El viejo San Juan
CAE la noche en el Viejo San Juan. Vengo de dar un paseo por el Castillo de San Felipe. Algunas de las calles empedradas que lo circundan me recuerdan a Soria, y no sé por qué. Fuera llueve, y el calor empieza a ser insoportable, aunque dicen que lo peor está por venir, como en todo el Caribe.
Los puertorriqueños son gente amable, muy americanizada, pero todavía con esa esencia hispana inconfundible. Mañana estaré en las Islas Turcas, al noroeste de territorio boricua y hoy bajo bandera británica, donde muchos historiadores coinciden en ubicar el lugar en el que Cristóbal Colón pisó tierra por primera vez tras cruzar el océano en 1492. De lo que no cabe ninguna duda al recorrer las calles de la capital de Puerto Rico es de la enorme influencia que tuvo en la historia de esta isla uno de los conquistadores españoles de más renombre, Juan Ponce de León.
El vallisoletano fue su primer gobernador, y desde aquí partió en busca de nuevas tierras con las que seguir aumentando su riqueza. No le costó mucho tiempo llegar a las costas de lo que hoy es el estado de Florida. La presencia hispana en ese hermoso rincón de América es también incontestable.
Este año, precisamente, se celebra el 450 aniversario de la fundación del primer asentamiento europeo en los Estados Unidos, la ciudad de San Agustín, situada al norte de Florida. Ocurría en 1565 a cargo de uno de los marinos más importantes de la historia naval española, el asturiano Pedro Menéndez de Avilés. Los actos conmemorativos de esta efeméride comenzaron hace unos días al grito de ¡Viva España! San Agustín recibe cada año cerca de cuatro millones de turistas, deseosos de conocer los orígenes españoles de los Estados Unidos. La ciudad destila orgullo por sus vínculos históricos con nuestro país. Dicen que San Agustín es un buen ejemplo del éxito de eso que se ha dado en llamar Marca España.
Los actos principales de esta conmemoración tendrán lugar en septiembre, cuando se celebre allí la vigésima edición del Foro España-Estados Unidos con la presencia de los Reyes. Es curioso: aquí, lejos de la Madre Patria pero orgullosos de sus raíces y gritando viva España, mientras que allí, si lo haces, corres el riesgo de que te llamen facha.