Refugio en el pasado
TRAIGO mi cuévano de hoy no cargado de uvas, que no es llegado aún su tiempo, sino de versos que como los frutos de la vid se arraciman en poemas. Vengo en recomendarles la lectura del último Premio Leonor de Poesía que otorga nuestra Diputación Provincial y que en esta ocasión recayó en Juan Carlos de Lara por su poemario ‘Depósito de objetos perdidos’.
El primero, el fundamental –y desgraciadamente, irrecuperable- de esos objetos es el tiempo, ‘con esta irremediable propensión al recuerdo’, escribe el autor en el autorretrato con el que abre el libro, en el que habrá mucho espacio para la nostalgia, la tristeza y la soledad, unidas de forma casi irremediable.
Se lee un poema tras otro con profunda emoción. Cada página, casi cada verso, nos van descubriendo un pedacito más de la vida del protagonista. Yo diría que este libro de poemas es una biografía -¿autobiografía?-, la biografía de un hombre que nos versifica sus recuerdos, empezando por la infancia, la adolescencia, un lejano viaje a Buenos Aires junto a su padre… el amor, el desamor y con él el alejamiento de sus hijas.
Y llega la soledad; trata de resistirse a ello. ‘Sin duda no soy yo quien entra cada tarde / en estos treinta y seis metros cuadrados / de soledad, de sombra y de silencio”. A la nostalgia del recuerdo une, pues, la tristeza y la soledad. Y consecuencia de lo anterior la sensación de vacío y de derrota: ‘esta vida vacía que ya no tiene arreglo’.
Parece que lo único que le queda es el recuerdo. Vivir de lo que fue y de lo que pudo haber sido pero nunca llegó a ser. Y el tiempo, mientras tanto, que pasa inexorable. Recordando a su hija niña, escribe unos versos más adelante: ‘tú te has hecho mayor y yo un poco más viejo’.
Y lo único que se sucede a sí mismo es el recuerdo imborrable del primer amor: dejándome sus trece, o sus catorce años, / dibujados por siempre en la pizarra’. Aunque como en una película romántica triunfa al final el amor, que surge con fuerza de nuevo en el poeta: ‘dentro de mí, ya ves, vive el asombro / del que empieza de nuevo’ y sentencia: ‘llego de nuevo a ti para quedarme’.