Falta de honestidad
QUE DE LOS partidos políticos podemos esperar poco, está claro. Pero que ni siquiera tengamos la esperanza de que muestren un mínimo de honestidad, y aunque sea en tiempos como estos, de mudanza y de incertidumbre, es terrible. La corrupción campa a sus anchas por las instituciones y, gracias a la Justicia, sí, esa Justicia lenta y a veces desesperantemente complicada, los culpables van saliendo a la luz y tienen su castigo, aunque nos pueda parecer poco en algunos casos. Ni siquiera ante esta situación de emergencia nacional los partidos políticos son capaces de olvidarse de sus intereses y pensar un poquito en España, en sus ciudadanos. Un buen ejemplo, mejor dicho, un mal ejemplo, es el que han dado estos días tanto PP como PSOE ante las corruptelas en las que están sumidos.
El PSOE prometió que echaría de sus escaños a quienes resultasen imputados por los jueces; y cuando eso ocurre, que Griñán y Chaves son imputados, ahora Pedro Sánchez busca cualquier excusa para no llevar a cabo la limpieza de la que hablaba. Lo mismo pasa en el PP con el caso de Imbroda, múltiples excusas para no meter mano al asunto. Y, por supuesto, ambos partidos, mientras tanto, metiendo el dedo en el ojo de los contrarios por esos mismos temas. No tienen vergüenza, dan asco.
Me imagino a esa gente buena que tanto PP como PSOE tienen en tantos y tantos pueblos de Soria, los que no se dedican profesionalmente al asunto, intentando formar listas, pidiendo a los vecinos que se sumen a sus proyectos para trabajar por el pueblo, mientras sus jefes de filas, esos que dicen representarles, muestran comportamientos tan vergonzosos. ¿Han sabido de algún político soriano que censure públicamente la falta de honestidad de sus partidos por permitir estas cosas? Nada de nada, no tienen vergüenza.
Los partidos políticos de España disfrutan de lo que se merecen, del descrédito absoluto. Los ciudadanos, por el contrario, no tienen lo que se merecen, pues además de ser engañados, los partidos, con su comportamiento, facilitan la aparición de buscadores de oportunidades sin ningún fondo, más peligrosos que ellos, como Podemos. Mi amigo Rafa, venezolano de pura cepa, no es capaz de entender cómo puede estar pasando esto en la madre patria. Pero este es otro asunto. Ya les contaré.