘choque’ con el día a día’. «La declaración es muy importante para mantenerlo y para preservarlo para las generaciones venideras», explica un Neves que no se cansa de ver «los riscos, las erosiones, los cortes del agua» que tanto atraen.
Como atractivo es desde siempre para el alcalde de San Leonardo de Yagüe, Jesús Elvira. «De pequeños bajábamos a ver las truchas y ahora cuando puedo me escapo a pasear y disfrutar», recuerda confesando entre risas que tiene unos cuantos años más que el Parque Natural.

Dos visitantes pasan frente a la ermita de San Bartolomé este miércoles.
«Creo que es un atractor de turismo muy importante. Te limita alguna pequeña cosa, porque hay que pedir permiso, pero sin duda permite que esté más cuidado». También ayuda a que llegue alguna pequeña inversión bienal o que los habitantes del pueblo, por verter al Río Lobos, sólo paguen la mitad de los costes de depuración. Temas quizás más prosaicos pero que ayudan a que la relación entre personas y entorno sea buena. «Y desde luego es beneficioso que con esta cantidad de turismo esté regulado. Si no, igual era un caos. Pero así se puede estar orgulloso de pertenecer».
Atractivos no faltan y entre los visitantes «cada uno te pone su punto de vista: unos por la naturaleza, otros por el senderismo, otros paran en el mirador de la Galiana y tienen una visión general, a otros les llama la atención la flora, la fauna con los buitres y algún águila real... Todo el mundo sale encantado. Cada cual tiene lo suyo, pero un espacio así es de los muy pocos que hay en España».
Desde la vertiente burgalesa el alcalde de Hontoria del Pinar, Miguel Álvarez de Eulate, también saca pecho. «Hay un dato muy relevante: fue el primer Parque Natural declarado por la Junta de Castilla y León y eso habla por sí solo». Sólo se había anticipado el Lago de Sanabria, pero fue anterior a la Constitución. Arquitecto de formación y con trabajos en materia constructiva y paisajística, muestra cómo desde cada acceso el Cañón tiene algo distinto con lo que atraer.
«No discuto que la parte más espectacular y misteriosa es la de Ucero. Es excepcional. Pero sí algo destaca mucho de nuestra zona son lo que llamo las vistas largas. Desde el Pico Navas y el Portillo Ancho o el Estrecho en un día despejado se ve la Sierra de Madrid y la Sierra de Urbión. Eso me sobrecoge», señala el regidor.
También luce aprovechamientos tradicionales compatibles como «el coto de caza, la ganadería extensiva o actividades como las pruebas deportivas». La media maratón mutó en carrera de trail y «muchos nos dicen que es la más bonita de Burgos». Una «convivencia lógica y apacible» entre pueblos, vecinos y turistas dentro de este espacio protegido. «El apego y la relación con el municipio es imprescindible».
Poco a poco se han ido sumando pequeños proyectos para reforzar se vínculo. Por ejemplo, que se señale al entrada desde la N-234 entre Soria y Burgos; o que los hitos que jalonan el recorrido del Río Lobos desde su nacimiento tengan en cuenta la sensibilidad de municipio en el que surge. Incluso hay palabras de gratitud para la gestión de la enfermedad que diezmó la población de corzo: «Tengo que poner de manifiesto el trabajo tan estupendo de los agentes de conservación del parque».
Todo un símbolo de identidad que también tiene su propio programa conmemorativo de este 40 aniversario. Habrá visitas guiadas; jornadas de espeleología, geología, educación ambiental o turismo; presentación de un trabajo inmersivo en 360 grados de la cueva de La Galiana; homenajes a quienes han promovido y trabajado en el parque; talleres educativos para escolares; mesas redondas; exposiciones... En definitiva, la prueba de que alcanzar el hito no fue un fin, sino un medio.