Heraldo-Diario de Soria

El viñedo soriano esquiva el mildiu y espera una campaña mejor que la anterior por la ausencia de hielos

Los productores confían en que llueva en las próximas semanas, antes de empezar a vendimiar, con el objetivo de que la uva alcance el grado óptimo de maduración y arrancar en la semana del 22 de septiembre

En Soria el pedrisco ha arrasado 300 hectáreas de viñedo.

En Soria el pedrisco ha arrasado 300 hectáreas de viñedo.MARIO TEJEDOR

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Los viticultores sorianos afrontan una campaña optimista gracias a unas condiciones climatológicas favorables, sin grandes heladas y con abundantes precipitaciones, pese al pedrisco, que ha malogrado unas 300 hectáreas, y aunque todavía deberán esperar al menos unos días más, confían en que sea una temporada media, con unos 3.500 kilos por hectárea en las viñas viejas y entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea en las nuevas. Buenas previsiones y más aún después de la pasada campaña, arrasada por los hielos.

No obstante, sostienen que el viñedo soriano está muy irregular, por las diferencias de altitud y de temperaturas que hay entre unas zonas y otras, y por los tipos de viñas. Lo mejor de todo es que hay un impacto mínimo del mildiu, el hongo que este año se ha llegado a extender por buena parte de la Ribera del Duero, aunque con daños muy variables. Y es que el desarrollo de esta enfermedad ha sido más virulento que en campañas anteriores, debido a las precipitaciones más abundantes en primavera, que a su vez han permitido un mayor desarrollo vegetativo, y a unas temperaturas por encima de la media.

Además, la Ribera soriana va con retraso con respecto al resto de la Denominación de Origen, como es habitual, precisamente por la altitud de los campos, a 979 metros la zona de Castillejo de Robledo, o Atauta, a 961 metros, y ligeramente más bajos, como los de San Esteban de Gormaz, a 887 metros, pero a su vez, llevan cargas muy dispares. Así, por el momento está muy baja en San Esteban de Gormaz, con menos de 2.000 kilos por hectárea, mientras que en Atauta está en la media de las viñas viejas, entre los 3.000 y los 5.000 kilos por hectárea, y muy alta en Castillejo de Robledo, con más de 6.500 kilos por hectárea, tal y como indican los índices de maduración del Consejo Regulador.

Carlos Martínez Tomás, viticultor de Atauta, sostiene que la uva «va despacio», sobre todo por el descenso de las temperaturas en la última semana, lo que lleva a que el viñedo vaya más tardío que en otras zonas de la Ribera del Duero, que arrancarán a lo largo de estos días. Cree que hasta el 15 o el 20 de septiembre no se generalizará la vendimia en Soria, aunque insiste en la disparidad de los campos, sobre todo de los valles a las partes más elevadas, y de las viñas viejas, más adelantadas que el viñedo nuevo. Además, asegura que en la provincia se han registrado problemas mínimos de mildiu, pese a que en otras zonas de la Denominación este hongo ha hecho mucho daño.

A estas alturas el sector habla de una campaña media en cuanto a producción, que le va a permitir que la uva sea de calidad muy buena, precisamente por la ausencia de heladas del invierno. Aún así, el viñedo ha sufrido las consecuencias de las continuas tormentas y pedrisco que vivió el campo desde mayo hasta julio, con 300 hectáreas arrasadas, según los datos facilitados a este periódico por Agroseguro. Siniestros «relevantes» en la provincia de Soria, teniendo en cuenta el volumen de contratación, 914 hectáreas, lo que supone que el pedrisco ha dado al traste con el 30% de la superficie asegurada de viñedo. No obstante, todavía se desconoce el daño en datos cuantitativos, ya que es pronto todavía para hablar de indemnización. Y es que las tasaciones comenzarán en las próximas semanas, coincidiendo con la vendimia.

Lo cierto es que esperan mejorar las cifras de la campaña pasada, cuando la uva de vino se vio marcada por la incidencia de graves heladas durante abril y mayo. El efecto de las bajas temperaturas en fechas tan tardías causó importantes siniestros, de forma repetida, en Soria. Después, durante el verano, las tormentas de pedrisco se dejaron sentir en todas las zonas productoras, pero también se registraron partes por sequía por la falta de precipitaciones y los golpes de calor incidieron en aquellas áreas que ya registraban déficit de hídrico desde el invierno, ya que el viñedo de secano también es un cultivo que cuenta con opción de aseguramiento frente a estos daños por sequía. Y también se recibieron siniestros provocados por el resto de los riesgos cubiertos por el seguro agrario, como lluvia, inundación, viento o daños por fauna, así como daños en instalaciones o en plantones. Con todo, la indemnización al viñedo en la provincia se elevó a los 1,2 millones de euros. Y el año anterior, 1,5 millones de euros.

Ahora, los viticultores reconocen que al campo no le vendría mal algo de agua, porque no ha llovido prácticamente en todo el verano y para que termine de madurar. «Lo que nos puede perjudicar es el exceso de lluvia cuando empecemos a vendimiar», manifiesta Carlos Martínez Tomás.

En esto mismo coincide Jerónimo Contreras, gerente de Bodegas Castillejo de Robledo, quien considera que entre 15 y 20 litros sería más que suficiente para que la uva alcance el grado de maduración. De hecho, sostiene que si a corto plazo llueve podrán estar vendimiando para el 23 de septiembre, si no habrá que esperar a que madure la producción.

Señala que la zona de Castillejo también registró «un ligero ataque de mildiu, aunque se controló al 99%, salvo alguno que no haya seguido todas las medidas, pero es que ha sido un año que ha habido que tener más cuidado por la cantidad de días de lluvia, aunque realmente ha sido más difícil controlar la hierba entre las viñas».

Con un pedrisco mínimo y sin heladas, en esta parte de la Ribera del Duero soriana se espera «una campaña buena en cuanto a cantidad y en cuanto a calidad, habrá que esperar a que se hagan los matices en estas semanas de septiembre, y que dependerán mucho del agua que caiga».

Precisamente los daños que sufrió el viñedo soriano en la última campaña debido a las inclemencias meteorológicas han provocado un importante incremento en la contratación este año en el seguro de uva de vino, con 863 hectáreas aseguradas, un 40% más de superficie protegida que en la campaña anterior. Así, se ha aumentado un 31% la producción asegurada, con 4.644 toneladas, y hay un 44% más de valor de producción, hasta los 4,1 millones de euros.

Cabe destacar que esto supone además el 70% de toda la superficie incluida de Soria en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, con 1.250 hectáreas de 19 localidades: San Esteban de Gormaz, Aldea de San Esteban, Atauta, Ines, Matanza de Soria, Olmillos, Pedraja de San Esteban, Quintanilla de Tres Barrios, Rejas de San Esteban, Soto de San Esteban, Velilla de San Esteban, Villálvaro, Langa de Duero, Castillejo de Robledo, Miño de San Esteban, Alcubilla de Avellaneda, Alcoba de la Torre y Alcubilla del Marqués.

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