GANADERÍA
La genética se convierte en un coste rentable para la ganadería
El director del Centro de Selección y Reproducción Animal, Juan Carlos Boixo, destaca la importante labor del Censyra para la mejora de la productividad de las explotaciones ganaderas

Juan Carlos Boixo, director del Censyra, en la nave de los toros.-Censyra
El trabajo desarrollado en el Centro de Selección y Reproducción Animal, Censyra, ubicado en Villaquilambre (León), tiene un objetivo claro: «la mejora genética y la máxima rentabilidad de las explotaciones ganaderas de Castilla y León». Así lo explica su director, Juan Carlos Boixo, que insiste en que cualquier programa de mejora genética logra incrementos de producción acumulativos anuales cifrados en un 3-4%. En definitiva, estos programas consiguen que las vacas y las ovejas de Castilla y León den más leche, lo que se puede traducir en varios millones de euros anuales.
La mejora de la productividad depende, según Boixo, principalmente de tres factores: la sanidad, el manejo (incluida la alimentación) y la genética. Todos ellos, favorecen una mayor productividad de los animales ya que «un animal será más productivo, en cantidad y en calidad, si está sano, tiene un buen manejo y dispone de una genética adecuada».
Actualmente, Castilla y León cuenta con las vacas de mayor producción de media de toda España. Según datos de la Junta, las explotaciones de la Comunidad producen de media 511 toneladas al año cuando la media en España está en 345 toneladas, lo que quiere decir que se produce un 48% más.
Un dato que adquiere una enorme importancia en un momento como el actual, en el que la desaparición de las cuotas lácteas debe suponer, en principio, un incremento en las producciones. La realidad es que el ganadero está «encorsetado» por una industria que controla los volúmenes, los precios y que, en muchos casos, pone en peligro la viabilidad de muchas explotaciones ganaderas en España y, también, en Castilla y León.
Desde el Censyra se aboga porque el ganadero reciba un precio «justo» y cubra los costes de producción y se anima a los profesionales a apostar por la mejora genética. «La genética es un coste más, pero es un coste rentable», explica Boixo.
El director del Centro de Selección y Reproducción Animal destaca, en este sentido, la labor del Censyra. Para mejorar genéticamente las razas, es decir, hacerlas más productivas, se utilizan tres herramientas: el libro genealógico, para hacer controles de paternidad a través de técnicas de genética molecular, el control de producciones (control lechero o cárnico, mediante lotes de testaje), y la inseminación artificial bovina y ovina.
Los ganaderos, a través de las Asociaciones de raza, son los que, voluntariamente, participan en estos programas de mejora, que repercuten después en sus producciones.
La mejora genética en producción de leche se lleva a cabo, como señala el director del Censyra, mediante el control lechero oficial, subvencionado, a través del análisis gratuito de aproximadamente un millón de muestras de leche de vaca, oveja y cabra. Se estima en unos 500 ganaderos de vacuno y 300 de ovino el número de profesionales incluidos en este programa, o lo que es lo mismo, unas 50.000 vacas y 2000 ovejas.
El Control Lechero Oficial está gestionado por los propios ganaderos desde el Centro Autonómico de Control lechero (UAGCYL).
El reto desde el Censyra en este 2015 es ofrecer nuevos análisis de urea y cuerpos cetónicos y ampliar así los controles. Análisis que sirven para controlar la alimentación y prevenir enfermedades como la acetosis de las vacas.
El Centro, que depende orgánicamente de la dirección general de Producción Agropecuaria de la Junta, dispone de una plantilla de 26 personas, entre veterinarios, analistas, auxiliares de laboratorio, capataces, personal de mantenimiento y administración. Hay también unas instalaciones en Boñar, el denominado Centro de Recría y Testaje, desde donde se colabora en la conservación y difusión de razas autóctonas en peligro de extinción.En Boñar se mantienen tres rebaños en recría, uno de raza sayaguesa, otro de raza Avileña Negra-Ibérica y un tercero de razas autóctonas en recuperación.
En el Censyra está ubicado también el Banco de germoplasma animal de Castilla y león, que cuenta actualmente con más de 600.000 dosis congeladas de semen bovino de 13 razas distintas, y más de 100.000 de ovino y caprino, de diez razas distintas, muchas de ellas en peligro de extinción también. El Centro cuenta con más de 80 años de historia y realiza un trabajo de calidad acreditada por distintos sistemas de certificación.