Heraldo-Diario de Soria

J. Antonio Martín de Marco

Telegenia y, candidatos

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CORREN tiempos, ya descritos por Quevedo, en los que por la tele se acuchilla, dialécticamente, al contrario, aunque no esté presente y sí, para mofa, su sentón vacío en ese teatrillo de los seriales de debates, de poses de candidatos a tres, a cuatro o, a dos. Le pasó a Rajoy por no estar junto al trío del bel canto, oponentes políticos. Dicen, atacando, que el bipartidismo es sinónimo de corrupción, pues yerran, y más cuando obvian la «corrupción democrática» en las alcaldías de Madrid, Barcelona, Cartagena, Cádiz,… A servidor, le gusta más la ironía que el exabrupto, la flema inglesa que el navajazo de aquellos bandidos generosos con los pobres como Diego Corriente, José María Hinojosa ‘El Tempranillo’– rey de Sierra Morena que nació en Jauja, Córdoba -, «Pasos Largos o, Luis Candelas que empezó su currículo en las manifestaciones y disturbios de Madrid que ensalzaban a Riego»…Usan la telegenia para venderse al público, crédulo infeliz votante, de la forma más atractiva – como los productos quitamanchas - , con poses estudiadas; la ropa al uso ideológico y, sin joyas; los colores que resalten haciendo juego con las mejillas de actitud saludable; los gestos cuidados, sobre todo de los ojos y las manos; el tono de voz, convincente, sin altibajos dubitativos; el control de la mirada ante la cámara que te enfoca; las piernas quietas… Hay que dar buena imagen, utilizar citas de famosos, todo cuanto de rentabilidad comunicativa; huir de tic; que la oratoria parezca la verdad bíblica y, de papeles nada, salvo gráficos que corroboren cuanto se diga. Así, con este mecanismo, se aupó a Podemos más el manejo de las redes sociales creándose un liderazgo con manipulación del descontento social, apropiándose de su mensaje de cabreados, pero claro, también la telegenia puede ser la tumba de quien se encumbró a sus anchas, ¿verdad Pablo?.

Hoy los candidatos cantan, bailan, montan el globo a lo Soraya la vice, toman cañas con parados, van a los mercados y hacen marujeo, incluso cuentan intimidades menores de pasiones y gustos. Ha empezado la campaña electoral y la tele de plasma es el medio de seducción. El añorado Adolfo Suárez ganó unas elecciones en blanco y negro. Se trata de buscar el factor sorpresa que llevó a Napoleón a conquistar Europa: presentar batalla antes de que los de enfrente movilicen a sus soldados. Es la libertad de expresión que no puede ser juzgada, que grite cada uno lo que quiera en tv., twitter o Facebook en esta generación tuit donde todo es cotilleo espontáneo, ‘reflejo comunicativo’ dicen los politólogos aunque no haya argumento alguno y sí insultos rancios y sectarios.

Todo es postureo táctico sin concretar programas, o sea, de perfil arbitrista. Entre el arbitrismo y el imposibilismo del no al cambio porque todo es economía, se mueve el perplejo panorama electoral. Menos hablar de Kant y más de Shopenhauer que enseña que lo practico divulgado con claridad es la mejor autoayuda. Quieren dar tierra a la Constitución como si fuera esta las hojas muertas del Paseo de san Prudencio que preludian la invernada cuando , creo, que la Constitución no ha envejecido sino nosotros. Mañana otro debate a cuatro en el cacharro de plasma y un aviso, la Soraya se merendará el pastel de la cuadrilla. Admito apuestas. Votar, ¿al mejor, pero quién es?, ¿en contra de este o de aquel?, ¿por el interés general?, ¿para dar voz a las minorías anti todo lo que se mueve?, ¿y, si el programa es bueno y el líder un inepto, qué hacer? Y, piden el voto útil y ¿confianza?, esta es el despeñadero para los incautos.

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