LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS II
La sabiduría egipcia: Libro de los Muertos
"¡Oh, Egipto, Egipto!, de tus cultos no quedarán / más que fábulas y tus hijos, más tarde, ni tan / sólo creerán en ellas; no quedarán entonces / más que palabras grabadas sobre las piedras, / que explicarán tus piadosas realizaciones… / Sin dioses y sin hombres, Egipto/ no será más que un desierto". Traducción de C. Piedrafita sobre Hermes Trismegistus, Corpus Herme.
Hay centros que no figuran entre los de primera línea, pero por su labor, contenido y número de visitantes deberían estar. En esta ocasión, nos referimos al Mueso Egipcio de Barcelona. Una joya que tiene la Ciudad Condal, gracias a la fundación Arqueológica Clos, y que es visitada por más de 200.000 personas al año, 35.000 de ellas, niños. Lo que explica la buena base didáctica de la que puede hacer gala.
Tuvimos la suerte de visitar este museo poco después de su inauguración y lo hicimos de la mano de nuestro buen amigo, el empresario y mecenas de la cultura, Pere Durán i Farrel, quien nos había invitado, junto a algunos compañeros de la Universidad de Barcelona. Fundador y presidente de la Fundación Durán-Vall-Llosera fue quien financió las excavaciones de la misión española en la República de El Sudán (1978-1979), donde tuvimos el honor de participar.
Recientemente, en uno de nuestros habituales viajes a Barcelona, hemos tenido la oportunidad de volver a visitar el centro y nos encontramos con la grata sorpresa de que estaban conmemorando su treinta aniversario con una muestra del "Libro de los Muertos", bajo el epígrafe de "Sortir al sol". No olvidemos que con esta denominación es con la se conocían los textos, es decir, la guía del buen morir.
Este museo, que desde su fundación ha recibido la vista de casi seis millones de visitantes y un centenar de exposiciones, la mayoría de ellas itinerantes, ha querido conmemorar esta fecha con un recuerdo especial al citado libro, cuyo original se conserva en el Museo Británico, gracias al egiptólogo Ernest Alfred Thompson Wallis Budge (1857-1934), quien lo adquirió.
La muestra consta de setenta piezas, reproducciones y originales, propiedad de la fundación. De estas, quince se muestran por primera vez, destacando una estela pintada, recientemente adquirida, del año 1500 antes de Cristo.
Tras ver la exposición hemos vuelto a releer algunos textos del "Libro de los Muertos", obra que data del siglo XVI a.C. y que recoge un conjunto de
textos funerarios que se inscribían en las tumbas de los nobles y faraones para ayudar al difunto en su travesía por el más allá.
Nosotros hemos utilizado la edición publicada en la colección Clásicos del pensamiento, de la editorial Tecnos, con un magnífico estudio preliminar del profesor Lara Peinado (Madrid, 2009).
Para quienes no conozcan esta publicación, se la recomendamos, ya desde el inicio se darán cuenta que no es un tratado de la religión egipcia, sino que estamos ante una colección de textos que componen esta obra, cuyo nombre oficial es "Libro para Salir al Día". Textos con una serie de oraciones, fórmulas mágicas e instrucciones para guiar al fallecido en su viaje por el inframundo, enfrentando diversos peligros y juicios que determinarán su destino final.
Y como el mundo "es un pañuelo", la visita al Museo Egipcio la realizamos, y no estaba prevista, con una obra maestra debajo del brazo, recientemente publicada, sobre un aspecto de la muerte en Egipto: "La momificación egipcia. La vida eterna paso a paso", de Jesús Herrerín y Miguel Sánchez, editada por Erasmus (Córdoba, 2023).
Este volumen recoge profundamente todos los pasos para la momificación, desde la extracción de órganos, hasta la colocación del cuerpo, vendajes y lo estipulado para amuletos y adornos. Pues, no se olvide que si hay un aspecto que defina la cultura del viejo Egipto, este no es otro que la constante búsqueda de la eternidad y el deseo de sobrevivir a la muerte, para eso tenían la guía, el "Libro de los Muertos", que si la seguían correctamente podrían alcanzar la vida eterna tras la muerte corporal y para ello lo mejor era seguir el culto funerario de la momificación.
Como curiosidad, podemos indicar que ya existían las clases sociales ante la muerte, de ahí que se practicasen tres tipos de embalsamientos: el de primera, con ocho tratamientos aplicados al cadáver; el de segunda, con tres tratamientos y el de los pobres, con tan solo dos. Todo ello según lo describió el historiador Heródoto.
Antes de concluir, lo haremos con un texto del "Libro de los Muertos", permítasenos que les recomendemos visitar la mencionada exposición y a que lean los dos libros. Por cierto, que uno de los autores, el Prf. Jesús Herrerín, es un viejo conocido de Soria, que ha investigado y publicado sobre temas de nuestra tierra: "Paleopatología de la necrópolis de El Burgo de Osma (s.XVII-XVIII) (Soria, 2004) y "Estudio antropológico de la necrópolis de la catedral de El Burgo de Osma (Soria, 2008), entre otros.
Finalizamos con la frase: "Este libro es una cosa verdaderamente muy secreta, no debes permitir, en cualquier lugar donde estés, que las gentes ignorantes lo conozcan. Y no permitas tampoco que lo conozcan los habladores, ni ninguna otra persona, excepto tú y tu verdadero amigo íntimo".